El Salvador enfrenta una nueva ola de calor que ha provocado temperaturas superiores a los 40 grados Celsius en distintas zonas del país, informó este martes el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN).
Según la institución, el fenómeno inició el pasado 8 de mayo y desde entonces se han mantenido temperaturas extremas en diferentes departamentos del territorio salvadoreño.
El MARN detalló que ese mismo 8 de mayo se registró un nuevo récord de temperatura máxima en una estación meteorológica ubicada en Santa Ana, donde el termómetro alcanzó los 40.5 °C, superando el récord anterior de 40.2 °C establecido en 2016.
La institución advirtió que en algunas regiones las altas temperaturas podrían continuar durante los próximos días, ampliando las zonas afectadas por la ola de calor.
“En ciertas regiones seguirán registrándose temperaturas extremas, lo que podría extender las zonas impactadas por la ola de calor”, señaló el Ministerio de Medio Ambiente.
Ante estas condiciones climáticas, las autoridades recomendaron a la población evitar la exposición prolongada al sol, mantenerse hidratada y prestar atención especial a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, por ser más vulnerables a los efectos del calor extremo.
Hasta el momento, el Ministerio de Salud no ha reportado personas afectadas por las altas temperaturas, aunque este tipo de fenómenos ya se ha registrado en años anteriores en el país.
En El Salvador, los departamentos de la zona oriental suelen registrar temperaturas más elevadas, alcanzando hasta 38 °C, mientras que en sectores del centro del país, incluyendo San Salvador, las temperaturas normalmente oscilan entre los 30 °C y 35 °C.
A las altas temperaturas también se suma la presencia de polvo proveniente del desierto del Sáhara, fenómeno que el MARN ha reportado en días recientes y que podría incrementar la sensación térmica en algunas zonas del territorio nacional.
No obstante, las autoridades ambientales aclararon que las concentraciones actuales de polvo del Sáhara son bajas y no representan una amenaza significativa para la calidad del aire en el país.










