La Liga de Campeones 2025-2026 arranca este martes con el Paris Saint-Germain como defensor del título, tras conquistar la Orejona por primera vez en su historia la temporada pasada.
El equipo de Luis Enrique Martínez, joven, ambicioso y con un bloque sólido encabezado por Ousmane Dembélé, parte como principal candidato en una edición que contará con cinco representantes españoles y una amplia lista de aspirantes europeos.
El FC Barcelona, semifinalista el curso anterior, buscará revancha con un plantel reforzado por Joan García y Marcus Rashford, además del liderazgo de Lamine Yamal y Pedri González. Por su parte, el Real Madrid, máximo ganador con 15 trofeos, afronta una nueva era bajo la dirección de Xabi Alonso, con Kylian Mbappé como referente ofensivo y refuerzos como Trent Alexander-Arnold. El reto merengue será superar una fase de liga exigente con rivales como Liverpool, Manchester City, Juventus y Benfica.
El Atlético de Madrid, eliminado en octavos el curso anterior, se aferra a una plantilla renovada con ocho incorporaciones para volver a competir con los grandes de Europa, pese a un grupo duro con Liverpool, Arsenal e Inter de Milán.
El Athletic Club, que regresa a Champions 11 años después, se enfrentará al PSG, Arsenal y Borussia Dortmund, mientras que el Villarreal CF retorna tras cuatro temporadas de ausencia, con un grupo complicado junto a Manchester City, Juventus y Bayer Leverkusen.
En la Premier League, seis equipos buscarán la gloria. El Liverpool FC de Arne Slot, campeón de Inglaterra y reforzado con Florian Wirtz y Aleksander Isak, encabeza la lista, acompañado por el Arsenal FC de Mikel Arteta, el pujante Chelsea FC y el irregular Manchester City de Pep Guardiola, que espera recuperar a Rodri Hernández y volver a la élite con el gol de Erling Haaland.
El Bayern de Múnich de Vincent Kompany y el Inter de Milán, finalista en dos de las últimas tres ediciones, completan el grupo de favoritos, en un torneo que también tendrá debutantes como Bodo/Glimt (Noruega) y Kairat Almaty(Kazajistán).
La fase inicial se disputará entre el 16 de septiembre de 2025 y el 28 de enero de 2026. Los ocho mejores avanzarán directo a octavos, mientras que los clasificados del noveno al vigesimocuarto lugar se medirán en un playoff. Como novedad, el mejor clasificado tendrá ventaja de campo en los cruces, beneficio que se transferirá a su verdugo en caso de eliminación.
Pep Guardiola, técnico del Manchester City, habló sobre el intercambio de porteros que ha hecho en el club y afirmó que no han traído a Gianluigi Donnarumma para hacer lo que hacía Ederson Moraes.
El City vendió este verano a Ederson al Fenerbahçe y fichó a Donnarumma procedente del Paris Saint Germain después de que Luis Enrique le comunicara que no contaban con él.
«No le voy a pedir a ‘Gigi’ que haga algo con lo que no está cómodo. No hemos traído a ‘Gigi’ para que haga lo que hacía Ederson. Él tiene otras cualidades», dijo Guardiola este lunes en rueda de prensa.
«Donnarumma es muy alto, es enorme. Tiene una gran presencia en el área. Lo demostró en la Champions League la temporada pasada. Sabemos que va a encajar goles, pero le ayudaremos», destacó.
La llegada de Donnarumma al City choca además con el fichaje de James Trafford, por el que los ‘Sky Blues’ pagaron 30 millones este verano al Burnley y ha disputado los tres primeros encuentros de la Premier League.
«Trafford es nuestro portero. Vamos a tener una temporada con muchos partidos y todos van a tener minutos», añadió el técnico español.
Los cinco representantes de LaLiga EA Sports en la Champions League —FC Barcelona, Real Madrid, Atlético de Madrid, Athletic Club y Villarreal CF— encaran la exigente “cuesta de septiembre”, un tramo de tres semanas con hasta siete compromisos antes del próximo parón internacional.
Atlético de Madrid: entre la necesidad y el derbi
El equipo de Diego Simeone atraviesa su peor inicio de liga desde 2009, con solo dos puntos en tres jornadas. Este sábado recibe al Villarreal en el Metropolitano en busca de su primer triunfo. Tres días después, debutará en Champions frente al Liverpool en Anfield, un estreno de máxima exigencia.
El calendario rojiblanco continúa con salidas a Mallorca y duelos en casa ante Rayo Vallecano y el Real Madrid (derbi del 28 de septiembre), antes de medirse al Eintracht Frankfurt en Champions y cerrar este tramo contra el Celta de Vigo en Balaídos.
Barcelona: PSG, el gran examen
El vigente campeón de Liga mantiene su invicto, aunque con dudas tras el empate ante el Rayo. Su calendario arranca este domingo frente al Valencia y su debut en Champions será el jueves contra el Newcastle en St. James’ Park.
Los de Hansi Flick afrontarán luego duelos contra Getafe y Real Oviedo, antes de recibir a la Real Sociedad y vivir su primera gran cita continental el 1 de octubre, con la visita del Paris Saint-Germain de Luis Enrique al Camp Nou. El tramo se cerrará con la siempre complicada visita al Sevilla en el Sánchez-Pizjuán.
Real Madrid: viaje a Almaty y derbi madrileño
El conjunto de Xabi Alonso inicia la secuencia este sábado contra la Real Sociedad en Anoeta. Su debut europeo será en el Santiago Bernabéu frente al Olympique de Marsella, seguido por compromisos ligueros ante Espanyol y Levante.
El plato fuerte llegará el 27 de septiembre con el derbi madrileño ante el Atlético, antes de un largo viaje a Kazajistán para enfrentar al Kairat Almaty en Champions, con hasta 20 horas de vuelo acumulado. El tramo finaliza el 4 de octubre contra el Villarreal en el Bernabéu.
Athletic y Villarreal: pruebas de ambición
El Athletic Club, clasificado a Champions tras su gran campaña pasada, enfrentará al Alavés antes de su estreno europeo contra el Arsenal en San Mamés. Luego tendrá duelos contra Valencia, Girona y Villarreal, cerrando el ciclo con una visita al Borussia Dortmund y recibiendo al Mallorca. La duda es si podrá contar con Nico Williams, aún lesionado.
El Villarreal, por su parte, afronta un calendario infernal: tras visitar al Atlético, se mide al Tottenham en Champions, luego a Osasuna, Sevilla y Athletic Club, antes de recibir a la Juventus y visitar al Real Madrid en el Bernabéu.
Con rivales de alto nivel en España y Europa, septiembre se presenta como un mes decisivo que pondrá a prueba la resistencia física y mental de los cinco equipos españoles en Champions y podría marcar su rumbo tanto en la liga doméstica como en el escenario internacional.
El delantero francés del Real Madrid Kylian Mbappé confesó que «si no tuviera esta pasión» por el fútbol, sería un mundo que le «habría dado asco hace mucho tiempo», por lo que defendió que «jamás» le recomendaría a su hijo «que se adentrara» en el ecosistema de este deporte.
«No tengo derecho a fracasar. Pero por eso también te tienen en alta estima. Porque aceptas todo esto, eres resiliente y siempre quieres ganar. Nunca he querido aceptar el fracaso, así que no me molesta que me critiquen por ello. Soy muy exigente conmigo mismo, más exigente que la mayoría, así que lo tomo con mucha calma», dijo sobre las expectativas en una entrevista a L’Équipe recogida por Europa Press.
En una conversación íntima, el delantero se abre y deja ver su lado más personal, y considera que su fama y notoriedad también trae problemas. «Cuanto más dinero tienes, más problemas tienes. Hay gente que no ve que tu vida está cambiando; quieren conservar la imagen de cuando eras niño, cuando estabas con ellos… Pero ya no eres el mismo. Tienes responsabilidades, compromisos, un trabajo. Es bueno crecer, llegar a la cima, con la misma familia y una base de confianza. Pero a veces no funciona, y hay que saber decirlo», reflexionó.
«Soy fatalista con el mundo del fútbol, pero no con la vida. La vida es magnífica. El fútbol es lo que es. Me gusta decir que la gente que va al estadio tiene la suerte de venir ‘solo’ a ver un espectáculo y no saber lo que ocurre entre bastidores. Sinceramente, si no tuviera esta pasión, el mundo del fútbol me habría dado asco hace mucho tiempo», aseveró contundente.
Por esto, Mbappé deseó que si tiene hijos en el futuro, estos odien el fútbol. «Ojalá que sí. Pero creo que, por desgracia, un balón nunca estará lejos… En cualquier caso, jamás le recomendaría a mi hijo que se adentrara en el mundo del fútbol», dijo el atacante.
Además, abordó la posibilidad de que Zinedine Zidane sea el sustituto de Didier Deschamps tras el Mundial de 2026. «Con él, no hay necesidad de complicarse las cosas. Es Zidane. Nadie le va a decir que no. Solo él puede decir que no. Si es él, vale y si es otro, también. Pero es el único en la historia del fútbol francés que tiene casi todos los derechos», elogió.
Mbappé también respondió al asunto de la presunta violación denunciada en un hotel en Estocolmo y con la que se le relacionó, un caso que cerró la Fiscalía sueca y que no «preocupó» al futbolista. «Fue triste ver a todos aprovechándose de un tema tan serio. Les pasa a demasiadas mujeres, por desgracia, como para que nos lancemos a por ello para titulares y artículos», criticó.
«Nadie se tomó el tiempo de preguntar qué le pasó a la posible víctima. Y cuando todos vieron que yo no estaba en esta historia, ¿qué pasó? Está en la miseria, nadie sabe dónde está, nos da igual. Es un tema delicado y me entristeció. Sabía que iba a salir adelante porque no estaba involucrada, la policía nunca me llamó, mi nombre nunca se mencionó. Supe desde el principio que todo estaría bien, pero es complicado», agregó.
Finalmente, el delantero apeló a la «legislación labora» para tratar su litigio con el PSG, al que le reclama 55 millones de euros en salarios y primas impagadas. «Firmé un contrato de trabajo. Solo quería que me pagaran. No tengo nada contra el PSG, amo a ese club, tengo amigos allí. Pero es la única manera de conseguir lo que me deben, algo que me he ganado con el sudor de mi frente», defendió.
«Pero ya sabía que no cobraba cuando estaba en el PSG. Cuando no entra el dinero, lo ves. Podría haber armado un escándalo mientras estaba allí, pero me dije a mí mismo que no valía la pena. Pero cuando ves que no te pagan, después de un tiempo, tienes que reaccionar. Sólo que tú rápidamente apareces como el ex que está enfadado… Si se hubiera podido arreglar en una oficina, salgo, tengo mi sueldo, esta historia nunca hubiera existido», concluyó.
El entrenador Enzo Maresca afirmó este domingo que el Mundial de Clubes de la FIFA iguala o supera en importancia a la Liga de Campeones.
«Hace unos días le dije a los chicos que tengo la sensación de que esta competición va a ser tan importante, o si no más importante que la Champions», dijo eL italiano en una rueda de prensa.
«Tuve la suerte hace tres años de pertenecer a un cuerpo técnico (Manchester City) donde ganamos la Champions. Viví todos estos momentos. Pero la verdad es que esta competición con los mejores clubes del mundo la valoramos como la Champions o si no más porque verdaderamente ha sido para nosotros un gran triunfo», añadió.
Chelsea vapuleó por 3-0 al PSG en la final del Mundial con un estelar Cole Palmer, que marcó un doblete y dio la asistencia para el tanto del brasileño Joao Pedro.
«Estamos muy felices, especialmente por ganar al PSG porque, como dije dos días antes, les considero el mejor equipo del mundo con uno de los mejores entrenadores del mundo», señaló Maresca.
El preparador de los Blues destacó el gran arranque de los suyos hasta sostener que ganaron el partido «en los primeros diez minutos».
«Analizando vimos que había mucho espacio por el lado izquierdo de ellos. Salió bien. Pero creo que el partido realmente lo ganamos en los primeros diez minutos cuando el equipo salió fuera a demostrar que estábamos aquí para intentar ganar», afirmó.
«Creo que al final tú le puedes dar un plan a los jugadores pero son ellos los que lo tienen que ejecutar y lo han hecho muy bien», agregó.
Maresca consideró que esos diez minutos en los que le hicieron «entender» al PSG que iban a por ellos fueron fundamentales, pero reconoció que no esperaba un resultado tan abultado al descanso.
«No me esperaba un 3-0 en la primera parte, pero sí me esperaba un partido en el que el equipo iba a pelearlo porque estamos aquí para eso. Creo que el equipo que tenemos puede competir contra equipos de este nivel», dijo.
Luis Enrique, entrenador del PSG, aseguró este domingo tras la final del Mundial de Clubes que en la tangana en la que golpeó a Joao Pedro, delantero del Chelsea, su intención era «separar a los jugadores» y evitar que la trifulca fuera a mayores.
«Al final del partido hay una situación que creo es totalmente evitable, por parte de todos. Mi objetivo y mi intención, como siempre, era intentar separar a los jugadores para que no hubiera más problemas», dijo en una rueda de prensa.
«Hay mucha tensión, mucha presión. A partir de ahí hay una serie de empujones por parte de mucha gente, que creo que deberíamos evitar entre todos y no debería volver a ocurrir. Pero, repito, mi intención como siempre era evitar cualquier situación que vaya a mayores», añadió.
El técnico respondió a otras dos preguntas sobre el incidente con los mismos argumentos, insistiendo en que su objetivo era calmar las aguas entre los jugadores y los cuerpos técnicos.
Luis Enrique protagonizó un incidente a la conclusión de la final del Mundial de Clubes, en la que su equipo fue derrotado 3-0 por el Chelsea, al golpear en el cuello al delantero brasileño Joao Pedro.
Tras el pitido del final de un partido que se calentó en el tiempo añadido con varias entradas duras, se produjo en el centro del campo una tangana en la que se vio involucrado Luis Enrique. El preparador acudió a una zona donde Achraf Hakimi y Gianluigi Donnarumma discutían con Joao Pedro, que cayó al césped tras sentir un golpe.
Lo propinó Luis Enrique al delantero brasileño del Chelsea, al soltar el brazo izquierdo y golpear primero en el pecho y después en la cara del futbolista. El incidente provocó varios minutos de discusiones entre los dos equipos, antes de que la situación se calmase.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, fue este domingo el encargado de entregar el trofeo al Chelsea como campeón del primer Mundial ampliado de Clubes de la FIFA.
El Chelsea aplastó por 3-0 al Paris Saint-Germain tras una primera mitad maravillosa en la que metió tres goles por medio de Cole Palmer (doblete) y Joao Pedro.
Acompañado por la primera dama estadounidense, Melania Trump, el mandatario presenció el partido desde el palco junto a Gianni Infantino, presidente de la FIFA y con quien tiene muy buena sintonía.
Posteriormente bajó al terreno de juego del MetLife Stadium de East Rutherford (Nueva Jersey, EE.UU.) para entregar junto a Infantino la copa al capitán del Chelsea, Reece James, además de las medallas a los campeones y los subcampeones.
En lugar de retirarse tras entregar el trofeo como suele ser habitual en estas ceremonias, Trump permaneció con los jugadores del Chelsea cuando levantaron la copa y festejó con ellos el triunfo.
El broche al primer Mundial de Clubes con 32 equipos activó también la cuenta atrás para el Mundial de selecciones, que organizarán EE.UU., México y Canadá y cuya final se jugará también en el MetLife Stadium.
Luis Enrique Martínez, técnico español del PSG, protagonizó un incidente a la conclusión de la final del Mundial de Clubes, en la que su equipo fue derrotado 3-0 por el Chelsea, al golpear en el cuello al delantero brasileño Joao Pedro.
Tras el pitido del final de un partido que se calentó en el tiempo añadido con varias entradas duras, se produjo en el centro del campo una tangana en la que se vio involucrado Luis Enrique. El técnico español acudió a una zona donde Achraf Hakimi y Gianluigi Donnarumma discutían con Joao Pedro, que cayó al césped tras sentir un golpe.
Lo propinó Luis Enrique al delantero brasileño del Chelsea, al soltar el brazo izquierdo y golpear primero en el pecho y después en la cara del futbolista. El incidente provocó varios minutos de discusiones entre los dos equipos, antes de que la situación se calmase.
El Chelsea, con un Cole Palmer estelar, vapuleó este domingo por 3-0 al Paris Saint-Germain y conquistó la primera edición del Mundial ampliado de Clubes de la FIFA.
Con una exhibición incontestable en la primera parte, Enzo Maresca superó en la batalla táctica a Luis Enrique y los Blues, que desarmaron por completo al vencedor de la Liga de Campeones y ya ganaban por 3-0 al descanso, sumaron su segundo título del año tras la Conference League que se llevaron a expensas del Real Betis.
Por su parte, el PSG se estrelló en una final a la que acudía como favorito, tras una temporada magnífica y después de triturar al Real Madrid por 4-0 en semifinales, y dijo adiós al sueño de completar el sextete.
Además terminó un encuentro para el olvido con la expulsión de Joao Neves en el minuto 85 por agarrar del lo a Marc Cucurella.
El MetLife Stadium de East Rutherford (Nueva Jersey, EE.UU.) acogió este domingo el broche a este primer Mundial de Clubes con 32 equipos y activó ya la cuenta atrás para organizar la final del Mundial de selecciones dentro de un año.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, encabezó el palco y presenció en primera persona una actuación absolutamente portentosa del Chelsea, que fue de menos a más en este torneo hasta coronarse anulando a un PSG que había dominado Europa este año con puño de hierro.
Palmer selló un recital memorable con dos goles y una asistencia para Joao Pedro. El británico fue un dolor de cabeza constante por la derecha para Nuno Mendes.
Por su parte, Joao Pedro extendió su fulgurante inicio con el Chelsea. El atacante brasileño se incorporó oficialmente el 2 de julio, debutó solo dos días después en cuartos ante el Palmeiras, fue titular el 8 de julio y marcó los dos goles de su equipo en semifinales contra el Fluminense y este domingo logró su tercera diana.
Moisés Caicedo, que era duda por molestias en el tobillo, fue un titán en el centro del campo y también destacó el portero Robert Sánchez con varias intervenciones de mucho mérito.
Cole Palmer (d), de Chelsea, celebra el 2-0 con Enzo Fernandez (c) y Pedro Neto (i) durante la final de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2025 entre Chelsea FC y París Saint-Germain, en East Rutherford, Nueva Jersey (EE.UU.). EFE
Enorme primera parte del Chelsea
El arranque del Chelsea ante el PSG fue formidable.
Con una audaz y sorprendente apuesta de Maresca por asfixiar al PSG y por salir al máximo de revoluciones al ataque, Enzo Fernández se situó junto a Joao Pedro en la punta de la presión mientras Pedro Neto y Palmer se volcaban en las ayudas en las costados para cerrar las incursiones de Achraf Hakimi y Nuno Mendes.
Destemplado y desubicado, el PSG sufrió pronto en defensa y Palmer tuvo una ocasión clarísima tras una deliciosa jugada colectiva en la que Joao Pedro le dejó el balón de espaldas. El disparo del inglés pasó tan cerca de la escuadra que engañó a gran parte de la grada del estadio.
El primer cuarto de hora fue todo azul pero el PSG consiguió asentarse y pasó a controlar el ritmo. Disfrutó de una oportunidad gigantesca gracias a un gran pase de Fabián Ruiz, pero Désiré Doué se pasó de generoso y en lugar de rematar buscó una asistencia para Hakimi que cortó Cucurella.
Poco después empezó la exhibición de Palmer.
La figura del Chelsea se desquitó del anterior fallo después de que Malo Gusto le robara la cartera a un Nuno Mendes desconocido durante toda la tarde. El balón acabó en la frontal y Palmer definió de maravilla con su zurda en el minuto 22 al palo derecho de Donnarumma.
Solo ocho minutos después, Palmer concretó su doblete con una jugada calcada. Con Vitinha cubriendo la derecha de emergencia, Palmer hizo lo que quiso hasta plantarse en el área y marcar con un tiro prácticamente igual al del primero.
El PSG parecía noqueado tras solo media hora. Ni Vitinha, ni Fabián Ruiz ni Joao Neves conseguían engrasar una circulación totalmente espesa. En ataque, Ousmane Dembélé estaba totalmente desaparecido.
En cambio, el Chelsea volaba con sus contraataques y golpeando una y otra vez las espaldas de los laterales parisinos. La guinda a una primera mitad excepcional la colocó Joao Pedro en el 43 marcando tras pase de un Palmer imparable.
Intentó el PSG estirarse en la reanudación con un Vitinha más activo. Los de Luis Enrique rozaron el tanto por medio de un tiro del portugués y, sobre todo, con un remate de Dembélé en el corazón del área que Robert Sánchez desvió con un paradón.
Sin embargo, el Chelsea mantuvo su fortaleza. Enzo Fernández se retiró por lesión y Liam Delap, en cambio por Joao Pedro, estuvo muy cerca de ampliar aún más la goleada londinense.
El final del partido fue brusco, con constantes broncas y reproches entre los jugadores. Joao Neves se fue expulsado y tras el pitazo final hubo de nuevo discusiones, también con los cuerpos técnicos involucrados, que empañaron el desenlace de un triunfo por lo demás espectacular del Chelsea.
El Chelsea, con un doblete de Cole Palmer y un tanto de Joao Pedro, golea este domingo por 3-0 al Paris Saint-Germain tras la primera parte de la final del Mundial de Clubes.
El conjunto británico sorprendió al PSG con un arranque valiente, de presión alta y de serio trabajo defensivo. También se movió con soltura y velocidad en un ataque comandado por un Palmer brillante, que presumió de la calidad de su zurda con dos goles en el minuto 22 y el 30 y que además dio la asistencia a Joao Pedro en el 43.