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  • Gustavo Petro deja la Presidencia de Colombia entre avances sociales y escándalos de corrupción

    Gustavo Petro deja la Presidencia de Colombia entre avances sociales y escándalos de corrupción

    El presidente de Colombia, Gustavo Petro, concluirá el próximo 7 de agosto su mandato tras cuatro años en el poder, un período en el que impulsó reformas sociales y de derechos, aunque su gestión también quedó marcada por escándalos de corrupción que involucraron a personas de su entorno y empañaron el cierre de su administración.

    El mandatario comenzó su despedida pública en junio durante un acto en Cali, donde agradeció el respaldo de sus seguidores y pidió apoyo para el entonces candidato de izquierda Iván Cepeda, quien posteriormente fue derrotado por Abelardo de la Espriella, presidente electo que asumirá el cargo esta semana.

    “Siempre, siempre y siempre por la vida y por la libertad. Viva Colombia, país de la belleza. Les habló Gustavo Petro y fui su presidente con mucho orgullo”, expresó el gobernante ante cientos de simpatizantes.

    Antes de dejar la Casa de Nariño, Petro tiene previsto participar este martes en el Festival por la Defensa de la Educación Pública, en Soacha, al sur de Bogotá, en uno de sus últimos actos oficiales como jefe de Estado.

    Nacido el 19 de abril de 1960 en Ciénaga de Oro, departamento de Córdoba, Petro inició su militancia política desde joven y en 1978 ingresó a la guerrilla del M-19, donde utilizó el nombre de guerra «Aureliano». Tras la desmovilización del grupo en 1990, desarrolló una carrera política que incluyó cargos como concejal, representante a la Cámara, senador y alcalde de Bogotá, hasta convertirse en el primer presidente de izquierda de Colombia en 2022.

    Durante su trayectoria ganó notoriedad por denunciar vínculos entre políticos y grupos paramilitares, especialmente durante sus años como senador. También vivió un periodo de exilio en Bélgica en la década de 1990 tras recibir amenazas, donde continuó su formación académica.

    En el plano personal, su vida privada permaneció bajo constante escrutinio. En 2025 confirmó el fin de su relación con Verónica Alcocer, aunque ambos continúan legalmente casados. Además, en los últimos meses enfrentó cuestionamientos por su cercanía con Juliana Guerrero, una joven señalada de facilitar contratos públicos mediante el cobro de comisiones, acusaciones que el mandatario rechazó.

    El cierre de su administración también estuvo marcado por investigaciones relacionadas con el desvío de fondos en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), procesos por presunta corrupción que alcanzaron a su hijo mayor y denuncias contra varios funcionarios de su Gobierno.

    Quienes han trabajado con Petro destacan su estilo de liderazgo personalista y su tendencia a tomar decisiones sin consultar ampliamente a su gabinete. Durante su administración nombró al menos a 65 ministros y protagonizó frecuentes confrontaciones con la oposición y con líderes internacionales, incluido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

    “Yo no he sido feliz en la Presidencia”, reconoció Petro en una entrevista concedida en mayo, en la que aseguró que logró sostenerse «a punta de amor, libros y abrazos del pueblo». Tras entregar el poder, el mandatario continuará como una de las principales figuras de la izquierda colombiana y volverá a ejercer el papel de líder de la oposición.

     

     

  • Fujimori llega a la Presidencia de Perú tras ganar las elecciones en su cuarto intento

    Fujimori llega a la Presidencia de Perú tras ganar las elecciones en su cuarto intento

    Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, asumirá la Presidencia de Perú tras ganar las elecciones en su cuarto intento, poniendo fin a una trayectoria política marcada por tres derrotas consecutivas en segunda vuelta, investigaciones judiciales y una profunda división dentro de su propia familia.

    A sus 51 años, la dirigente del fujimorismo ocupará el cargo que ejerció su padre entre 1990 y 2000, después de perder anteriormente las elecciones frente a Ollanta Humala en 2011, Pedro Pablo Kuczynski en 2016 y Pedro Castillo en 2021. En los dos últimos procesos fue derrotada por diferencias cercanas a 40,000 votos.

    En esta ocasión, Fujimori venció por un margen inferior a 50,000 votos a Roberto Sánchez, candidato respaldado por el expresidente Pedro Castillo, lo que permitirá el regreso del fujimorismo al poder después de casi 26 años de la salida de Alberto Fujimori, quien renunció a la Presidencia desde Japón en medio de un escándalo de corrupción.

    Con este triunfo, Keiko Fujimori también se convierte en la primera mujer elegida por voto popular como presidenta de Perú. Su incursión en la política comenzó a los 19 años, cuando asumió el papel de primera dama tras el divorcio de sus padres, mientras cursaba estudios de Administración de Empresas en Estados Unidos.

    En 2005 regresó a Perú y un año después fue la congresista más votada del país. Desde entonces tomó el liderazgo del movimiento fundado por su padre y encabezó las principales campañas presidenciales del fujimorismo, consolidándose como la figura más representativa de ese sector político.

    Su carrera también estuvo marcada por momentos difíciles. Durante las investigaciones del caso relacionado con presuntos aportes irregulares a campañas electorales, permaneció cerca de un año y medio en prisión preventiva mientras la Fiscalía la investigaba por supuesto lavado de dinero vinculado a donaciones de la constructora brasileña Odebrecht. Posteriormente recuperó su libertad tras una resolución del Tribunal Constitucional.

    En las elecciones de 2026, Fujimori centró su campaña en las promesas de imponer «orden» y «mano dura» para combatir el crimen organizado, una de las principales preocupaciones de los peruanos. Entre sus propuestas figura reforzar la seguridad pública y enfrentar a las organizaciones criminales con una estrategia inspirada en la política aplicada durante el Gobierno de su padre contra los grupos subversivos.

    Aunque sus simpatizantes consideran que su llegada al poder representa una nueva etapa para el país, sus críticos la responsabilizan de parte de la inestabilidad política que vivió Perú durante la última década, período en el que el país tuvo ocho presidentes. Fujimori rechaza esas acusaciones y sostiene que nunca gobernó desde el Congreso ni dirigió administraciones desde el Legislativo.

     

  • Abelardo de la Espriella, el excéntrico abogado que busca la presidencia colombiana con apoyo conservador

    Abelardo de la Espriella, el excéntrico abogado que busca la presidencia colombiana con apoyo conservador

    El abogado colombiano Abelardo de la Espriella oficializó su aspiración a la Presidencia en 2026, respaldado por el movimiento Defensores de la Patria y con el apoyo del partido Movimiento de Salvación Nacional.

    Con 47 años y sin trayectoria política, De la Espriella entregó esta semana 4.7 millones de firmas ante la Registraduría Nacional de Colombia para validar su candidatura. El penalista, conocido como “El Tigre” por sus seguidores, encabeza las preferencias dentro de la derecha colombiana según una encuesta reciente, donde alcanzó un 18.2 % de intención de voto, solo superado por el izquierdista Iván Cepeda con 31.9 %.

    “Tengo perfectamente claro que tengo el fervor del pueblo colombiano que me impulsa a seguir adelante para hacer lo que corresponde y direccionar el destino de esta patria que se merece estar en un sitial de grandeza”, manifestó el candidato.

    De la Espriella plantea su campaña como una cruzada contra el proyecto de izquierda del presidente Gustavo Petro y de su posible sucesor, Iván Cepeda. Asegura que dejará su vida empresarial “idílica” para “construir una Colombia libre de tiranos, de odios, de divisiones y de esas fantasías ideológicas que tanto dolor causan”.

    Inspirado en el modelo de seguridad del presidente salvadoreño Nayib Bukele, con quien comparte similitudes ideológicas y de imagen, promete aplicar “mano de hierro” contra el crimen, la corrupción y la impunidad, al tiempo que promete proteger a los “colombianos buenos y trabajadores”.

    Abelardo de la Espriella ha construido una imagen pública poderosa como abogado mediático. Defendió a personajes como Álex Saab y David Murcia Guzmán, pero también llevó casos de alto impacto social, como el de Rosa Elvira Cely y Natalia Ponce de León, por los cuales logró condenas ejemplares y la creación de nuevas leyes.

    Fuera de los tribunales, ha capitalizado su fama con una marca personal que incluye una línea de ropa, vinos, ron y sombreros, todos bajo su sello “De la Espriella Style”. Además, ha grabado dos discos como tenor, con clásicos italianos y canciones internacionales, reafirmando su pasión por Italia, país del que también es ciudadano junto a Estados Unidos.

    Casado y padre de cuatro hijos, reparte su vida entre Florencia y Miami, mientras se prepara para una campaña electoral que podría convertirlo en el nuevo rostro de la derecha radical colombiana.

     

  • Rodrigo Paz, el centrista que ganó la inédita segunda vuelta con el voto popular boliviano

    Rodrigo Paz, el centrista que ganó la inédita segunda vuelta con el voto popular boliviano

    El senador opositor centrista Rodrigo Paz Pereira, heredero político del expresidente de Bolivia Jaime Paz Zamora, se impuso al exmandatario conservador Jorge Tuto Quiroga en la histórica segunda vuelta en el país con el impulso del voto popular y con la promesa de impulsar un «capitalismo para todos».

    Exdiputado, exalcalde, economista de profesión y nacido en España por el exilio de sus padres, Paz Pereira ganó la segunda vuelta con el 54,57 % de la votación, frente a un 45,43 % obtenido por Quiroga (2001-2002), según el Sistema de Transmisión de Resultados Preliminares (Sirepre) del organismo electoral, con el 97,68 % de las actas computadas.

    Paz Pereira, de 58 años, fue la principal revelación en la primera vuelta realizada el pasado 17 de agosto, en la que quedó primero, pese a que las encuestas preelectorales lo situaron inicialmente con escaso apoyo.

    Esto se repitió en la segunda vuelta, pues las encuestas auguraban el triunfo de Quiroga.

    Hijo de la española Carmen Pereira y del expresidente Paz Zamora (1989-1993), el político nació en Santiago de Compostela en 1967 y vivió su niñez en varios países debido a que sus padres fueron perseguidos durante los gobiernos militares.

    Paz es economista y tiene estudios en relaciones internacionales, además de una amplia experiencia en el sector público al haber sido diputado, concejal, alcalde de la ciudad sureña de Tarija entre 2015 y 2020 y aún es senador por la fuerza opositora Comunidad Ciudadana (CC), del expresidente Carlos Mesa (2003-2005).

    Para llegar a la Alcaldía de Tarija, Paz derrotó en las elecciones municipales de 2015 al gubernamental Movimiento al Socialismo (MAS), liderado por el entonces presidente Evo Morales (2006-2019).

    El éxito de Paz en la primera vuelta fue atribuido por expertos a la conexión que logró con las clases populares en las áreas rurales y zonas periurbanas, espacios donde en las elecciones pasadas triunfó el MAS, que en los comicios generales del 17 de agosto apenas logró el 3 % requerido para no perder la sigla.

    Ese respaldo fue trabajado por el opositor desde su llegada al Senado, pues en sus redes sociales se puede constatar que desde 2021 recorrió numerosos municipios bolivianos, llegando incluso a participar activamente en fiestas patronales populares y desfiles folclóricos junto a distintos sindicatos.

    Otros atribuyen ese apoyo a su compañero de fórmula en el Partido Demócrata Cristiano (PDC), el expolicía Edman Lara, quien se hizo popular en las redes sociales por sus revelaciones de supuestos casos de corrupción en la institución policial, hasta que en 2024 fue dado de baja.

    Aunque Lara también ha sido muy criticado por algunas polémicas declaraciones como una advertencia a su candidato presidencial, comparar a Bolivia y la corrupción con enfermos con cáncer, o llamar «cobarde y maricón» (sic) a Quiroga.

    Paz ha defendido siempre al expolicía, aunque se les ha visto distantes durante la campaña.

    Los seguidores de Quiroga han señalado con insistencia que el senador y el PDC son una especie de ‘caballo de Troya’ del MAS y Evo Morales, luego de que distintos sectores sociales que eran afines al partido gubernamental le expresaron su respaldo, lo que negó Paz.

    El lema de su campaña ha sido el ‘Capitalismo para todos’, con créditos «baratos» para los emprendedores, una rebaja de impuestos y de aranceles para la importación de tecnología y vehículos, además de acabar con el «Estado tranca» y otorgar el 50 % del presupuesto general directamente a las nueve regiones bolivianas.

    Otra de sus ofertas electorales es la legalización de vehículos ‘chutos’ o sin papeles, criticada sobre todo en Chile, donde se denuncia que muchos de esos automóviles fueron robados en esa nación y vendidos en el país andino, aunque Paz asegura que los carros con denuncia de hurto serán devueltos a su lugar de origen.

    También descartó «ir al exterior a pedir plata» porque no quiere «que Bolivia sea esclava de ningún banco internacional» y prometió que el país tendrá el combustible que actualmente le falta, el próximo 8 de noviembre, el día de la investidura presidencial.
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  • Ernesto Castro: «Acá no se está desmantelando, todavía, ese sistema viejo de Salud»

    Ernesto Castro: «Acá no se está desmantelando, todavía, ese sistema viejo de Salud»

    El presidente de la Asamblea Legislativa, Ernesto Castro, de Nuevas Ideas, defendió ayer la vinculación de la Red Nacional de Hospitales con la Presidencia de la República, la contratación de médicos extranjeros en dicha red y el próximo desmantelamiento de un sistema antiguo de salud.

    Me parece una decisión sumamente inteligente. Como bien lo decían, acá no se está desmantelando, todavía, ese sistema viejo de salud, sino que se está creando uno nuevo. Ernesto Castro, presidente de la Asamblea.

    El diputado aseveró que «poco a poco» irá avanzando el nuevo sistema de salud y que «lo que había antes no ha servido». «Si este sistema da resultado, los que más van a ganar son los más pobres de este país, nadie más», prometió el funcionario.

    Castro consideró que algunos «no logran entender» cómo se maneja el Ejecutivo, en donde «todas las carteras de Estado dependen de Presidencia». «En el Minsal (Ministerio de Salud) no hay una oposición, por ejemplo, que esté tomando decisiones, haciendo balances», indicó.

    La junta directiva de la nueva Red Nacional de Hospitales será conformada por el ministro de Salud, un presidente y un director nombrados por el presidente de la República, un designado de la Dirección Nacional de Obras Municipales (DOM) y un designado de la Dirección Nacional de Compras Públicas.

    «No es para que atiendan a los diputados»

    Castro defendió la contratación de médicos extranjeros, argumentando que estos no atenderá a los diputados ni a los funcionarios públicos, sino a la población pobre de El Salvador.

    Que por qué traen médicos extranjeros. Si los médicos extranjeros que van a venir no es para que atiendan a los diputados, no es para que atiendan a los funcionarios, sino a la gente pobre de este país. No logro entender por qué se oponen. Ernesto Castro, presidente de Asamblea.

    El legislador aseguró que «es cierto» que «cuesta conseguir especialistas que quieran ir al sistema de salud pública». «Porque vivimos en un país libre y, a lo mejor, los médicos toman la decisión de ir al sector privado, nadie los puede obligar», expresó.

    La nueva Ley de la Red Nacional de Hospitales aprobada la noche del martes por la Asamblea Legislativa permite la contratación de médicos extranjeros por 10 años prorrogables y, si se considera que el médico extranjero proviene de un país que tenga un sistema de salud superior, se le eximirá de realizar el trámite de homologación de su título si lo presenta autenticado o apostillado.

    «Estarán habilitados para practicar la carrera y su especialidad, así como prescribir medicamentos y tratamientos, sin otro requisito más que la suscripción del contrato de prestación de servicios con la Red Nacional de Hospitales y el inicio de sus labores con la institución», indica el artículo 30.

    Castro también defendió las compras directas de medicinas, mecanismos que la oposición considera que abren la puerta a la corrupción.

    «Imagínense lo que están diciendo, no quieren que se compre medicinas de manera rápida para la gente pobre, obviamente van a ser medicinas que están aprobadas por la FDA. Son medicinas dignas para la población… Se escuchan tantos argumentos que solamente confirman y dejan ver que aquí hay un pequeño sector todavía que lo único que quiere es que sigamos como estábamos antes porque ellos vivieron de eso muchísimos años», señaló.

    El diputado de Arena, Francisco Lira, aseveró que el mecanismo de compras establecido en la ley de la nueva Red Nacional de Hospitales es una copia del régimen de compras que tiene la Dirección Nacional de Obras Municipales (DOM).

    «Esta ley no responde a una verdadera modernización del sistema, sino a un nuevo intento de centralizar el poder en la Presidencia, replicando el modelo de la DOM. La supuesta autonomía que plantea es solo de fachada, con una Junta Directiva sometida al Ejecutivo y con un riesgo real de privatización de los servicios mediante concesiones», consideró Lira, quien cree que la normativa abre la puerta a la privatización de la salud, ya que autoriza a la nueva Red Nacional de Hospitales a aprobar concesiones relacionadas al servicio de salud.

    La diputada Claudia Ortiz, de Vamos, consideró que la falta de controles hacia la Red Nacional de Hospitales da “más espacios a esquemas de corrupción”.