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  • Profesor salvadoreño preserva el idioma náhuat con archivo digital en Universidad de Iowa

    Profesor salvadoreño preserva el idioma náhuat con archivo digital en Universidad de Iowa

    El profesor salvadoreño Hugo Salgado, docente del Departamento de Lenguas y Culturas del Mundo de la Universidad Estatal de Iowa, lidera un proyecto para preservar el náhuat, el único idioma indígena que aún se habla en El Salvador, mediante un repositorio digital de acceso abierto que documenta la lengua y el conocimiento cultural asociado a ella.

    La iniciativa, denominada Ini Tay Tinat («Esto es lo que decimos», en náhuat), recopila entrevistas con hablantes nativos de Santo Domingo de Guzmán, en Sonsonate, una de las últimas comunidades donde todavía se conserva este idioma. El archivo reúne conversaciones sobre historia oral, medicina tradicional, música, relatos populares, conocimiento ambiental y formas cotidianas de comunicación.

    Hasta la fecha, el repositorio alberga 57 entrevistas grabadas durante los últimos tres años. Según Salgado, el objetivo del proyecto es preservar no solo el idioma, sino también los saberes ancestrales que permanecen exclusivamente en náhuat.

    «Lo que estamos tratando de hacer con este proyecto es documentar la mayor cantidad posible de conocimiento indígena que tiene el pueblo Nawat», afirmó el investigador.

    El académico explicó que gran parte de ese conocimiento nunca ha sido documentado formalmente y que muchas prácticas tradicionales únicamente se transmiten en la lengua indígena.

    “Lo interesante es que este tipo de conocimientos normalmente no se transmiten en español. Sólo es en náhuat”, señaló.

    El interés de Salgado por el náhuat comenzó mientras cursaba estudios universitarios en El Salvador, después de encontrar un libro de gramática sobre el idioma en la biblioteca de su universidad. Desde entonces, visitó comunidades indígenas para aprender directamente de los hablantes nativos y registrar conversaciones que le permitieran comprender la lengua.

    “Ni siquiera sabía que teníamos una lengua indígena que aún se hablaba. A partir de ese momento me obsesioné”, recordó.

    El investigador advirtió que el proyecto es urgente debido a la avanzada edad de muchos de los hablantes fluidos del náhuat. Incluso, reveló que algunas de las personas entrevistadas durante 2025 ya fallecieron, lo que refuerza la necesidad de documentar el idioma antes de que desaparezcan sus últimos portadores. Entre los hallazgos más relevantes figuran relatos sobre plantas medicinales, técnicas tradicionales de alfarería e historias sobre el impacto de la erupción volcánica de 1932 en la comunidad.

    En el futuro, Salgado espera conseguir financiamiento para transcribir y traducir todas las entrevistas al español, incorporar subtítulos y desarrollar materiales educativos que faciliten el aprendizaje del náhuat. El archivo ya es utilizado por estudiantes, investigadores y miembros de la diáspora salvadoreña interesados ​​en recuperar su herencia cultural.

    Para el académico, preservar esta lengua significa proteger una parte esencial de la identidad del país.

    «Cada lengua es como una ventana a través de la cual entendemos la realidad. Si perdemos una lengua, perdemos esa ventana», concluyó.

  • EE.UU. y El Salvador amplían acuerdo bilateral de protección de patrimonio cultural

    EE.UU. y El Salvador amplían acuerdo bilateral de protección de patrimonio cultural

    El Salvador y Estados Unidos conmemoraron este día el 30º aniversario del Memorando de Entendimiento para la Protección del Patrimonio Cultural, un acuerdo pionero que ha sido clave en la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales y en el fortalecimiento de las relaciones bilaterales.

    Durante una ceremonia encabezada por la Embajada de EE.UU. en El Salvador, junto a la Cancillería y el Ministerio de Cultura, las autoridades destacaron la vigencia del acuerdo, considerado el más antiguo en su tipo promovido por el Departamento de Estado estadounidense. Firmado en 1995, el memorando se renueva cada cinco años y estará vigente hasta 2030.

    “El acuerdo enriquece las colecciones, fortalece la oferta cultural y genera oportunidades turísticas que benefician a las comunidades locales y al desarrollo sostenible de El Salvador”, señaló la encargada de negocios de EE.UU., Naomi Fellows.

    El convenio permite a las autoridades estadounidenses exigir pruebas legales de propiedad de piezas culturales salvadoreñas. En cumplimiento de la legislación nacional, toda pieza arqueológica o histórica originaria de El Salvador sin documentación válida es considerada una importación ilegal.

    La canciller salvadoreña, Alexandra Hill, agradeció la renovación del acuerdo y prometió tener “el mejor cuido para nuestro patrimonio”.

    “Estamos profundamente agradecidos porque la renovación o la prorroga de este memorándum de entendimiento muestra la solidez de nuestras relaciones en todos los ámbitos. Por eso son nuestros mejores socios y por mil razones más”, dijo Hill.

    Además de prohibir la entrada de bienes culturales sin respaldo legal, el acuerdo facilita la repatriación de objetos hallados en Estados Unidos, promueve intercambios académicos y científicos, y refuerza la labor de instituciones culturales y cuerpos de seguridad, como la Policía Nacional Civil, Migración y Extranjería, la Fiscalía General y la Iglesia Católica.

    Por su parte, el ministro de Cultura, Raúl Castillo, dijo que el memorándum tenía una relevancia histórica porque fue el primero que firmaron ambos gobiernos de esta naturaleza en el hemisferio occidental.

    “Este memorandum ha mostrado que la cooperación internacional cuando se basa en el respeto mutuo y el respeto de la ley produce resultados concretos, gracias a este instrumento se ha establecido mecanismos eficaces para prevenir el tráfico ilícito de bienes culturales”, dijo Castillo.

    La renovación del acuerdo se enmarca en la celebración de Freedom 250, los 250 años de independencia de Estados Unidos, reafirmando el compromiso de ambos países con la preservación histórica, la cooperación cultural y el combate al tráfico ilícito de bienes patrimoniales.