El gobernador de California, Gavin Newsom, calificó como una “abominación” las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante su intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde negó el cambio climático y lo calificó como “la mayor estafa jamás perpetrada contra el mundo”. En el mismo discurso, el mandatario republicano desestimó la energía verde como un “fraude” y cuestionó el consenso científico sobre el calentamiento global, atribuyéndolo a “gente estúpida”.
Newsom criticó duramente esta postura en el evento Climate Forward organizado por The New York Times en el marco de la Climate Week NYC, señalando que las palabras del presidente son “vergonzosas” y contrarias al esfuerzo global por enfrentar la crisis ambiental. El gobernador asistió a Nueva York para reafirmar el compromiso de su estado con la acción climática, marcando distancia de las políticas de la Casa Blanca.
Durante el evento, Yana García, secretaria de la Agencia de Protección Ambiental de California (CalEPA), aseguró que el estado ha demostrado que es posible reducir emisiones y mantener una economía sólida. Explicó que, entre 2002 y 2022, las emisiones de gases de efecto invernadero bajaron un 20 %, mientras el Producto Interno Bruto creció un 78 %, lo que contradice la afirmación del presidente de que estas políticas provocan pérdidas millonarias.
García también informó que California ha logrado esta semana nuevos acuerdos con gobiernos estatales y aliados internacionales, como Brasil, para continuar impulsando acciones contra el cambio climático. Asimismo, destacó que el estado ha respondido a los recortes federales con iniciativas legales y el respaldo ciudadano.
Newsom aprovechó para criticar a legisladores republicanos y empresarios por no enfrentar públicamente a Trump. “California seguirá siendo un líder firme en la protección del medio ambiente y en la lucha contra la crisis climática”, reiteró.
El presidente de Argentina, Javier Milei, arremetió este miércoles contra la Organización de las Naciones Unidas (ONU) durante su intervención ante la Asamblea General de dicho organismo en Nueva York y la acusó de haberse convertido en un «gobierno supranacional de burócratas internacionales».
«El exitoso modelo de Naciones Unidas que hablaba de la necesidad de paz sin victoria y que se fundaba en la cooperación de los estados-nación se vio reemplazado por un modelo de gobierno supranacional de burócratas internacionales».
Por otra parte, el mandatario aseguró durante que «estamos asistiendo a una escalada inadmisible de violencia política por parte de la izquierda a nivel global».
En un discurso, en el que arremetió contra la propia ONU y sus programas, como la Agenda 2030, consideró «inadmisible recurrir a la fuerza allí donde las razones fallan», en referencia al progresismo.
«Por eso repudiamos enfáticamente estos procedimientos que atentan contra las normas básicas de convivencia democrática», agregó.
El rey Felipe VI defendió este miércoles en la Asamblea General de la ONU la inmigración gestionada de manera adecuada como un vector de desarrollo mutuo para las sociedades de origen, tránsito y destino.
En su discurso al inicio de la segunda jornada del periodo de sesiones de la Asamblea General, el monarca español abogó por la construcción de sociedades plurales y abiertas, donde todos los ciudadanos tengan voz.
Felipe VI reconoció la preocupación por la erosión de las democracias y la desafección hacia valores esenciales para la convivencia democrática. En un momento que describió como confuso y desafiante para el diálogo, subrayó la importancia de permanecer fieles a esos valores.
En este contexto, el rey destacó que una inmigración bien gestionada puede beneficiar a todas las partes involucradas y apeló a que los derechos humanos de los migrantes sean la prioridad principal para la comunidad internacional.
El lunes 24 de julio de 1944, el Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador le envió una nota al embajador estadounidense Walter Clarence Thurston (1894-1974). En ella le expresaba que “la opinión del Gobierno de El Salvador es la de que el Nuevo Orden que surja después de esta tremenda conflagración debe estar basado en la solidaridad e interdependencia de las Naciones todas, sin distinción de fuerza material ni territorial para lo cual será necesario extinguir todo espíritu imperialista, sea de orden político, económico y comercial, pues considera que sólo a base de respeto irrestricto a las soberanías, por débiles y raquíticas que sean, debe levantarse la futura estructura internacional. Opina, asimismo, el Gobierno de El Salvador, que tal estructura internacional debe asemejarse a la Sociedad de las Naciones, sin las deficiencias que ésta acusó en su existencia”.
El Salvador perteneció durante casi 25 años (1923-1937) a la Sociedad de Naciones, surgida tras la Primera Guerra Mundial, conflicto global en el que la más pequeña de las repúblicas centroamericanas adoptó una posición neutral. El 7 de septiembre de 1929, en la localidad suiza de Ginebra, el abogado y diplomático salvadoreño Dr. José Gustavo Guerrero fue el encargado de colocar la piedra fundacional del Palacio de las Naciones, futura sede de ese organismo internacional que cinco años más tarde sufriría un sobresalto con el reconocimiento salvadoreño al Imperio de Manchukuo fundado por las tropas japonesas en Manchuria (China).
El abogado y diplomático salvadoreño Dr. José Gustavo Guerrero en la colocación de la piedra fundacional del Palacio de la Sociedad de Naciones, en Ginebra, 7 de septiembre de 1929.
Aquella carta del gobierno salvadoreño al embajador Thurston obedecía a una consulta hecha por Estados Unidos respecto a los intereses salvadoreños en cuanto a lo que se esperaba como resultado de las conversaciones diplomáticas que Estados Unidos, la Unión Soviética, Gran Bretaña y China desarrollarían entre agosto y octubre de 1944 en los jardines de Dumbarton Oaks, en la capital estadounidense, cuyos resultados formaron las bases para el la convocatoria y desarrollo de la Conferencia de Paz en el puerto californiano de San Francisco. En ese sentido, el gobierno salvadoreño presidido por el general Andrés Ignacio Menéndez le daba continuidad a lo fijado por la dictadura del brigadier Maximiliano Hernández Martínez, cuando en enero de 1942 se adhirió a los principios fijados en la Declaración de las Naciones Unidas. En ese momento, las Naciones Unidas eran sinónimos de las decenas de países aliados en contra del Eje Berlín-Roma-Tokio.
Entre 1941 y 1943, el régimen martinista no dudaría en aceptar dos millonarios préstamos estadounidenses, orientados a la adquisición de nuevos armamentos y a la construcción del tramo nacional de la Carretera Interamericana o Panamericana, proyectada para que llegara desde Alaska hasta la Patagonia. Ambas iniciativas cumplían con los intereses de la defensa continental frente a los potenciales ataques del Eje y sus quintacolumnistas contra submarinos, barcos de guerra y mercantes e instalaciones estratégicas como el Canal de Panamá, aeropuertos, refinerías, puertos, etc.
En la madrugada del viernes 20 de octubre de 1944, ocurrió algo en San Salvador que dejó a la República de El Salvador en suspenso internacional. Un día antes, los gobiernos aliados firmaron un tratado de paz con Italia, pero la república salvadoreña no envió delegado y no suscribió ese instrumento internacional, por lo que el estado de guerra decretado por la Asamblea Legislativa el 10 de diciembre de 1941 aún persiste en su sentido legal. En esa madrugada del 21, un golpe de estado encabezado por el coronel Osmín Aguirre y Salinas derrocó al gobierno provisional del general Menéndez. Estados Unidos retiró al embajador Thurston -llegado al cargo en enero de 1943- y se negó a reconocer a ese régimen de facto, que se mancharía de sangre con la masacre de estudiantes en Ahuachapán en diciembre.
La situación de alejamiento de El Salvador de la esfera de las naciones aliadas concluyó el miércoles 21 de febrero de 1945, cuando el nuevo embajador estadounidense John Farr Simmons (1892-1968) le entregó sus cartas credenciales al coronel Aguirre y Salinas, en una ceremonia efectuada en el Salón de Honor de Casa Presidencial, en el barrio capitalino de San Jacinto. Aquel gesto no era un reconocimiento al gobierno golpista, sino a las elecciones presidenciales, en las que resultaron electos para la Presidencia y Vicepresidencia de la República el general Salvador Castaneda Castro y el médico Dr. Manuel Adriano Vilanova, ratificados en sus cargos mediante el decreto legislativo no. 2 del jueves 15 de febrero. Esos nuevos mandatarios tomaron posesión de sus cargos el primer día de marzo, con la aprobación estadounidense y el reconocimiento creciente de muchos países. Con la urgencia del caso, había que designar a las nuevas autoridades del gabinete y, además, atender una invitación hecha por el embajador Simmons.
El presidente y general salvadoreño Salvador Castaneda Castro, con uno de sus caballos en la Casa Presidencial del barrio capitalino de San Jacinto.
El viernes 2 y lunes 5 de marzo de 1945, sendos decretos del Poder Ejecutivo designaron al abogado Dr. Arturo Argüello Loucel como ministro de Relaciones Exteriores y al escritor y abogado Lic. Miguel Ángel Espino Najarro como subsecretario del ramo, con el veterano diplomático y jurisconsulto Dr. Vicente Reyes Arrieta Rossi como consultor del despacho y del Poder Ejecutivo en general. Una de las primeras acciones fue designar que los titulares, junto con el abogado Dr. Héctor Escobar Serrano, Carlos Adalberto Alfaro y Manuel Francisco Chavarría, fueran los delegados nacionales con plenos poderes en la Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y la Paz reunida en la capital mexicana. El Lic. Espino Najarro sería removido de la Subsecretaría de Relaciones Exteriores a fines de ese mismo mes.
Fotografía del abogado y diplomático salvadoreño Dr. Héctor Francisco David Castro Gomar, suministrada por el sistema de archivos y bibliotecas de la ONU, New York-Ginebra.
El acuerdo del Poder Ejecutivo no. 52 del lunes 19 de marzo de 1945 designó al abogado y diplomático Dr. Héctor Francisco David Castro Gomar (San Salvador, 24/4/1894-San Salvador, 01/4/1973) como embajador extraordinario y enviado plenipotenciario de El Salvador en los Estados Unidos. Con una experimentada hoja de trabajo en el servicio exterior salvadoreño, el Dr. Castro Gomar había renunciado a ese alto cargo el 6 de noviembre del año anterior, como una forma de silente protesta ante el golpe de estado liderado por el coronel Aguirre y Salinas. Como una de sus primeras designaciones en el cargo, el acuerdo del Poder Ejecutivo no. 61 del 3 de abril le ordenó al Dr. Castro Gomar que se incorporara como representante salvadoreño en la junta del Comité de Jurisconsultos de las Naciones Unidas (entiéndase, países aliados) que iniciaría reuniones el 9 de ese mes en la capital estadounidense, para desarrollar un anteproyecto de Corte Internacional de Justicia para someterlo el 25 de ese mismo mes ante el pleno de la Conferencia Internacional en San Francisco. En ese marco se produjo el fallecimiento de Franklin Delano Roosevelt (1882-1945), 32º Presidente de los Estados Unidos de América y uno de los principales líderes de la lucha contra el Eje y sus quintacolumnistas en América Latina, que lo llevó a ordenar la intervención de bienes y la captura y concentración de alemanes, italianos y japoneses en campos de detención en el sur estadounidense, algo que el régimen martinista salvadoreño cumplió a cabalidad en febrero de 1942, como unas de sus primeras acciones como parte de las naciones aliadas contra el fascismo italiano, el nacionalsocialismo alemán y el expansionismo japonés.
Acuerdo del Poder Ejecutivo que nombró a la delegación salvadoreña a la Conferencia Internacional del puerto californiano de San Francisco.
Ese mismo 3 de abril, el acuerdo ejecutivo no. 62 dio un paso trascendental al designar a la representación de El Salvador que debía asistir a la Conferencia Internacional en San Francisco. Como delegados con plenos poderes fueron designados los abogados Dr. Castro Gomar y José Antonio Quirós (San Miguel, 28/4/1888-San Miguel, 22/10/1969), así como al médico Carlos Leiva, un experto en tuberculosis y quien ya había fungido como ministro plenipotenciario y enviado extraordinario de El Salvador en los Estados Unidos a fines de la década de 1920 e inicios de la siguiente.
Como asistentes de esa delegación fueron nombrados José Valle en su carácter de encargado de Prensa y José Francisco Mixco, Director General de Presupuesto del gobierno salvadoreño, a quien se le otorgó una licencia con goce de sueldo para que pudiera cumplir con esa designación, en la que delegaciones de 50 países se reunirían entre el miércoles 25 de abril y el histórico martes 26 de junio de 1945 para trazar las líneas del futuro planetario cuando finalizaran los recios combates en los teatros de operaciones de los frentes europeo, africano y surasiático de la Segunda Guerra Mundial.
Para entonces, el gobierno del general Castaneda Castro ya había aceptado la renuncia interpuesta en octubre de 1944 por el coronel José Arturo Castellanos como cónsul general salvadoreño en Ginebra. Durante dos años y sin darle mayor información a los sucesivos gobiernos de Hernández Martínez y Menéndez, ese militar y diplomático había conducido una operación para suministrar unos inventados certificados salvadoreños nacimiento a más de 50,000 personas perseguidas en diversas partes de la Europa ocupada por los nazis, cientos de las cuales acabaron sus vidas en campos de detención y exterminio. Algunos de esos documentos salvadores llegaron tan lejos como Macao, una antigua posesión portuguesa en China. Ese tipo de gestos solidarios no sería olvidado a la hora de discutir el futuro del mundo en San Francisco, donde el derecho internacional humanitario tendría mucho que decir tras los exterminios masivos de carácter genocida, los bombardeos indiscriminados contra población civil y otros crímenes violatorios de los Tratados de Ginebra para la humanización de las guerras.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, instó este martes a China y a Estados Unidos a ejercer su influencia sobre Rusia para poner fin a la invasión que ha dejado estragos en su país por más de tres años y medio. La solicitud la hizo durante una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU dedicada al conflicto en Ucrania.
Zelenski, quien por primera vez en mucho tiempo apareció vestido completamente de negro y no con su habitual uniforme militar, dirigió duras palabras a Pekín al señalar que “China es una nación de la que Rusia depende por completo”. Aseguró que si el gigante asiático tuviera verdadera voluntad de terminar con la guerra, podría hacerlo. “Sin China, la Rusia de Putin no es nada”, afirmó, aunque también criticó que “con mucha frecuencia China se mantiene distante y en silencio en lugar de buscar la paz”.
En cuanto a Estados Unidos, Zelenski reveló que sostuvo una reunión con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el mismo martes. “Discutimos algunas buenas ideas, que espero funcionen”, dijo sin ofrecer mayores detalles. Añadió que espera acciones concretas de Washington “para empujar a Rusia a la paz”.
Horas más tarde, el presidente estadounidense publicó en su red Truth Social que Ucrania, con respaldo de la Unión Europea, está en condiciones de vencer a Rusia y recuperar los territorios ocupados. Además, propuso que los países miembros de la OTAN derriben cualquier aeronave rusa que invada su espacio aéreo y urgió a Europa a dejar de comprar energía rusa para no seguir “financiando una guerra contra ellos mismos”.
Durante su discurso, Zelenski también arremetió contra la falta de efectividad del sistema de Naciones Unidas, cuestionando su relevancia ante conflictos como el que atraviesa Ucrania. “Esta organización tiene ahora menos influencia y con frecuencia carece de capacidad real de decisión sobre asuntos fundamentales”, declaró con firmeza.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, denunció este martes, durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU, que el reconocimiento del Estado palestino por parte de varios países supone una «recompensa» para Hamás.
«No podemos olvidar el 7 de octubre. ¿Y ahora, como si fuera para alentar el conflicto continuo, algunos en este organismo buscan reconocer unilateralmente un Estado palestino? La recompensa sería demasiado grande para los terroristas de Hamás por sus atrocidades», dijo Trump durante su intervención.
El mandatario aprovechó su discurso para reaccionar a la decisión de diez países, entre ellos Francia, Bélgica, Canadá o Reino Unido, de reconocer el Estado palestino durante las reuniones de alto nivel que se están llevando a cabo en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.
Este grupo de países elevó a 157 el número de naciones que reconocen al estado, una amplia mayoría dentro de los 193 países con asiento en la ONU.
El mandatario acusó al grupo islamista Hamás de negarse a «liberar a los rehenes o aceptar un alto el fuego» y aseguró que han «rechazado repetidas veces ofertas razonables para hacer la paz»
«Esto pudo haberse resuelto hace tanto tiempo, pero en vez de ceder a las demandas de rescate de Hamás, aquellos que desean la paz deberían estar unidos con un solo mensaje: liberen a los rehenes ahora. Solo liberen a los rehenes ahora», añadió Trump.
Este lunes, el propio grupo pidió al presidente de EE.UU. que garantizara un alto el fuego durante 60 días a cambio de liberar a la mitad de los rehenes cautivos en la Franja de Gaza, según avanzó Fox News y confirmó a EFE una fuente del movimiento palestino.
La propuesta se formalizó en una carta que Hamás entregó a Egipto y Catar, los mediadores, para hacérsela llegar al estadounidense.
Pese a que Trump acusó a Hamás de negarse a aceptar una tregua, lo cierto es que la mayoría de veces que se ha alcanzado un acuerdo en este sentido ha sido violado por Israel.
El último pacto fue aceptado por Hamás el pasado 18 de agosto. Entonces, se liberaba a 10 rehenes israelíes a cambio de la entrada masiva de ayuda al enclave para aliviar la grave crisis humanitaria que enfrenta la población gazatí provocada por la hambruna que está causando Israel con el bloqueo.
En cambio, Tel Aviv ignoró la propuesta y siguió con sus planes de tomar la ciudad de Gaza.
Una comisión independiente de la ONU, relatores de derechos humanos, ONG y un creciente número de países califican como un genocidio la ofensiva militar israelí contra la Franja de Gaza. Ya hay más de 65,200 palestinos muertos, entre ellos más de 19,000 niños.
Sin embargo, la relatora de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, aseguró que el número de muertos en Gaza podría ser diez veces mayor de acuerdo a varias fuentes
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, agradeció este martes en su discurso ante la Asamblea General de la ONU al Gobierno de El Salvador su colaboración para «encarcelar a tantos criminales» que, según él, se encontraban en su país de manera ilegal y su Administración los ha expulsado.
«Quiero agradecer al país de El Salvador por el exitoso y profesional trabajo que han hecho al recibir y encarcelar a tantos criminales que entraron a nuestro país», dijo Trump durante su intervención en la Asamblea General de la ONU.
En los primeros minutos de su discurso, el mandatario criticó al gobierno de su predecesor, el demócrata Joe Biden, y defendió su política dura con la inmigración.
«Nuestro mensaje es muy simple: si entras ilegalmente a los Estados Unidos, irás a la cárcel, o regresarás al lugar de donde viniste, o tal vez incluso más lejos. Tú sabes lo que eso significa», afirmó en referencia a los acuerdos con terceros países para realizar sus controvertidas deportaciones sin garantías judiciales plenas.
«Está destruyendo tu país, y tienes que hacer algo al respecto en el escenario mundial. Estados Unidos vuelve a ser respetado, como nunca antes lo había sido», añadió sobre la inmigración.
La política migratoria ha sido uno de los pilares, si no el más importante, de la Administración estadounidense desde que Trump regresó a la Casa Blanca el pasado mes de enero.
En su objetivo de llevar a cabo deportaciones, el republicano ha forjado lazos con algunos países con los que colaborar. El Salvador ha ido uno de ellos a través de su cercana relación con el Gobierno de Nayib Bukele, que se ofreció a colaborar con Trump en su política de mano dura.
EE.UU. acordó pagar $4.76 millones a El Salvador a cambio de recibir a más de 200 migrantes deportados, según documentos judiciales publicados hace unas semanas.
Este presupuesto, recogido en una carta del Departamento de Estado al Gobierno de El Salvador fechada el 22 de marzo de 2025, se concedió exclusivamente para el apoyo penitenciario y logístico para la detención de migrantes, en su mayoría venezolanos, en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), notorio por las denuncias de abusos a derechos humanos.
La Asamblea General de las Naciones Unidas inaugurará este martes su 80 periodo de sesiones con la participación confirmada de 89 jefes de Estado, cinco vicepresidentes, 43 jefes de Gobierno y un príncipe heredero, informó el portavoz de la secretaría general, Stéphane Dujarric. No ha habido información de la Presidencia salvadoreña si el presidente Nayib Bukele asistirá a la Asamblea General de la ONU.
Del total de los 193 países con asiento en la ONU, el resto estará representado por sus ministros de Exteriores o por funcionarios de menor rango. La cita anual es considerada el mayor foro de la diplomacia global.
Durante la semana se han programado 1,642 reuniones bilaterales entre delegaciones. Como es habitual, el secretario general António Guterres sostendrá encuentros con la mayoría de líderes presentes, aunque la atención se centra en su próxima reunión con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con quien no conversa desde hace más de diez meses.
Trump se ha caracterizado en sus primeros meses de gestión por sus críticas a las Naciones Unidas, lo que añade expectativa a su encuentro con Guterres. En contraste, con quien es improbable que el secretario general dialogue es con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que no ha respondido a sus llamadas desde el 7 de octubre de 2023, fecha del ataque de Hamás que desencadenó la guerra en Gaza.
Netanyahu, también crítico con la ONU y sus agencias, tiene previsto intervenir el viernes con un discurso considerado entre los más esperados de la semana diplomática en Nueva York.
La Comisión de Determinación de los Hechos de la ONU para Venezuela dijo este lunes que las investigaciones que ha efectuado a lo largo del último año, periodo en el que hubo un repunte de la represión relacionado con el resultado de las últimas elecciones presidenciales, confirman que sigue ocurriendo «el crimen de persecución por razones políticas».
Destacó que «no existe autoridad nacional que haya demostrado ser capaz de prevenir, perseguir y sancionar las graves violaciones de los derechos humanos que constituyen crímenes internacionales», por lo que «la única esperanza de justicia para las víctimas» recae en definitiva en la comunidad internacional.
En el pasado, esta Comisión ha determinado en distintos informes la existencia de evidencia y ha documentado casos que indican que el régimen venezolano, a través de la cúpula del aparato gubernamental y de las fuerzas de seguridad, ha cometido crímenes de lesa humanidad.
El informe presentado hoy en Ginebra al Consejo de Derechos Humanos aporta «nueva evidencia de la dura represión postelectoral que siguió a las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024» y establece que la persecución política «ha continuado en 2025 contra aquellos que defienden los derechos humanos y las libertades».
Entre los elementos que aporta, la presidenta de la Comisión, la jurista portuguesa Marta Valiñas, dijo que de las 25 muertes relacionadas con ese episodio represivo se pudieron examinar y documentar suficientemente 14, y que en doce de éstas estaban involucradas las fuerzas de seguridad.
«En las protestas en la ciudad de Maracay, estado Aragua, miembros de la Guardia Nacional Bolivariana y de la 99ª Brigada del Ejército dispararon munición real contra los manifestantes. Seis personas murieron durante esos hechos. Una de ellas recibió un disparo con una escopeta a menos de 10 metros de distancia», expuso Valiñas.
La jefa de la Comisión también recordó que un año después de esos incidentes la Fiscalía «no ha informado sobre las investigaciones que dice haber realizado», aunque desde el principio esta entidad aseguró que los cuerpos de seguridad no tenían responsabilidad alguna en las muertes y, por el contrario, acusó a la oposición.
«Sin embargo, nuestra investigación ha revelado lo contrario y, hasta el momento, todas las muertes permanecen en la impunidad», denunció.
En su intervención en el Consejo de Derechos Humanos, el embajador venezolano Alexander Yañez acusó a los comisionados de ser agentes que trabajan «por el cambio de régimen político en Venezuela» y que en sus informes supuestamente «citan a fuentes dudosas, utilizan testimonios inventados y emplean estadísticas sin rigor metodológico».
También criticó los recursos empleados por la ONU para que esta Misión investigadora pueda cumplir su tarea, frente a la debilidad con la que denuncia la actuación de Israel en la Franja de Gaza y en el contexto de la crisis financiera de la institución.
Yañez sostuvo que el señalamiento de Venezuela únicamente se debe a la influencia de Estados Unidos «y sus aliados europeos», aunque no contestó de forma especifica a las denuncias que formuló la Misión contra el Estado venezolano.
La guerra en Ucrania, iniciada con la invasión rusa en febrero de 2022, cumple tres años y medio y se ha convertido en uno de los mayores desafíos para la ONU. El conflicto no solo ha expuesto la falta de unidad internacional, sino que también ha generado fatiga en países emergentes y en desarrollo, que ahora mantienen posturas equidistantes o de silencio.
En los primeros meses, las votaciones en la Asamblea General de Naciones Unidas mostraron un respaldo abrumador a Ucrania. Sin embargo, desde 2023 ese apoyo se ha diluido, marcado por divisiones diplomáticas y por la creciente atención internacional hacia Oriente Medio.
El desgaste se acentuó en febrero de este año, cuando Estados Unidos sorprendió al alinearse con Rusia en una votación del Consejo de Seguridad sobre la invasión, al tiempo que inició conversaciones directas con Moscú. El presidente Donald Trump buscaba forzar una tregua, aunque el proceso resultó ser más complejo de lo previsto.
Mientras tanto, en febrero de 2024, ministros europeos de Exteriores viajaron a Nueva York para reafirmar su apoyo a Kiev, aunque la percepción de “fatiga ucraniana” crecía en países como China e India, que refuerzan vínculos con Moscú, y en regiones de África y América Latina, que se mantienen al margen por considerar que no es un conflicto propio.
China, India y Rusia refuerzan su bloque geopolítico
En septiembre, la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) consolidó la alianza entre China, India y Rusia como un nuevo eje geopolítico. Junto a Corea del Norte, estos países rechazaron los intentos de Occidente de aislar a Vladímir Putin.
La mediación de Washington para detener la guerra se produce además en un contexto de crisis financiera en la ONU, agravada por el recorte del apoyo económico de EE. UU. a varias agencias y organismos internacionales.
“Muchos países que inicialmente apoyaron sólidamente a Ucrania se cansaron de los frecuentes votos y reuniones sobre la guerra, en parte porque era obvio que la ONU no podría afectar a las acciones de Rusia”, explicó a EFE Richard Gowan, analista del Crisis Group.
El experto señaló que países como Brasil perciben que el fuerte apoyo militar de la OTAN prolonga el conflicto y reduce las opciones de una salida diplomática. A esto se suma la guerra en Gaza, que refuerza la percepción de un “doble rasero” en la postura europea hacia Palestina y Ucrania.
Gowan considera que muchos países del sur global ven con buenos ojos las aperturas de Trump hacia Rusia, pero advierten que un eventual acuerdo que implique la cesión de territorios ucranianos sería problemático, pues contradiría la Carta de la ONU y generaría precedentes peligrosos para otras disputas, como la de Esequibo entre Venezuela y Guyana.