A un mes del ataque militar ejecutado por Estados Unidos en territorio venezolano, el país atraviesa un escenario inédito que ha modificado las coordenadas del poder político. La salida de Nicolás Maduro del gobierno y la designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada han activado una etapa de reacomodo tanto en el chavismo como en la oposición, bajo la atenta mirada de Washington.
El bombardeo del pasado 3 de enero, impulsado por el expresidente Donald Trump y ejecutado como parte de la denominada «Operación Determinación Absoluta», dejó atrás las especulaciones y consolidó un cambio estratégico en la relación bilateral. Analistas aseguran que esta acción militar ha fortalecido, en el corto plazo, los intereses de Estados Unidos y del sector chavista que ha asumido el nuevo liderazgo.
“Contrario a lo que muchos esperaban, la operación resultó funcional tanto para Washington como para el chavismo remanente”, señaló el investigador Juan Manuel Trak.
Rodríguez, quien asumió el poder tras una resolución del Tribunal Supremo de Justicia el 5 de enero, ha iniciado una serie de movimientos que reflejan un estilo diferente al de su antecesor. Ha realizado cambios en el gabinete y en la cúpula militar, como el relevo del jefe de la Guardia de Honor Presidencial, y ha propuesto reformas clave, como la modificación parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, aprobada por la Asamblea Nacional el 29 de enero, lo que permite la apertura a inversiones privadas.
Este gesto fue bien recibido por Estados Unidos y es interpretado como una señal de apertura hacia una nueva etapa de cooperación.
“Trump es el gran ganador en términos comparativos, mientras que el chavismo ha tenido que ajustar su discurso, su gabinete y su narrativa ideológica”, opinó el analista Pablo Andrés Quintero.
Un grupo de personas al interior de un edificio reconstruido después del ataque con un explosivo ocurrido el 3 de enero de 2026, en Catia la Mar, Venezuela. EFE
Un chavismo sin Maduro, una oposición debilitada
Para el politólogo Piero Trepiccione, Venezuela atraviesa un proceso de «estabilización acordada», más que una transición política formal. En este escenario, el Gobierno de Estados Unidos y los actores que controlaban el poder institucional y territorial venezolano aparecen como los protagonistas del nuevo orden.
La figura de Delcy Rodríguez —hermana del presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez— representa el tercer cambio de liderazgo en los 27 años de Gobierno chavista.
“El país está expectante. Hay esperanza, pero también incertidumbre y mucha prudencia”, indicó Trepiccione.
Mientras tanto, la oposición se encuentra en una encrucijada. El excandidato presidencial Edmundo González Urrutia no figura con fuerza en la opinión pública, y aunque María Corina Machado ha tenido una mayor proyección internacional, sigue sin lograr cohesionar a las fuerzas internas de la oposición.
“Machado tiene un discurso contundente y podría capitalizar las acciones de EE.UU. en Venezuela, pero no ha logrado convertirse en interlocutora de unidad”, advirtió Quintero.
El nuevo panorama político en Venezuela, aún en construcción, abre paso a una etapa de redefiniciones profundas tanto en el chavismo como en la oposición. Mientras Delcy Rodríguez consolida su liderazgo y apuesta por reformas estratégicas, Estados Unidos mantiene el control de la agenda geopolítica, con Trump exhibiendo el operativo como un ejemplo de fuerza. El país caribeño, por ahora, sigue expectante.
La dirigente opositora venezolana María Corina Machado aseguró este domingo que no considera que su vida esté en riesgo si regresa a Venezuela, debido a la presión que Estados Unidos ejerce sobre el Gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez.
“Las cosas están cambiando muy rápido en Venezuela. Si me hubieran capturado antes de irme, probablemente me habrían desaparecido o algo peor”, declaró Machado en una entrevista concedida a la cadena CBS. La opositora, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, se encuentra actualmente exiliada en Washington.
“En este momento, no creo que se atrevan a matarme debido a la presencia, la presión y las acciones de Estados Unidos”, añadió la dirigente, quien reiteró su intención de regresar a Venezuela lo antes posible.
Machado reconoció que desconoce cuánta libertad tendría para desplazarse dentro del país, pero sostuvo que el chavismo “tendría mucho miedo” de atentar contra su vida, ya que “el régimen conoce la conexión” que mantiene con el Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El sábado, al ser consultado sobre si Machado debería poder volver a Venezuela, Trump sugirió la posibilidad de acercar posiciones entre el chavismo y la oposición. “Tenemos que hacer algo con esto. Quizás juntar a las partes y hacer algo. Ella es una muy buena persona y, al mismo tiempo, el liderazgo actual está haciendo un muy buen trabajo”, afirmó el mandatario estadounidense.
En paralelo, la embajadora de Estados Unidos, Laura Dogu, llegó el sábado a Caracas para reabrir la misión diplomática estadounidense en Venezuela, cerrada desde hace siete años tras la ruptura de relaciones entre ambos países.
Su arribo se produjo un día después de que Delcy Rodríguez anunciara una amnistía general para los presos políticos y el cierre del Helicoide, un centro de detención señalado por torturas y violaciones a los derechos humanos.
La líder opositora venezolana, María Corina Machado, pidió este miércoles, tras reunirse en Washington con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, que haya una «transición real» en Venezuela tras la cual no quede «un sector del régimen en el poder».
Machado salió de la reunión asegurando que son «horas y días decisivos» para el futuro de su país y afirmó que su movimiento tiene el respaldo del jefe de la diplomacia estadounidense, a quien definió como «una de las personas que mejor entiende el hemisferio».
«Nosotros estamos dispuestos y estamos trabajando en facilitar una transición real. Esto no es una transición a la rusa donde se quedan las mafias en el poder», respondió a la prensa al ser cuestionada si estaría dispuesta a entrar en un Gobierno de transición con la presidenta encargada, la chavista Delcy Rodríguez.
Machado subrayó que su objetivo es que se «restituyan» las instituciones que garanticen «la justicia» y el «reencuentro de los venezolanos», pero no la estabilidad de «un sector del régimen en el poder».
«Puedo asegurar a los venezolanos que la transición a la democracia tendrá lugar, porque contamos con el respaldo de las democracias más importantes del mundo y, muy especialmente, del Gobierno del presidente Donald Trump», afirmó.
La líder opositora expresó ante Rubio su intención de regresar a Venezuela lo antes posible y afirmó que trabaja para lograrlo, aunque no descartó pasar previamente por otros países, un plan que, según señaló, cambia constantemente.
Consultada sobre las recientes declaraciones de Rodríguez, quien aseguró que ya no acepta órdenes del exterior, respondió que «no se trata de lo que diga esa señora, sino de lo que está haciendo».
«Empezamos a ver cómo el aparato represivo comienza a debilitarse. ¿Es suficiente? No, desde luego, pero las señales son extraordinarias», declaró.
Machado señaló que, aunque más de 300 personas han sido liberadas, más de 700 permanecen detenidas y se han registrado nuevos arrestos en lo que va de mes.
Rubio recibió a Machado en el Departamento de Estado tras participar en una audiencia en el Senado sobre la política de Trump hacia Venezuela, en la que dijo Estados Unidos no planea un ataque militar en el país, aunque no lo descarta si Delcy Rodríguez no coopera con Washington.
El secretario de Estado abrió la puerta además a que Machado participe en el proceso de transición, aunque recordó que «el control de las armas y las instituciones lo tiene el régimen».
Las autoridades de Venezuela liberaron en las últimas horas a Rafael Tudares, yerno del líder opositor y candidato presidencial en 2024, Edmundo González, tras permanecer más de un año privado de libertad, según confirmó su esposa Mariana González de Tudares, quien denunció una “injusta detención arbitraria”.
“Cumplo con informar que, luego de 380 días de una injusta detención arbitraria y, de haber padecido, durante más de un año, una inhumana situación de desaparición forzada, mi esposo Rafael Tudares Bracho ha regresado a casa esta madrugada”, escribió González de Tudares en un mensaje publicado en redes sociales.
La esposa del opositor calificó el proceso como “una lucha estoica y muy dura por más de un año” y expresó que, aunque se logró la excarcelación, su familia aspira a que Tudares alcance “su libertad plena, a la que tiene derecho”.
Agradecimientos y denuncia internacional
González de Tudares agradeció el acompañamiento del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, al señalar que el organismo “siempre hizo seguimiento e incidente de este caso, en el ámbito de sus competencias humanitarias”. También reconoció el respaldo de su familia y de quienes la apoyaron “humanamente, sin miedo y con muchos sacrificios”.
“Finalmente, un agradecimiento especial a todos los familiares de las víctimas de desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y presos injustamente, que aún esperan la libertad de sus seres queridos”, expresó, al solidarizarse con quienes continúan en esa situación.
Hasta el momento, las autoridades venezolanas no se han pronunciado oficialmente sobre la excarcelación.
González: la liberación no borra lo ocurrido
Por su parte, Edmundo González afirmó que la liberación de su yerno no debe verse como un hecho aislado. “Este ha sido un año marcado por la incertidumbre, el silencio y la angustia que conocen quienes han vivido la ausencia forzada de un familiar”, indicó.
“La liberación de Rafael no borra lo ocurrido. Refuerza, por el contrario, una exigencia que sigue plenamente vigente. Libertad para todas las personas injustamente detenidas y garantías reales de no repetición”, subrayó el dirigente opositor.
González reiteró que continuará trabajando por quienes permanecen detenidos por motivos políticos. “Mi compromiso es con la verdad, con la justicia y con una Venezuela donde la libertad no sea una concesión, sino un derecho efectivo para todos”, sostuvo.
Tudares fue detenido pocos días antes de la investidura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, para un tercer mandato. Junto a él también fueron arrestados el activista Carlos Correa y el excandidato presidencial Enrique Márquez, quienes ya han sido liberados.
La opositora venezolana María Corina Machado afirmó el viernes que antes de convocar elecciones libres en Venezuela debe desmantelarse la “estructura de terror” que sostiene al régimen chavista, en referencia directa a los cuerpos de inteligencia y represión que, según denunció, han cometido crímenes de lesa humanidad.
Durante una conferencia de prensa en Washington, organizada por la Fundación Heritage, Machado insistió en que el país se encuentra en una etapa clave tras la captura del presidente Nicolás Maduro, ocurrida tras un ataque militar de Estados Unidos el pasado 3 de enero.
“El régimen tiene que desmantelarse. Es prioritario eliminar la estructura represiva de la DGCIM y la Casa Militar. Han cometido crímenes de lesa humanidad y no puede haber transición mientras exista represión”, advirtió Machado.
A su juicio, una vez neutralizado ese aparato, Venezuela podrá avanzar hacia un proceso de reinstitucionalización y elecciones libres.
“Hablamos de votar para gobernadores, alcaldes y la Asamblea Nacional. La voluntad del pueblo debe expresarse en libertad”, expresó.
Machado también afirmó que esta etapa de transición es “irreversible”, aunque reconoció su complejidad.
“Puede haber fases que no esperábamos o que no nos gusten, pero desmontar una estructura de 25 años no es sencillo”, señaló.
La líder opositora respaldó el papel de Estados Unidos y del presidente Donald Trump en este proceso.
“No me cabe duda de que Trump y Estados Unidos defienden la democracia, la libertad y el mandato del pueblo venezolano”, aseguró, tras una reunión privada sostenida con el mandatario en la Casa Blanca.
Machado desestimó las críticas sobre el presunto interés estadounidense en el petróleo venezolano, afirmando que el régimen de Maduro ha “regalado” los recursos naturales del país a aliados como Rusia, Irán y China, y ha permitido la operación de grupos armados como Hezbolá y Hamás en territorio venezolano.
En sus declaraciones, responsabilizó directamente a Delcy Rodríguez, actual vicepresidenta y presidenta encargada del país tras la captura de Maduro, de la represión sistemática.
“Ella ejecuta órdenes, pero también ha supervisado personalmente los centros de tortura. No está cómoda en su papel, actúa bajo amenaza real”, dijo.
Machado acusó a Rodríguez de haber burlado sanciones internacionales y continuar operaciones financieras con gobiernos enemigos de Estados Unidos.
“No solo es ideológicamente comunista, sino que ha sido la cara de la represión”, enfatizó.
Finalmente, anunció que mantendrá reuniones en Washington y otras ciudades, y aseguró que planea regresar a Venezuela “lo antes posible”, junto a miles de venezolanos en el exilio. “Somos parte de un movimiento enorme, comprometido con la libertad. Lo que está en juego es la justicia contra los carteles criminales del régimen”, concluyó.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo este jueves un almuerzo privado con la líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, en la Casa Blanca. El encuentro se prolongó por más de dos horas, sin acceso a la prensa.
Tras la reunión, Machado se trasladó al Congreso estadounidense, donde está previsto que se reúna con senadores de ambos partidos antes de ofrecer una rueda de prensa a las 16:00 hora local (21:00 GMT) en las escalinatas del Capitolio. A la salida de la Casa Blanca, la opositora se limitó a declarar que el encuentro fue “muy bien”, sin confirmar si entregó la medalla del Nobel al mandatario, como se había especulado.
Durante su paso por Washington, María Corina saludó a decenas de venezolanos que la esperaban frente a la residencia presidencial, antes de abordar el vehículo que la condujo al Congreso.
La reunión con Trump ocurre menos de dos semanas después de la captura en Venezuela del presidente Nicolás Maduro, durante una operación sorpresa encabezada por fuerzas estadounidenses. En esa misma acción también fue arrestada su esposa, Cilia Flores. Ambos se encuentran detenidos en Nueva York, donde enfrentan cargos por narcotráfico.
Hasta este momento, la administración de Trump había descartado a María Corina Machado y su movimiento como parte de una eventual transición política en Venezuela, argumentando que la dirigente no cuenta con suficiente respaldo interno.
En su lugar, Washington había apostado por Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Maduro, a quien reconoció como presidenta encargada bajo el aval del propio presidente estadounidense.
El gobierno de Trump sostiene que Venezuela se encuentra bajo su tutela directa, lo que explica su papel protagónico en los recientes acontecimientos políticos del país sudamericano.
El líder opositor venezolano Edmundo González Urrutia afirmó este domingo que lo sucedido en Venezuela tras la captura por parte de EE.UU. del presidente Nicolás Maduro «constituye un paso importante pero no suficiente» y que la «normalización real del país solo será posible cuando se libere a todos los venezolanos privados de libertad por razones políticas».
A través de un video compartido en su cuenta de X, el señalado ganador de las elecciones presidenciales por parte de la oposición venezolana en julio de 2024 recordó que los presos políticos son «verdaderos rehenes de un sistema de persecución» y pidió que «se respete sin ambigüedades la voluntad mayoritaria expresada por el pueblo venezolano» en los comicios.
Si bien agregó que es «natural que existan sentimientos encontrados», también recalcó la importancia de lo sucedido con la captura de Maduro.
«Hoy quien usurpó el poder ya no se encuentra en el país y se enfrenta a la Justicia», lo que según González Urrutia configura un nuevo escenario político pero no sustituye las «tareas fundamentales que aún tenemos por delante», en referencia a lo que él llama la transición política en el país.
Recalcó la liberación de los «civiles y militares secuestrados por pensar distinto, exigir derechos o cumplir su deber constitucional» como el inicio imprescindible de dicha transición.
Previamente, Edmundo González ya había dicho estar listo para «la gran operación de la reconstrucción» de Venezuela.
La líder opositora María Corina Machado reclamó que González Urrutia sea quien ocupe el vacío de poder en Miraflores tras la captura de Maduro al considerarlo el presidente electo, una petición a la que se sumaron países como Panamá, Argentina o Ecuador e incluso el presidente francés, Emmanuel Macron.
Sin embargo, por ahora el Gobierno de Estados Unidos, que ha asegurado que gobernará Venezuela hasta que se lleve a cabo una transición, ha confiado en la interlocución con la vicepresidenta venezolana, la chavista Delcy Rodríguez, que ha asumido la presidencia interina del país.
González Urrutia defendió que la legitimidad de su causa proviene del mandato popular y del «respaldo claro» de millones de venezolanos que desean la paz, algo, que según él, «jamás será traicionado».
El líder opositor concluyó su mensaje pidiendo la unidad de su país «para reconstruirse», para sanar, y para «garantizar que el poder nunca sea usado contra su propio pueblo».
De igual forma exigió «verdad, justicia y reconciliación, sin impunidad».
El sábado, en plena madrugada, un gran dispositivo de las fuerzas especiales estadounidenses, apoyados por el mayor despliegue naval en el Caribe de la historia, asaltó la casa-búnker en la que dormían Maduro y su esposa, Cilia Flores, y los trasladó a Nueva York.
La opositora venezolana María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, llamó este sábado a los ciudadanos a mantenerse vigilantes y listos para actuar, tras la captura del presidente Nicolás Maduro por parte de las fuerzas de Estados Unidos. La también exdiputada instó a que Edmundo González Urrutia asuma “de inmediato” la Presidencia de Venezuela, luego del operativo militar que derrocó al régimen chavista.
A través de un comunicado difundido en su cuenta oficial de X (antes Twitter), Machado afirmó que el país está ante un punto de quiebre histórico.
“Llegó la hora de que la soberanía popular y la soberanía nacional rijan en nuestro país. Vamos a poner orden, liberar a los presos políticos, construir un país excepcional y traer a nuestros hijos de vuelta a casa”, escribió.
Machado adelantó que anunciará próximamente una serie de acciones a través de sus canales oficiales, aunque no detalló en qué consistirán. Mientras tanto, hizo un llamado a los ciudadanos dentro del país para que estén “listos para poner en marcha” el proceso de transición.
La opositora celebró la acción militar de Estados Unidos, al asegurar que el gobierno norteamericano “cumplió su promesa de hacer valer la ley” ante lo que describió como la negativa de Maduro de aceptar una salida negociadadel poder.
“Nicolás Maduro desde hoy enfrenta la justicia internacional por los crímenes atroces cometidos contra los venezolanos y contra ciudadanos de muchas otras naciones”, expresó.
Machado también reafirmó su respaldo a González Urrutia, a quien reconoce como legítimo ganador de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, y rechazó los resultados oficiales que otorgaban el triunfo a Maduro.
“Esta es la hora de los ciudadanos (…). Los que elegimos a Edmundo González Urrutia como legítimo presidente de Venezuela, quien debe asumir de inmediato su mandato constitucional y ser reconocido como comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional por todos los oficiales y soldados que la integran”, declaró.
Por su parte, González Urrutia se dirigió a los venezolanos en un mensaje donde calificó el momento como “horas decisivas”, y aseguró estar listo para iniciar la “gran operación de reconstrucción” del país.
Mientras tanto, la fiscal general de EE. UU., Pam Bondi, confirmó este sábado que Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, serán juzgados en un tribunal federal de Nueva York. Recordó que desde 2020 pesa sobre el mandatario una acusación formal por narcoterrorismo, que incluye cuatro cargos, entre ellos el de conspiración para introducir drogas en territorio estadounidense.
El presidente Donald Trump confirmó en Truth Social que Estados Unidos ejecutó con éxito “un ataque a gran escala contra Venezuela”, y reiteró que Maduro y su esposa fueron capturados y sacados del país por aire.
La sorpresiva llegada de María Corina Machado a Oslo el jueves, tras meses de permanecer fuera del radar oficial y múltiples obstáculos para salir de Venezuela, ha reactivado el debate internacional sobre la capacidad real de la oposición para impulsar una transición política y los límites del control del régimen de Nicolás Maduro.
Machado se convierte así en la primera figura opositora en más de una década en combinar respaldo interno con legitimidad internacional. Su reconocimiento con el Premio Nobel no es solo simbólico: el Comité Noruego envió un mensaje claro a favor de una salida democrática, diplomática y pacífica del poder por parte del «régimen» venezolano.
En su discurso de aceptación —leído por su hija Ana Corina Sosa—, Machado aseguró que el tiempo fuera de la vida pública le permitió construir nuevas redes cívicas y preparar “una transición ordenada hacia la democracia”.
Este movimiento no solo refuerza su figura como lideresa opositora, sino que golpea directamente el relato oficial del chavismo sobre el control absoluto del territorio y los movimientos de la oposición. Para la politóloga colombiana Sandra Borda, “la salida y eventualmente el regreso de ella pueden significar también un proceso de deterioro del control que mantiene el Gobierno sobre el territorio”.
Aunque el regreso no representa por sí solo una amenaza para el chavismo, Borda considera que el impacto dependerá de si se combina con una estrategia internacional coherente: “Si no está acompañada de presión internacional, estratégicamente construida para sacar a Maduro del poder, lo suyo sola no va a ser suficiente”.
El respaldo de Washington fue clave para facilitar la salida de Machado, en un contexto regional en el que Estados Unidos mantiene presencia aeronaval en el Caribe y el presidente Donald Trump ha retomado conversaciones con Maduro. “Habría que ver en qué está Washington, si está entendiendo esto como una oportunidad para intensificar la disuasión que está ejerciendo en el Caribe”, añadió Borda.
Mientras tanto, la comunidad internacional ha mostrado posturas divididas. Panamá, Argentina, Paraguay y Ecuador asistieron a la ceremonia del Nobel como señal de apoyo, mientras que países como México, Brasil y Colombia adoptaron una posición más cautelosa. Cuba, Nicaragua, Rusia e Irán condenaron el premio, calificándolo como una “intervención”.
La figura de Machado revive inevitablemente el recuerdo de Juan Guaidó, quien en 2019 fue reconocido por más de 50 gobiernos como presidente interino, sin lograr desplazar a Maduro. Hoy, exiliado en Miami, Guaidó representa un precedente que alerta sobre los límites del respaldo internacional sin acciones concretas dentro de Venezuela.
“El oficialismo ha logrado abroquelarse con eficacia”, indicó el internacionalista argentino Juan Battaleme, aunque reconoció que “por primera vez, la presión de Trump parece abrir fisuras en ese cierre del oficialismo”.
Battaleme sostiene que Machado cuenta con una base más sólida que Guaidó: “Su figura como líder de la resistencia es más fuerte”. No obstante, Borda advierte que, sin acciones más contundentes, el chavismo resistirá como lo ha hecho antes. “Estos golpes de legitimidad internacional han sucedido antes (…) pero sin un esfuerzo adicional mucho más duro, no produce un desplazamiento del régimen”, dijo.
Ambos analistas coinciden en que el premio Nobel es un capital simbólico relevante, pero su verdadero impacto dependerá del regreso de Machado a Venezuela. Si el régimen permite su entrada, sería un gesto de debilidad inédito. Si decide forzar su salida, repetiría el patrón de 2019, cuando eliminó toda presencia opositora visible en el país.
La verdadera prueba política comenzará cuando Machado intente regresar. Ese momento marcará si su presencia internacional representa un punto de inflexión real para la oposición o si se convertirá en otro impulso simbólico sin capacidad de alterar el poder del chavismo.
Bryan Stern, el veterano de guerra de EE.UU. que dirigió la operación secreta para evacuar por mar y disfrazada a la opositora María Corina Machado de Venezuela, dijo este viernes que estaría encantado de participar en una operación para extraer al presidente de ese país, Nicolás Maduro, aunque sostuvo que resultaría difícil sacarlo con vida.
«Me encantaría, y lo pienso todos los días, pero sacarlo con vida es difícil. Matarlo probablemente sería bastante sencillo, pero sacarlo con vida y llevarlo ante la justicia creo que sería muy difícil», afirmó en una rueda de prensa virtual Stern, fundador de Bull Rescue Foundation, que se especializa en el «rescate de estadounidenses y aliados de zonas de conflicto y desastre» según su página web.
No obstante, el exmilitar estadounidense aseguró que en su organización no son «sicarios o asesinos», sino que se dedican a salvar vidas, por lo que si el Gobierno estadounidense les pide participar en una operación en Venezuela, su respuesta dependería «de cuál fuera la petición».
«Mantenemos una excelente relación con el Gobierno de Estados Unidos, en particular con el cuerpo diplomático, las fuerzas armadas y la comunidad de inteligencia», añadió Stern.
Sobre la operación para sacar a Machado de Venezuela, Stern dijo que fue pagada por «donantes generosos», que vinculó con ciudadanos venezolano-estadounidenses que sienten rechazo por el gobierno de Maduro.
La huida, según relató, duró entre 15 y 16 horas e implicó transporte terrestre, marítimo y aéreo para que la líder opositora venezolana pudiera recoger el Nobel de la Paz en Noruega esta semana.