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  • El Polo sur lunar concentra la nueva carrera espacial mundial

    El Polo sur lunar concentra la nueva carrera espacial mundial

    La nueva carrera espacial tiene como uno de sus principales objetivos el polo sur de la Luna, una región que podría convertirse en punto clave para establecer presencia humana permanente debido a que sus cráteres en sombra probablemente conservan agua en forma de hielo.

    “La región del polo sur lunar ofrece recursos aprovechables para la exploración porque el Sol nunca sale ni se pone del todo, sino que roza el horizonte”, explicó a EFE el científico jefe de exploración de la NASA, Jacob Bleacher.

    La disponibilidad de agua resulta fundamental para los planes de permanencia humana fuera de la Tierra. Además de servir para el consumo de los astronautas, este recurso podría aprovecharse para producir oxígeno y generar combustible que permita continuar misiones hacia otros lugares del espacio.

    Estas condiciones llevaron a la NASA a seleccionar el polo sur lunar para instalar su futura base, que, según sus planes, dispondrá de un reactor nuclear para garantizar un suministro constante de electricidad. Sin embargo, todavía existen interrogantes sobre cuánto hielo hay, en qué estado se encuentra y qué otros materiales podrían estar mezclados con este.

    El programa Artemis, con el que la NASA planea enviar dos misiones tripuladas a la Luna en 2028, permitirá obtener más información sobre la región.

    Bleacher explicó que una de sus ventajas es contar con una zona “de iluminación prolongada, beneficiosa para la energía solar” y otra dominada por la sombra permanente, favorable para conservar “agua y volátiles”.

    Los volátiles son compuestos que se evaporan fácilmente a temperatura ambiente, entre ellos el agua. En la Luna pueden permanecer en lugares donde nunca llega directamente la luz solar, como cráteres que alcanzan temperaturas de hasta -203 grados Celsius y funcionan como congeladores naturales durante miles de millones de años.

    El estudio de esos depósitos también podría aportar información sobre la formación del sistema solar. Ese hielo “también puede revelar el origen del agua en todo el sistema solar interior”, aseguró Bleacher, quien explicó que investigar la Luna puede ayudar a reconstruir procesos antiguos cuyos rastros desaparecieron de la Tierra debido al clima y la tectónica de placas.

    Pese a su potencial, el polo sur lunar también presenta importantes obstáculos para una presencia humana prolongada.

    Bleacher advirtió que sus particulares condiciones de iluminación “presentan grandes desafíos”, mientras la noche lunar puede prolongarse durante unas dos semanas terrestres y generar “un entorno duro para los astronautas y los materiales”.

    La NASA considera que superar esas dificultades será esencial antes de emprender misiones humanas más lejanas.

    “Hay técnicas de exploración clave que necesitamos perfeccionar antes de enviar astronautas a Marte”, señaló el científico, quien agregó que “los astronautas tendrán que aprender a usar los recursos disponibles para vivir”.

     

  • La NASA llevará de nuevo al ser humano a la Luna en la misión Artemis II en marzo de 2026

    La NASA llevará de nuevo al ser humano a la Luna en la misión Artemis II en marzo de 2026

    La NASA se prepara para marcar un nuevo hito en la historia de la exploración espacial: en marzo de 2026 despegará la misión Artemis II, la primera expedición tripulada del programa Artemis, que llevará a cuatro astronautas en un viaje de ida y vuelta alrededor de la Luna. Será la antesala de una estrategia más ambiciosa: establecer una presencia humana permanente en el satélite.

    Este retorno histórico llega más de medio siglo después del fin del programa Apolo, cuya última misión lunar fue en 1972. Sin embargo, a diferencia de aquel proyecto, Artemis busca no solo volver, sino quedarse. Para ello, la NASA y sus socios internacionales desarrollan una infraestructura sostenible, entre ellas la estación espacial Gateway, que orbitará la Luna y servirá como plataforma logística para futuras misiones.

    La tripulación de Artemis II estará integrada por los astronautas estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen. Será la primera vez que una mujer, una persona negra y un astronauta no estadounidense viajen más allá de la órbita terrestre rumbo a la Luna.

    El viaje incluirá una serie de pruebas y maniobras esenciales para futuras misiones, incluyendo el control manual de la nave espacial Orion, desarrollada conjuntamente por la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), que ha contribuido con los módulos de servicio de la nave.

    Tripulantes de Artemis II. Arriba Victor Glover, Izquierda Christina Koch, Abajo Reid Wiseman y a la derecha Jeremy Hansen. Foto NASA

    Un viaje crucial para el futuro lunar

    La nave Orion será impulsada por el cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial) desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Primero orbitará la Tierra para validar el funcionamiento de todos sus sistemas. Luego emprenderá un trayecto de cuatro días hacia la Luna, sobrevolará su superficie y se alejará unos 7,500 kilómetros del satélite antes de regresar a la Tierra en un viaje total de diez días.

    Durante la misión, los astronautas realizarán simulaciones clave, como el acoplamiento y posicionamiento de componentes que serán parte de la futura estación Gateway, entre ellos el módulo lunar I-Hab.

    A diferencia de las misiones Apolo, que se enfocaron en las regiones ecuatoriales, Artemis planea explorar el Polo Sur lunar. La razón: recientes hallazgos han confirmado la existencia de grandes cantidades de agua congelada en esa zona, un recurso clave para futuras misiones, tanto para el consumo humano como para la generación de oxígeno e hidrógeno como combustible.

    “El objetivo es que los astronautas aprendan a vivir y trabajar en la superficie de otro mundo”, explicó Guillermo González, jefe de producción de los módulos europeos de Orion, quien destacó que Artemis combina misiones tripuladas y robóticas que abren camino a una futura exploración de Marte.

    La nave espacial Orión, será lanzada por el cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) de la NASA desde el Centro Kennedy en Florida. EP

    La nave Orion: diseño europeo y misión crítica

    La nave Orion es una cápsula más pequeña y especializada que el antiguo Transbordador Espacial. Aunque no aterrizará en la superficie lunar, tiene la capacidad de llegar hasta la órbita de la Luna y permanecer operativa durante varias semanas antes de regresar a la Tierra. Solo la cápsula que alberga a la tripulación será recuperada al final de la misión.

    A diferencia de las cápsulas del programa Apolo, Orion incluye comodidades básicas como una pequeña cocina, retrete y una máquina de ejercicio, que mejoran la experiencia de los astronautas durante la travesía espacial.

    Europa, a través de la ESA, ha fabricado y entregado a la NASA el módulo de servicio de la nave, lo que representa un papel clave en una misión que busca inaugurar una nueva era de cooperación internacional y presencia humana en el espacio.