Etiqueta: oposición cubana

  • La opositora Rosa María Payá descarta una transición a la venezolana con el castrismo cubano

    La opositora Rosa María Payá descarta una transición a la venezolana con el castrismo cubano

    La opositora cubana Rosa María Payá aseguró en Miami que una eventual transición democrática en Cuba no depende de una figura salida del actual poder, como ocurrió en Venezuela con Delcy Rodríguez, sino de un liderazgo preparado desde la sociedad civil y la oposición dentro y fuera de la isla.

    «No hace falta una Delcy Rodríguez en Cuba. De hecho, el proceso que hemos llevado adelante desde las organizaciones cívicas y de oposición, dentro y fuera de la isla, es precisamente para tener listo un equipo de transición que pueda liderar ese periodo provisional y llevar al país de la barbarie totalitaria hacia las elecciones justas», manifestó Payá en Miami.

    La hija del fallecido opositor Oswaldo Payá, impulsor del Programa Varela para promover cambios democráticos en Cuba, remarcó que los cubanos no necesitan una presidenta interina como Rodríguez, quien asumió el poder en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos el pasado 3 de enero.

    Payá también pidió al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantener la «presión» sobre el gobierno de Miguel Díaz-Canel y dijo confiar en que los contactos entre ambos países aporten a la libertad de Cuba, en medio de la crisis energética que golpea a la isla y del bloqueo petrolero estadounidense.

    «Yo creo que están dadas las condiciones para que se dé la liberación de Cuba. Y esas condiciones, en primer lugar, son la demanda elocuente, el reclamo de cambio por parte de la ciudadanía cubana de manera generalizada», indicó.

    La opositora rechazó además las medidas de apertura económica sin transformaciones políticas y sostuvo que el régimen no «nos va a comprar con viejas estrategias del castrismo como las de permitir a sus ciudadanos en el exterior invertir en empresas privadas en la isla sin cambios políticos y sin derechos», como lo anunció esta semana.

    En esa línea, afirmó que los cubanos «no quieren un cambio fraude. No quieren que la familia Castro, y el grupo de generales que está en el poder, siga comprando tiempo y siga mintiéndole al mundo y a los cubanos sobre la realidad».

    Aunque, según The New York Times, la Administración Trump ha planteado la salida de Miguel Díaz-Canel sin exigir necesariamente un desmontaje total del sistema, Payá insistió en que quienes controlan el poder no encabezarán por sí solos una apertura democrática.

    «No entendemos un proceso transitorio que termina en elecciones libres, con la familia Castro en el poder», reiteró. Luego añadió: «No es cierto que el régimen se va a cambiar a sí mismo», y subrayó que un cambio real exige «que la familia Castro y el grupo de generales que llevan el poder por 67 años y sus representantes se vayan».

    Payá calificó como «decisiva» la presión que ejerce Estados Unidos y pidió elevarla para frenar la represión contra manifestantes y presos políticos.

    «Que incrementen esa presión para frenar la impunidad con la que hasta hoy el régimen cubano está ejerciendo la represión», expresó.

    También llamó a los gobiernos de la región a respaldar al pueblo cubano y afirmó que las organizaciones cívicas y opositoras en la isla y en el exilio están unidas detrás de un plan y de un equipo de transición, aunque reconoció que durante ese proceso será necesario trabajar con parte de la burocracia para evitar el caos, sin renunciar a que los cubanos recuperen su soberanía nacional.

     

  • El exilio cubano exige la salida del castrismo para liberar Cuba

    El exilio cubano exige la salida del castrismo para liberar Cuba

    Líderes del exilio cubano en Florida afirmaron que Cuba no podrá alcanzar la libertad política ni superar su crisis económica mientras el llamado “régimen castrista” permanezca en el poder, incluso si se producen cambios en la presidencia del país.

    El opositor y exprisionero político José Daniel Ferrer aseguró que cualquier transición política será insuficiente si la estructura del poder vinculada a la familia Castro continúa controlando el Estado.

    «La única manera de que Cuba sea verdaderamente libre y democrática e, incluso, que el pueblo cubano salga de la miseria extrema en que esta viviendo, es con los Castro fuera del poder», dijo Ferrer.

    El disidente agregó que el eventual relevo del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, no cambiaría la situación política de la isla si el sistema de poder se mantiene intacto.

    «Mientras los Castro estén en el poder en Cuba, no importa si es (Díaz) Canel a quien tienen de presidente (…), la situación va a seguir siendo la misma», añadió el opositor, quien reside en Miami.

    Las declaraciones se producen en medio de reportes sobre conversaciones entre Washington y La Habana, en las que participarían el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente cubano Raúl Castro.

    Estas negociaciones ocurren en uno de los momentos más difíciles para la economía cubana en décadas, con una profunda crisis energética, escasez de combustible y una creciente emigración.

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reforzó la presión sobre La Habana al devolver a Cuba a la lista de países patrocinadores del terrorismo e imponer nuevas sanciones financieras.

    Además, tras el derrocamiento de Nicolás Maduro en Venezuela, Washington suspendió el suministro de petróleo venezolano hacia Cuba y advirtió que podría imponer aranceles a los países que exporten crudo a la isla.

    Ferrer señaló que el diálogo entre ambos gobiernos podría ser positivo si conduce a una transición política en Cuba.

    «Las conversaciones no están mal, siempre que establezcan un itinerario rápido de salida de los Castro del poder y de transición a la democracia en Cuba», expresó.

    Ramón Saúl Sánchez, líder del Movimiento Democracia y también exiliado en Miami, coincidió en que el cambio político es imprescindible y pidió la liberación de los presos políticos.

    «Cualquier fórmula que se intente con Cuba tiene que comenzar con la liberación de los presos políticos y culminar con el fin de ese régimen dictatorial de 70 años que ha destruido la nación cubana», explicó.

    El activista también expresó preocupación por que Cuba pueda seguir un camino similar al de Venezuela tras la caída de Nicolás Maduro, donde Estados Unidos respaldó una transición liderada por figuras cercanas al antiguo gobierno.

    «El pueblo de Cuba no quiere cambiar de tirano ni anda buscando un amo, quiere ser libre», afirmó.

    Luis Zúñiga, integrante de la Asamblea de la Resistencia Cubana, aseguró que la recuperación del país debe comenzar con una transformación política profunda.

    «Yo no creo en un cambio económico sin un cambio político. Ahí están los ejemplos históricos de China y Vietnam, donde se producen cambios económicos y ningún cambio político», advirtió.

    Mientras el exilio cubano debate el futuro político de la isla, millones de ciudadanos en Cuba enfrentan apagones prolongados, escasez de combustibles y limitaciones en los servicios de salud.

    Según el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la situación económica y social refleja que el gobierno cubano está cerca del colapso, aunque el mandatario ha reiterado su advertencia sobre una posible “toma de control amistosa de Cuba”.

     

  • «El 90 % de Cuba quiere un cambio democrático”, dice opositor Manuel Cuesta Morúa

    «El 90 % de Cuba quiere un cambio democrático”, dice opositor Manuel Cuesta Morúa

    El opositor cubano Manuel Cuesta Morúa aseguró que la mayoría de la población en Cuba desea un cambio, lo que considera el punto de partida para una transición democrática “desde dentro”, con soberanía, sin injerencias extranjeras ni radicalismos políticos.

    En entrevista con EFE, Cuesta Morúa —recientemente electo presidente del Consejo para la Transición Democrática en Cuba (CDTC)— insistió en que “el 90 % del país quiere cambios”. A su juicio, ese respaldo popular es el fundamento para una transformación pacífica y sostenible del sistema cubano.

    El opositor urgió a romper con la “trampa geopolítica” impuesta por el Gobierno, que ha ubicado a Cuba entre bloques ideológicos, aunque reconoció que “desafortunadamente” el Ejecutivo no muestra disposición a iniciar una negociación ni con los cubanos ni con la comunidad internacional.

    “Escuchando lo que dicen, no parecen listos y preparados para esa conversación”, afirmó.

    Diálogo, pero sin ceder soberanía

    Respecto a un posible acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, Cuesta Morúa cree que algunos sectores del poder en La Habana tienen el pragmatismo necesario para dialogar, aunque duda que esa visión sea mayoritaria, al considerar que carecen de “visión de Estado” y “responsabilidad”.

    A diferencia de lo ocurrido en Venezuela —donde Estados Unidos intervino tras divisiones internas— Cuesta Morúa no percibe fisuras en el Gobierno cubano ni líderes con capacidad de encabezar una nueva agenda: “No veo absolutamente una Delcy Rodríguez en la élite cubana”, afirmó.

    En este contexto, señaló que el rol de Washington debe limitarse a un acompañamiento respetuoso: “Si se abre una mesa de negociaciones entre cubanos, (EE.UU.) la apoye, la estimule y haga todo lo necesario para que llegue a buen puerto”.

    También advirtió sobre los riesgos de ceder soberanía a potencias extranjeras. “Venezuela demuestra que quienes apostaron más fuertemente por una transición cediendo soberanía están fuera del juego”, reflexionó.

    Camino desde el centro y sin militarización

    Para Cuesta Morúa, el camino hacia la democracia debe surgir “desde el centro”, lo que implica mantener ciertas estructuras del sistema actual y pactar con actores del poder dispuestos a facilitar una apertura gradual.

    Rechazó las medidas de Washington para bloquear el suministro de petróleo a Cuba, al considerar que “esa táctica de ahogar a Cuba no conducirá al puerto deseado” y solo refuerza la maquinaria represiva del Estado. Alertó sobre el riesgo de “una situación humanitaria peor” al actual “colapso general”.

    También se opuso tajantemente a cualquier intervención militar: “No respondería a las grandes demandas de los cubanos de democratizar el país”, sostuvo.

    En su lugar, propuso una “salida humanitaria” que combine presión diplomática con objetivos concretos, como la liberación de presos políticos, la apertura económica y el inicio de una mesa de negociación nacional.

    Criticó la narrativa belicista del Gobierno cubano: “Enfrascarse en una guerra no va a resolver los problemas del país. Podrán terminar con una aventura épica, pero se va a destruir una nación”, advirtió.

    Una esperanza desde la ciudadanía

    Pese al escenario adverso, Cuesta Morúa se mantiene optimista por lo que llamó un “consenso tácito” en la población cubana sobre la necesidad de cambio.

    “El país tiene que abrirse y ésa es mi esperanza, ése es mi optimismo, que trato de venderle a la comunidad internacional”, sostuvo.

    Aunque reconoció que Cuba no cuenta con una sociedad civil madura ni con experiencia en mecanismos democráticos, subrayó que sí hay una convicción compartida: “Sí hay una esperanza dentro de la sociedad cubana de que el país debe cambiar”, concluyó.

     

  • Exiliados en Miami anhelan una intervención contra régimen cubano

    Exiliados en Miami anhelan una intervención contra régimen cubano

    Entre la música de salsa y el aroma a puros en las calles de Miami, una parte del exilio cubano respalda la posibilidad de una intervención extranjera en Cuba, similar a la que permitió la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, llevado ante la justicia en Estados Unidos el pasado 3 de enero.

    La propuesta, que gana fuerza entre sectores de la diáspora más conservadores, fue planteada por Luis Zúñiga, miembro de la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC), con sede en Doral, Florida. “Aparte de la presión económica, la presión política, la presión militar, si hace falta una operación quirúrgica para sacar a los opresores, a los que mantienen el poder en Cuba, bendita sea”, expresó.

    Aunque muchos exiliados prefieren guardar silencio por temor a represalias contra familiares que aún viven en la isla, algunos, sin reservas, consideran que la situación actual justifica una acción internacional directa. Para Zúñiga, el resultado del operativo contra Maduro confirma que existe un “derecho a la intromisión” cuando se trata de dictaduras represivas.

    “Hay derecho a la intromisión en los asuntos internos de Cuba porque la dictadura aplasta, abusa, criminaliza a los cubanos arbitrariamente”, sostuvo. Además, argumentó que, así como la revolución cubana se consolidó con ayuda de la Unión Soviética, otras potencias, como Estados Unidos, tendrían legitimidad para apoyar la liberación de Cuba.

    La llegada del presidente Donald Trump nuevamente al poder ha endurecido la postura de Washington hacia La Habana. Una de las primeras acciones de su gobierno fue devolver a Cuba a la lista de países patrocinadores del terrorismo, lo que activó nuevas sanciones económicas y financieras contra el régimen de Miguel Díaz-Canel.

    Para José Ramón Pérez Campos, hijo de exiliados cubanos, la caída de Maduro representa un golpe clave para el régimen cubano. “Este corte con Venezuela lo pone en una situación sumamente difícil. Obviamente es el tipo de situación que, o buscas alternativas de cierta diplomacia conversacional, o no sé realmente a dónde van a parar”, opinó.

    Pérez Campos considera que la solución pasa por abandonar el modelo comunista, pero duda que el régimen acepte perder el control. “Que ellos asuman de verdad su incapacidad y traten de hacer un cambio, o realmente no quedará más remedio que obligarlos a hacer ese cambio”, añadió. De darse una transición, afirmó que la comunidad exiliada estaría lista para apoyar la reconstrucción del país.

    En la popular Calle Ocho, Álex Arellano elogió el nombramiento de Marco Rubio como secretario de Estado, a quien definió como “el mejor secretario de Estado desde (Henry) Kissinger”, y aseguró que su papel podría ser determinante para el fin del castrismo. Más radical fue José Ramón Cardona, un comerciante que incluso vaticinó: “Queremos ya terminar esto” y predijo que “Cuba sería libre a finales del próximo mes de abril”.

    Pese a lamentar el impacto de las sanciones en la población, Cardona señaló que “esa es la única forma” de ejercer la presión necesaria para que el régimen finalmente colapse. Mientras tanto, la comunidad cubana en Miami mantiene viva la esperanza de un cambio que, aseguran, ya no puede esperar más.