Etiqueta: RDA

  • Avatar 3 sacude cines con guerra entre clanes y resurgimiento del Toruk Makto

    Avatar 3 sacude cines con guerra entre clanes y resurgimiento del Toruk Makto

    La tercera entrega de la saga Avatar, titulada Fuego y Ceniza, ya está en cartelera y eleva el conflicto en Pandora a un nuevo nivel. Dirigida por James Cameron, la cinta trasciende el enfrentamiento entre humanos y na’vi para explorar divisiones entre clanes nativos, mientras la familia Sully lucha por sobrevivir al acecho implacable de sus enemigos.

    La película arranca con una revelación crucial: el coronel Quaritch y su nueva aliada, Varang, líder del Pueblo de la Ceniza, descubren el escondite de Jake y Neytiri. Esta ofensiva culmina con la captura del líder na’vi y del joven Spider, humano criado entre ellos y cuyo origen biológico lo conecta con el enemigo.

    Jake es llevado a una base militar como trofeo, mientras la general Ardmore observa con desconfianza la alianza entre humanos y nativos. Neytiri emprende un rescate en el que también interviene el doctor Garvin, un científico desencantado con la RDA, quien facilita la fuga. La humillante derrota fuerza a los altos mandos a responsabilizar a Quaritch, que queda marginado.

    Una de las revelaciones más impactantes ocurre con Spider, quien demuestra que puede respirar sin máscara en Pandora, una capacidad que lo convierte en objetivo estratégico. Jake sopesa eliminarlo para proteger su ubicación, pero finalmente lo perdona, marcando un giro emocional en la trama.

    Vuelve el Toruk Makto

    Frente al inminente ataque de la RDA y la migración de los tulkun, Jake decide retomar su conexión con el Toruk, la criatura legendaria que encarna al líder capaz de unir clanes. Con la ayuda del tulkun renegado Payakan, el clan Sully convoca a los suyos a una ofensiva sin precedentes, llamando a romper el voto de no violencia.

    La batalla estalla en el mar, con los tulkun atacando a la flota humana y desestabilizando su poderío. Aunque el contraataque del Pueblo de la Ceniza cambia el curso, Kiri —hija adoptiva de Jake y Neytiri— interviene conectando con Eywa, en una acción espiritual que convoca a criaturas marinas a defender su planeta.

    Un final abierto y nuevos duelos

    En medio del repliegue de las fuerzas humanas, se desarrollan enfrentamientos personales. Jake y Spider se miden con Quaritch, mientras Neytiri se enfrenta a Varang, a quien culpa por la muerte de Ronal, la líder espiritual Metkayina. Neytiri logra vencerla, aunque la villana logra escapar.

    El clímax emocional ocurre cuando Jake y Quaritch deben colaborar para salvar a Spider, en una escena que congela el conflicto por segundos. Finalmente, Quaritch desaparece tras lanzarse al vacío, sin confirmar su muerte, mientras Varang sigue prófuga, dejando abiertas las puertas para una cuarta entrega.

    Avatar: Fuego y Ceniza culmina con la esperanza de un respiro para Pandora, la reafirmación de la fe en Eywa y la suspensión momentánea de la caza de tulkun, aunque las amenazas siguen latentes.

     

  • La nostalgia por la RDA persiste a 35 años de la reunificación alemana

    La nostalgia por la RDA persiste a 35 años de la reunificación alemana

    A 35 años de la reunificación de Alemania, la nostalgia por la extinta República Democrática Alemana (RDA), conocida como Ostalgie, sigue latente en distintos sectores de la sociedad, particularmente en los estados del este del país, donde aún se preservan recuerdos, costumbres y una identidad propia que resiste al paso del tiempo.

    En regiones que formaron parte del antiguo bloque oriental, proliferan los encuentros de fanáticos de los automóviles Trabant y restaurantes con menús típicos de la época socialista. El fenómeno ha trascendido incluso a la cultura pop con series como Kleo, estrenada en 2022 por Netflix, que rescata la estética «Ossie» de los años 80.

    Sin embargo, este sentimiento también tiene una dimensión política. En tiempos marcados por la crisis económica, la guerra en Ucrania y el avance de la Inteligencia Artificial, el historiador Ilko-Sascha Kowalczuk advierte que la nostalgia por la RDA puede convertirse en una herramienta de manipulación.

    “En un momento en que mucha gente se siente insegura, solo hay un lugar donde las personas se sienten realmente seguras: no es el presente, no es el futuro, sino el pasado”, afirmó Kowalczuk a EFE.

    Kowalczuk alertó que partidos como la Alianza Sahra Wagenknecht, la Alternativa para Alemania (AfD) y La Izquierda utilizan esa visión idealizada para capitalizar el descontento.

    “Millones de personas añoran una RDA que nunca existió”, señaló.

    Durante las últimas elecciones generales, AfD fue el partido más votado en varias regiones del este alemán, donde también han ganado terreno las fuerzas populistas tanto de derecha como de izquierda.

    El discurso político ha logrado conectar con sectores que no echan de menos la dictadura ni el partido único, pero sí valores como la estabilidad laboral, los servicios públicos gratuitos y el sentido de comunidad.

    Nancy Häger, directora del museo ‘N’Ostalgie’ en Leipzig, explicó que los visitantes no desean volver al sistema socialista, sino que extrañan aspectos de la vida cotidiana. “Se conocían entre vecinos, compartían lo poco que había, eso generaba cohesión social”, dijo.

    En Berlín, el museo de la RDA (DDR Museum) sigue recibiendo a miles de estudiantes que buscan comprender cómo era la vida bajo el régimen comunista. Su director, Gordon Freiherr von Godin, afirmó que si bien la división aún persiste en generaciones mayores, las nuevas generaciones han superado esa separación.

    “Con el tiempo, la disparidad se ha reducido y hoy se vive mejor que en aquel pasado”, aseguró.

    Godin reconoció, sin embargo, que persiste un debate social sobre la supuesta desventaja estructural que experimentaron los alemanes del este tras la caída del Muro de Berlín. La reunificación trajo consigo altos niveles de desempleo en los años 90, un golpe duro para quienes celebraron el fin de la dictadura.

    Para Julia, una estudiante de 16 años del sur de Alemania, la visita al museo fue reveladora.

    “La vida en la RDA tenía partes buenas, como los bajos alquileres y las guarderías gratuitas, pero no había libertad de expresión, y eso era lo más injusto”, comentó.

     

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