La FIFA enfrenta una creciente ola de cuestionamientos por su propuesta de abrir la puerta al capital privado para financiar sus principales competiciones mediante el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), iniciativa que ha despertado preocupación entre confederaciones, federaciones y dirigentes del fútbol internacional por la falta de transparencia en su elaboración.
El organismo rector del fútbol mundial, presidido por Gianni Infantino, sostiene que el proyecto permitirá incrementar los fondos destinados al desarrollo del deporte a más de $10,000 millones para sus 211 asociaciones miembro. Sin embargo, la propuesta deberá ser aprobada por el Consejo de la FIFA y posteriormente por las federaciones afiliadas.
Las primeras críticas surgieron desde la UEFA, cuyo presidente, Aleksander Ceferin, advirtió que la FIFA pretende cruzar una línea que «nunca se debería cruzar».
«Ninguno de nosotros es propietario del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo», afirmó el dirigente europeo al rechazar la iniciativa.
Posteriormente, la Concacaf expresó su inconformidad al asegurar que conoció el proyecto únicamente a través de publicaciones de prensa y de un comunicado oficial de la FIFA. En la misma línea, la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) sostuvo que una iniciativa de esa magnitud debe sustentarse en principios de buena gobernanza, transparencia y consultas con las organizaciones involucradas.
La Federación Inglesa (FA) también manifestó su preocupación por la falta de información sobre el proyecto, mientras que el presidente de la Federación Francesa de Fútbol, Philippe Diallo, afirmó que la propuesta genera numerosas interrogantes porque las federaciones nacionales no participaron en su elaboración ni conocen sus detalles.
Las críticas también se trasladaron a las redes sociales. El comisario europeo de Deportes, Glenn Micallef, publicó el mensaje «esto no es béisbol» y pidió «saquen las manos del fútbol».
Por su parte, el presidente de LaLiga, Javier Tebas, cuestionó la gestión de Infantino y aseguró que «Infantino no es la solución a la gobernanza de la FIFA por mezclar política, dinero y poder sin transparencia».
A estas voces se sumó el expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, quien afirmó que «la estrecha relación entre el presidente de la FIFA y el de Estados Unidos ha alcanzado una dimensión financiera que daña profundamente al fútbol».
Los clubes europeos también expresaron su rechazo. La European Football Clubs (EFC), que representa a unas 850 entidades, reclamó una consulta amplia con todos los actores del fútbol antes de adoptar una decisión. En tanto, la Unión de Clubes Europeos de Fútbol (UEC), integrada por más de 150 clubes profesionales, advirtió que el Mundial «no es un activo comercial cualquiera», sino una institución construida durante generaciones gracias al aporte de todo el ecosistema del fútbol.
La FIFA confirmó que, si el proyecto recibe el respaldo de sus asociaciones, cada federación obtendría $20 millones para proyectos especiales del nuevo programa FIFA Fast-Forward y otros $20 millones del programa Forward para el período 2027-2030.
Según el diario británico The Times, las asociaciones dispondrían de 53 días para aceptar una oferta de $53 millones; de lo contrario, recibirían un 75 % menos de financiamiento. La propuesta revive un plan similar impulsado en 2018 junto con SoftBank, que finalmente fue descartado tras la oposición de la UEFA y las principales ligas europeas.
