El papa León XIV expresó este domingo su deseo de que las negociaciones de paz y los esfuerzos para poner fin las guerras «tengan buen éxito», en un llamamiento realizado al finalizar el rezo del ángelus en Castel Gandolfo, a las afueras de Roma, donde pasa un periodo de descanso.
«Recemos para que tengan buen éxito los esfuerzos por hacer cesar las guerras y promover la paz, a fin de que en las negociaciones se ponga siempre en primer lugar el bien común de los pueblos», dijo el pontífice.
León XIV ya había exhortado el pasado miércoles, antes de la reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y Vladímir Putin en Alaska, a «buscar siempre el diálogo y la labor diplomática» en lugar de recurrir a la violencia, y abogó por un «alto al fuego» en Ucrania.
Durante su intervención, el papa también respondió a preguntas de los periodistas sobre la situación en Gaza, donde expresó su profunda preocupación por la deportación de la población civil e insistió en «resolver la crisis humanitaria».
Tras el rezo del ángelus, León XIV se desplazará al ‘Borgo Laudato si» de Castel Gandolfo, unos jardines donde el Vaticano ha puesto en marcha un proyecto de defensa de la biodiversidad, para compartir un almuerzo con un centenar de personas necesitadas.
El papa León XIV cumple este 14 de agosto sus primeros 100 días de pontificado, un período caracterizado por su prudencia, perfil reservado y una marcada inclinación hacia la diplomacia vaticana. Desde su elección el 8 de mayo, el pontífice estadounidense, que cumplirá 70 años en septiembre, ha evitado decisiones estructurales de gran calado, optando por observar y escuchar antes de actuar.
Entre los cambios más visibles respecto a su predecesor, el papa Francisco, destaca un regreso a la tradición litúrgica: ha retomado el uso de la muceta roja, los pantalones blancos bajo la sotana y la residencia en el Palacio Apostólico; también ha reinstaurado la procesión del Corpus Christi por las calles de Roma y las vacaciones en Castel Gandolfo.
Hasta ahora, Robert Prevost solo ha nombrado a su secretario personal, dejando para más adelante ajustes en la Curia romana. Expertos como Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio, consideran que no se le debe juzgar por rupturas o continuidades inmediatas con Francisco, sino por su estilo de liderazgo a largo plazo.
Ines San Martín, de las Obras Misionales Pontificias de EE.UU., apunta que León XIV “ha dedicado estos meses a escuchar más que a hablar”, y anticipa que en septiembre podrían llegar los primeros cambios de personal. Su estilo, inspirado en San Agustín, fomenta la vida espiritual, la amistad como comunidad y la caridad.
En el plano internacional, el pontífice ha reforzado su imagen de mediador. Ha enviado al cardenal Robert Sarah a actos oficiales, ofrecido el Vaticano como sede para negociar la paz entre Rusia y Ucrania, conversado con Vladimir Putin y recibido en dos ocasiones a Volodímir Zelenski. También ha condenado los ataques en Gaza y reiterado su llamado a frenar los conflictos armados, el rearme y la crisis medioambiental.
Con un equilibrio entre tradición y prudencia, el papa León XIV encara el próximo tramo de su pontificado con la expectativa de que sus primeras decisiones estratégicas lleguen en los próximos meses.
El papa León XIV clausuró este domingo el esperado Jubileo de la Juventud con una misa ante más de un millón de fieles en la explanada romana de Tor Vergata, instándoles a «aspirar a cosas grandes», defendiendo que «otro mundo es posible» y manifestando su cercanía a los jóvenes de Gaza y Ucrania.
«Aspiren a cosas grandes, a la santidad, allí donde estén. No se conformen con menos». Papa León XIV.
El evento ha sido verdaderamente multitudinario, el mayor del aún breve pontificado de León XIV, superando el millón de participantes según las autoridades locales.
La misa había sido esperada desde la víspera por ciento de miles de jóvenes de todo el mundo que pasaron la noche al raso en el gran campamento de Tor Vergata, equipados con mantas o sacos de dormir o reposando sus cabezas en sus propias mochilas o maletas.
En su homilía, instó a los muchachos a no conformarse ni a caer en una vida dictada por el mero consumismo.
«Comprar, acumular, consumir no es suficiente. Necesitamos alzar los ojos», aseveró en su discurso, leído por partes en italiano, inglés y español.
Baño de masas del papa León
Esta eucaristía, celebrada en el mismo lugar que Juan Pablo II eligió para su histórica Jornada Mundial de la Juventud del 2000, ha puesto el broche final a una semana en la que peregrinos de 146 países han tomado Roma (los 27,000 españoles fueron el segundo grupo más numeroso, después de los anfitriones, los italianos).
Otro momento álgido del evento se dio el viernes, cuando el Circo Máximo romano, antiguo estadio imperial, se convirtió en un gigantesco confesionario al aire libre.
Pero la demostración del poder de convocatoria del nuevo papa se demostró especialmente desde la tarde del sábado, cuando los actos se trasladaron a Tor Vergata, en la periferia romana, inundada por un mar de más de un millón de peregrinos.
Aunque entre los muchachos faltaban tres, tal y como se encargó de recordar un apesadumbrado papa: una española, María Cobo, de 20 años, fallecida días antes; y una egipcia, Pascale Rafic, así como otro español, Ignacio González, hospitalizado en Roma.
«Recemos por ellos», instó a una multitud que ya le escuchaba de noche, durante la vigilia en la periferia romana.
El papa durante la misa de hoy en Tor Vergata, en Roma. EFE/EPA/Fabio Frustaci
Palabras de paz
Durante este fin de semana, León XIV ha dirigido numerosos consejos a los más jóvenes, como desconfiar de las «lógicas comerciales» de las redes sociales o construir relaciones sinceras.
Pero también les ha emplazado a ser «misioneros de paz» en pos de «un mundo más humano».
Sin embargo, el llamamiento más encendido y político llegó el domingo justo antes del rezo del Ángelus, cuando recordó a los chicos y chicas que sufren la guerra.
«¡Estamos con la gente joven de Gaza y con los jóvenes de Ucrania! Con todas aquellas tierras ensangrentadas por la guerra», proclamó desde Tor Vergata, suscitando el aplauso de la muchedumbre.
Para después recordar a los muchachos que son «la señal de que un mundo distinto es posible», en el que «los conflictos no sean resueltos con las armas sino con el diálogo», auguró.
Una inmensa acampada
Desde la tarde del sábado, miles de jóvenes comenzaron a llegar caminando a Tor Vergata, con mochilas, sacos de dormir, baterías portátiles para cargar los teléfonos para participar en este encuentro de dos días con el papa.
Las temperaturas por la noche fueron apacibles, aunque de madrugada una ligera lluvia sorprendió a muchos, obligándolos a improvisar refugios.
«Traíamos poco, pero encontramos algunos amigos que nos ayudaron y nos dieron dónde dormir. La lluvia nos despertó», relató a EFE José, un peregrino hondureño.
Muchos se despertaron con el estruendo del helicóptero con el que el papa aterrizó de nuevo este domingo en Tor Vergata para cerrar esta fiesta juvenil.
El legado de Francisco
Este Año Santo 2025, que la Iglesia celebra en su modalidad ordinaria cada cuarto de siglo, fue inaugurado por el fallecido papa Francisco pero ha sido su sucesor el encargado de continuarlo.
Muchos de los jóvenes de hecho esperaban reencontrarse en Roma con Bergoglio, muy querido por la juventud, pero su recuerdo sobrevoló las celebraciones.
León XIV, consciente de ello, rindió tributo a Francisco en su homilía citando una de sus frases que sirvió de mensaje final: «No nos alarmemos si nos sentimos sedientos, inquietos, incompletos, deseosos de sentido. ¡No estamos enfermos, estamos vivos!».
Luego regresó al Vaticano, poniendo fin a estos días en los que ha podido saludar a los jóvenes católicos, recorriendo Tor Vergata en papamóvil o hablándoles desde el escenario, no sin antes citarles en la próxima Jornada Mundial de la Juventud, en Seul en 2027.
Durante el rezo del ángelus de este domingo en la Plaza de San Pedro, el papa León XIV expresó su “profunda preocupación” por la grave situación humanitaria en Gaza, donde, aseguró, “la población civil está aplastada por el hambre y continúa expuesta a la violencia y la muerte”.
El pontífice estadounidense reiteró su llamado a un alto el fuego inmediato, a la liberación de los rehenes en poder del grupo islamista Hamas, y a que se respete “en pleno el derecho humanitario” en los territorios afectados por la guerra.
Un llamado global por la paz
León XIV dijo que su “corazón está con todos los que sufren los conflictos y la violencia en todo el mundo”, e hizo mención especial a las personas desplazadas por los enfrentamientos en la frontera entre Tailandia y Camboya, así como a las víctimas de la violencia en el sur de Siria, haciendo énfasis en “los niños y las familias desplazadas”.
El papa insistió en que “todo ser humano tiene una dignidad intrínseca conferida por Dios”, por lo que exhortó a los responsables de los conflictos a “reconocerla y poner fin a toda acción contraria a ella”.
Exhorta a la negociación por un futuro de paz
En su mensaje dominical, León XIV también instó a negociar un futuro de paz duradera para todos los pueblos y a rechazar cualquier acción que atente contra la reconciliación y la justicia.
Finalmente, encomendó “a María, Reina de la Paz, a las víctimas inocentes de los conflictos y a los gobernantes que tienen el poder de ponerles fin”, concluyendo su llamado a la comunidad internacional a actuar con responsabilidad y humanidad.
El pueblo de Dolton, un suburbio de Chicago, Illinois, anunció la compra de la casa donde pasó su infancia el actual papa León XIV, con el objetivo de convertirla en un monumento histórico y atractivo para visitantes.
El alcalde Jason House informó a la junta municipal que la compra se realizó por $375,000. La vivienda, una casa de ladrillos de dos plantas ubicada en el 212 E. 141st Place, fue adquirida tras una negociación directa con su propietario, Pawel Radzik, quien la había comprado por $66,000 el año pasado, sin saber que ahí vivió el primer papa estadounidense, Robert Francis Prevost.
“La casa es nuestra, ahora formaremos un comité para determinar su mejor uso”, detalló House en un comunicado. Inicialmente, la firma de bienes raíces Paramount, con sede en Nueva York, planeaba subastar la propiedad el próximo 17 de julio, con un precio base de $250,000.
House indicó que ya se encuentra en conversaciones con socios interesados para reutilizar la vivienda y espera que la Arquidiócesis de Chicago participe en la iniciativa. Aunque la casa fue recientemente renovada con un nuevo techo y mejoras interiores, si se declara monumento histórico podría restaurarse para devolverle su apariencia original, similar a la época en que Prevost vivía allí con su familia.
Desde la elección de Prevost como papa León XIV en mayo pasado, la casa se ha convertido en un destino turístico y la policía de Dolton mantiene patrullaje constante en la zona. Los padres del pontífice, Louis Prevost —administrador escolar fallecido en 1997— y Mildred, bibliotecaria fallecida en 1990, fueron dueños de la propiedad durante décadas, hasta venderla en 1996 por $58,000.
Nacido en la zona sur de Chicago en 1955, León XIV vivió en Dolton hasta inscribirse en un seminario de Michigan para cursar la secundaria en 1969.