La ONG Prisoners Defenders denunció este lunes que unos 90,000 presos en Cuba enfrentan un riesgo grave de sufrir “daños irreversibles” debido a una “desnutrición forzada”, producto de las escasas raciones alimentarias que reciben en los centros penitenciarios.
La organización, con sede en Madrid, elaboró un informe basado en fotografías, testimonios directos y evidencia recopilada desde distintas cárceles cubanas, donde expone un patrón sistemático de alimentación insuficiente y condiciones de vida precarias.
El documento señala que los reclusos reciben entre 250 y 353 kilocalorías diarias, una cifra muy por debajo de las aproximadamente 2,553 que requiere un adulto promedio, lo que significa que apenas cubren entre 10–14 % de sus necesidades energéticas.
Según el informe, mantener esta dieta durante períodos prolongados puede provocar “desnutrición energético-proteica severa”, con consecuencias como pérdida extrema de peso, debilidad, intolerancia al frío, hipotensión y deterioro general del organismo.
La ONG también denuncia que las cárceles presentan condiciones sanitarias deficientes, con infestaciones de chinches en colchones, estructuras de madera y celdas, además de una atención médica limitada o inexistente.
De acuerdo con los datos citados por la organización, la población penitenciaria en Cuba ronda las 90,000 personas, equivalente a cerca del 1 % de la población total del país, lo que amplifica el impacto de estas condiciones.
El informe advierte que, de confirmarse como un patrón generalizado, estas prácticas podrían constituir trato “cruel, inhumano o degradante”, debido a la combinación de hambre, insalubridad y falta de asistencia médica.
Asimismo, Prisoners Defenders reporta que 447 presos políticos padecen enfermedades graves agravadas por el encierro, mientras que otros 47 presentan trastornos mentales severos sin recibir tratamiento. La ONG estima que actualmente hay 1,250 personas encarceladas por motivos políticos en la isla.
