La Organización Meteorológica Mundial (OMM) llamó este jueves a los gobiernos a reforzar las medidas de prevención ante la llegada de un fenómeno de El Niño que se intensificará en los próximos meses, mientras sus primeras señales ya comienzan a sentirse en distintas regiones.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, sostuvo que los países cuentan con información científica y herramientas de anticipación que pueden reducir las consecuencias del fenómeno. «He dicho esto antes y lo repetiré una vez más: El Niño no tiene por qué ser una receta para el desastre. Tenemos las previsiones y la capacidad de anticipación necesarias para salvar vidas y proteger los medios de subsistencia», dijo durante la presentación del boletín trimestral del organismo.
Saulo señaló que, más allá de advertir sobre la intensidad que alcanzará El Niño, el mensaje de la organización constituye un «llamado a la acción». «La ciencia es clara. Tenemos los conocimientos y las herramientas necesarias para evitar que los peligros relacionados con El Niño se conviertan en una crisis», declaró.
Como ejemplos de acciones anticipadas, la funcionaria mencionó los estados de emergencia declarados en Panamá y Perú, la asesoría que los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales brindan a varios gobiernos asiáticos y el plan de respuesta ante olas de calor que implementa Singapur.
El jefe de Predicción Climática de la OMM, Wilfran Moufouma-Okia, explicó que las previsiones apuntan a una probabilidad cercana al 100 % de que El Niño persista entre septiembre y noviembre y permanezca activo hasta febrero de 2027. Sin embargo, aclaró que esa previsión no implica que necesariamente ocurrirán desastres en los países afectados. «Esto no significa que exista una probabilidad del 100 % de que se produzca una inundación, una sequía o incluso una ola de calor en un país determinado», aseguró.
Según el boletín de la OMM, parte de la intensidad prevista está relacionada con las temperaturas excepcionalmente altas registradas en el Pacífico tropical, que en el lado latinoamericano alcanza las costas de países como Ecuador, Colombia y Perú. En la superficie del océano, las temperaturas superaron ampliamente los niveles normales, con aumentos de hasta 2.6 grados Celsius y registros que continuaron subiendo durante las últimas semanas.
La situación es todavía más excepcional debajo de la superficie del océano, donde, según el organismo, «el calor acumulado alcanza una magnitud aún más excepcional». En algunas zonas, las temperaturas superaron el promedio en más de 8 grados Celsius, un comportamiento que genera preocupación entre los científicos por la evolución que pueda tener el fenómeno.
La OMM advirtió que uno de los principales impactos sociales podría producirse en la agricultura, debido a una eventual reducción de la producción que limitaría el acceso a alimentos y presionaría los precios, aumentando la inseguridad alimentaria para millones de personas. Saulo consideró que los gobiernos deben anticipar decisiones agrícolas, como escoger los tipos de semillas adecuados según se pronostiquen lluvias abundantes, escasez de agua o temperaturas más altas.
