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  • «Justo Armas es una crónica salvadoreña que tiene un legado», Abigaíl Suncín de Saint-Exupéry

    «Justo Armas es una crónica salvadoreña que tiene un legado», Abigaíl Suncín de Saint-Exupéry

    La escritora salvadoreña Abigaíl Suncín de Saint-Exupéry, sobrina nieta de Consuelo Suncín de Saint-Exupéry, presentará su libro “Tras las huellas de un emperador, vida y misterio de Justo Armas”, en el 90 aniversario luctuoso de un mítico personaje que intrigó a los salvadoreños desde su llegada a la capital, se cree que entre 1867 y 1868.

    Con rasgos caucásicos, presencia refinada y los pies descalzos, se hacía llamar Justo Armas (1832-1936), pero históricamente se ha sospechado que en realdiad era Maximiliano de Habsburgo (1832-1867), el emperador de México Fernando Maximiliano José de Austria, quien habría escapado de su ejecución en el país azteca para exiliarse y ocultarse con una identidad modesta en El Salvador.

    Esta fabulosa historia sobrevive hasta estos días y es la que Abigaíl documenta en su libro, el cual será presentado este viernes 29 de mayo en la Utec, así como el 10 de junio en la Embajada de México, por lo que ella adelantó una interesante entrevista sobre su trabajo:

    ¿Cómo decidió escribir un libro sobre Justo Armas?

    La manera en que conocí la historia de Justo Armas fue por una amiga mía que estuvo casada con un descendiente de la familiam Arbizú y me llegaron a vender unas copas de él. Me dijo: “Es una historia tan interesante como la de tu tía (Consuelo Suncín de Saint-Exupéry)”. Me dio mucha curiosidad y empecé a indagar quién era este misterioso personaje.

    Fue así que leí la entrevista que le realizaron al arquitecto Rolando Deneke. Me gustó tanto que pensé que los salvadoreños y el mundo entero tenían que conocer esta crónica salvadoreña extraordinaria. Tenía que escribirla sí o sí, por lo que este año presentaré mi libro “Tras las huellas de un emperador, vida y misterio de Justo Armas”.

    Abigaíl Suncín de Saint-Exupéry, sobrina nieta de Consuelo Suncín de Saint-Exupéry, con su libro “Tras las huellas de un emperador, vida y misterio de Justo Armas”.

     

    ¿Cuáles fueron las fuentes documentales para este libro?

    La primera fuente documental que investigué exhaustivamente fue el documento que Carmen Elena Schleusz y sus tíos Fredy y Edgard me proporcionaron, pues son los escritos que dejó don Otto Schleusz, hijo de don Rodolfo Schelusz, el mejor amigo de Justo Armas aquí en El Salvador. Don Rodolfo iba escribiendo todo lo que el señor Armas le contaba y su hijo tuvo el cuidado de recopilarlo y dejarlo en un documento escrito, que para mí es muy valioso, es el eslabón perdido de mi libro, ya que fui corroborando todo lo que don Justo le contaba al señor Schleusz y me sorprendí muchísimo.

    Vi que don Justo era experto en todo lo referente al segundo imperio mexicano, pero al contar su propia vida (como don Justo) se equivocaba. Por ejemplo, para justificar sus vajillas con el monograma imperial de “Maximus Mexicanus Imperatus” cambiaba sus versiones, una vez dijo que eran las vajillas del gobernador de Tejas y que su familia había logrado salvar del saqueo de los americanos. Pero, ¿cómo resistirían esas vajillas de porcelana los viajes por el camino del desierto de México, las calles empedradas, los ataques de los bandoleros, de los apaches y de los tramperos norteamericanos? Era casi imposible.

    Y la gente de la época arqueaba sus cejas con las respuestas, como su médico, el Dr. Hernández, quien siempre le preguntaba cosas a don Justo para saber su identidad.

    Por cierto, ¿podría hablarnos de su parentela con Consuelo Suncín? Y si este universo en su momento estuvo relacionado a Justo Armas…

    Consuelo Suncín de Saint-Exupéry fue mi tía abuela, era prima hermana de mi abuelo Venancio Suncín.

    Una historia maravillosa, de una mujer que salió de un pueblo hacia otros horizontes que estaban acorde a sus ideales y triunfó. Hoy es reconocida mundialmente como la Rosa del Principito. Ella fue quien me inspiró con su vida a descubrir que lo que más amaba era escribir. Sin Consuelo, yo no hubiera escrito ningún libro.

    Ella muere el 28 de mayo de 1979 y don Justo murió el 29 de mayo de 1936 (la presentación del libro en la Utec tendrá lugar en la fecha de su 90 aniversario de fallecimiento).

    La influencia de Consuelo en la escritura esta impregnada en mí. Y como ella misma dijo: “Soy de aquellos que han escogido de una vez para siempre el camino hacia el tesoro, más que el tesoro mismo. Acompañaré de buena gana al aventurero que se ponga en camino hacia un tesoro ignorado, y seguiré las sendas más peligrosas, si siento en el hombre la fuerza del sueño. Me gusta la energía de acción que da el tesoro, y ese es para mí el tesoro: Construir una ciudad, crear un movimiento, unir a los humanos, mantener la fe de alcanzar un día algo más elevado que nosotros mismos”.

    Los libros que he escrito: “La Rosa que cautivó al Principito” y “Tras las huellas de un emperador, vida y misterio de Justo Armas” fueron en cierta manera ignorados, pero yo los he retomado y he contado historias que unen países. El primero: Francia, El Salvador, México y Guatemala. El último: El Salvador, México y Austria. Consuelo está conmigo.

     

    Los libros de Abigaíl Suncín

    • «La Rosa que cautivó al Principito» (2003)
    • «Enciende la Luz de tu alma» (2008)
    • «La pequeña Rosa del Principito» (2019)
    • «Tras las huellas de un emperador, vida y misterio de Justo Armas» (2026)

     

    ¿Personalmente ha concluido que Justo Armas y Maximilano eran la misma persona?

    La leyenda de que Justo Armas era Maximiliano ha estado desde que él vino a El Salvador. Lo más importante de mi investigación es descubrir la verdad, y es un hecho de que Justo Armas no era su nombre, sino un seudónimo para ocultar su identidad… ¿Cómo y por qué vino a El Salvador? ¿Por qué oculto su nombre? …Pienso que reivindicar la verdad es una misión que la humanidad debe realizar para poner en su sitio justo a la historia contada, que no siempre es auténtica, pero al descubrirla es más bella e interesante que aquello que nos manifestaron.

    Como dijo Benito Juárez en su discurso triunfal del 15 de julio de 1867, hablando de la verdad, la indulgencia y la justicia: “Hoy no pueden comprender la necesidad de ella (indulgencia), ni la justicia que la apoya: al tiempo está reservado apreciarla”.

     

    ¿Considera que Justo Armas realmente significo un legado para los salvadoreños? ¿En qué sentido?

    Definitivamente Justo Armas es una crónica salvadoreña que tiene un legado. Escogió nuestro país como su segunda patria; y El Salvador lo acogió y le abrió las puertas como un país amistoso que le dio la paz y la tranquilidad que él necesitaba. Él a cambio también dio reuniones y fiestas que los salvadoreños de antaño admiraban, les dio clases de etiqueta y sociedad a las señoritas de alta alcurnia. Y siempre creyeron que era un príncipe oculto de los Habsburgo. realmente es un relato extraordinario, que, de comprobarse, reescribiría la historia de tres países: México, El Salvador y Austria.

    Y develaría una nueva virtud en “el benemérito de las Americas”, la indulgencia, y lo pondría entre los más grandes hombres humanistas del mundo, no sólo por la libertad, sino también por la indulgencia.

     

     ¿Dónde puede adquirirse su libro?

    En las presentaciones programadas: en el auditorio Dr. Rufino Garay de la Universidad Tecnológica (Utec) el 29 de mayo a las 9:45 de la mañana (edificio Simón Bolivar, 2a planta) y en la Embajada de México en El Salvador el 10 de junio a las 6:30 p.m. El libro tiene 300 páginas, con imágenes a colores y cuesta $25 para todo aquel que lo quiera.