Chocó, el departamento donde se localizó el epicentro del terremoto de magnitud 7,4 que deja hasta el momento 265 muertos en Colombia, es también la región más pobre del país, una situación que el desastre volvió a poner en evidencia por las dificultades de acceso, las precarias condiciones de las viviendas y las carencias de servicios básicos.
Quibdó, capital del Chocó, registró en 2025 una incidencia de pobreza monetaria de 61.7 % y un coeficiente de Gini de 0.555, superior al 0.531 registrado a nivel nacional, según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Además, fue la única capital departamental donde la pobreza monetaria aumentó, con un incremento de 2.1 puntos porcentuales frente al año anterior.
Las diferencias resultan más evidentes al comparar al Chocó con otras zonas golpeadas por el terremoto. Mientras Quibdó registró una pobreza monetaria de 61.7 %, Cali, capital del vecino Valle del Cauca, redujo este indicador hasta 19.7 %. La pobreza monetaria extrema en Quibdó también pasó de 29.7 % en 2024 a 32.5 % en 2025, frente al 6 % registrado en Cali.

El terremoto tuvo su epicentro el lunes en el municipio chocoano de San José del Palmar y las desigualdades de infraestructura condicionaron la respuesta durante las primeras 72 horas. La ayuda pudo movilizarse por tierra hacia ciudades afectadas del Eje Cafetero, como Manizales y Pereira, mientras llegar a diferentes zonas del Chocó resultó más complicado debido a la limitada red vial.
Expertos del DANE señalaron que en el departamento el transporte depende en gran medida de la red fluvial y existe una limitada infraestructura terrestre. A esas dificultades se suman las deficiencias en servicios básicos, debido a que en diferentes zonas resulta difícil disponer de alcantarillado y alumbrado público.
Las condiciones de las viviendas constituyen otro factor de vulnerabilidad. Según los especialistas citados, numerosos inmuebles tienen pisos de tierra y paredes construidas con tablas de madera en lugar de materiales como ladrillos, condiciones que profundizan las diferencias frente a otras regiones colombianas.
Colombia clasifica las viviendas residenciales en seis estratos socioeconómicos según sus características físicas, materiales, acabados y tamaño. El estrato 1 corresponde al nivel “bajo-bajo”; el 2, “bajo”; el 3, “medio-bajo”; el 4, “medio”; el 5, “medio-alto”; y el 6, “alto”. Más del 75 % de las ciudades colombianas no supera el estrato 3, según estimaciones del instituto estadístico.
En el Chocó, sin embargo, la precariedad alcanza niveles todavía mayores. Expertos del DANE consultados por Europa Press indicaron que «todas las viviendas son tan precarias que corresponden al nivel uno sin excepción» y advirtieron que ese estrato tampoco puede compararse directamente con el nivel 1 de Bogotá, donde existen servicios que escasean en el departamento.
«Si existiera un estrato cero, que no lo hay, pero si existiera, probablemente tendría que ser en esa zona», señalaron, una realidad social que el terremoto volvió a dejar al descubierto.
