El Inter hizo su trabajo, ganó 0-2 al Dortmund con una exquisitez de Dimarco y un acierto de Diouf en el tramo final y murió en la orilla de la clasificación hacia los octavos de final de la Liga de Campeones, en la décima posición y a dos pasos del ‘top 8’: la diferencia en contra de goles del Real Madrid, la victoria del Chelsea en Nápoles y la del Sporting en San Mamés, dejaron sin opciones al equipo de Cristian Chivu.
Antes del pitido inicial, tanto el Dortmund como el Inter mantenían intactas sus opciones de sacarse un billete directo para los octavos. El Inter tenía más posibilidades, pero tampoco dependía de sí mismo. Tenía que ganar y esperar los resultados del resto de la jornada para saber si estaban entre los elegidos. Eso sí, el empate, anulaba a ambos.
Los dos equipos llegaron a esta situación por culpa de su incapacidad de ganar a equipos de nivel. El Inter caminó con paso firme en las primeras cuatro jornadas, con todo victorias, pero a la hora de la verdad fue derrotado por el Atlético, el Liverpool y el Arsenal; el Dortmund, se dejó derrotas contra el Tottenham, el Manchester City y un empate con el Juventus. Ese fue el problema de ambos, poderosos ante los débiles y frágiles ante los grandes.
Chivu apostó por prescindir de su mejor jugador, el argentino Lautaro Martínez. Dio salida a dos grandullones como Thuram y Bonny. Dejó en el banquillo mucho talento y su equipo acusó falta de creatividad en el último cuarto del campo, donde se atascó a la hora de la verdad durante toda la primera parte.
Igual que el Dortmund, carente de ideas arriba, con Bensebaini y Mane como principales novedades en un once muy similar al que recortó distancias al Bayern en la cabeza de la Bundesliga la pasada jornada. El conjunto alemán vivió en un atasco permanente de imprecisiones en el último pase que convirtieron el acto inicial en una suma de errores más que de aciertos.
Y, entre todos esos desatinos, las ocasiones claras casi brillaron casi por su ausencia. La más importante fue la que tuvo Guirassy al inicio. El atacante del Dortmund se vio tan solo dentro del área que no se lo creyó y él mismo de desestabilizó a la hora de rematar a portería. Recogió en posición correcta un remate de Ryerson y se quedó absolutamente solo delante de Sommer. Su disparo fue un chiste, apenas rozó la pelota y ésta acabó en las manos del portero suizo.
El Dortmund no generó nada más que esa oportunidad mientras que el Inter apenas mostró un zurdazo tímido de Dimarco y un cabezazo picado de Bonny a las manos de Kobel. No hubo nada más. Estaba claro que la segunda parte iba a dictar sentencia si alguien era capaz de poner algo de cordura en los últimos metros.
Chivu buscó un un revulsivo con la salida de Esposito, otro jugador de gran envergadura y con buen juego de espaldas. Sacó del campo a Bonny y la falta de imaginación en los metros finales fue una constante. Por lo menos Esposito puso algo más de insistencia sobre el verde y acarició un remate que le robó en el último instante Bensebaini.
Kovac lo intentó con Adeyemi y el sacrificado fue Guirassy. También un delantero por otro, como el Inter. Pero con Adeyemi buscó más velocidad para intentar sorprender al combinado italiano, más volcado por la posibilidad real de entrar entre los ocho mejores. Cuando quedaban veinte minutos, tal y como estaban el resto de marcadores, solo un tanto le separaba del milagro.
El partido pedía a gritos la entrada de Lautaro, pero Chivu miró al banquillo para dar entrada a Fratessi. Esta vez sí acertó, porque el Inter, en esta ocasión, dio con la tecla. El medio romano dio una marcha más a su equipo, justo la que necesitaba, y en los últimos minutos el Inter pegó el estirón que permitió a Mkhitaryan provocar la falta de Bellingham que dio el gol que abrió el camino hacia la victoria al equipo de Chivu.
Dimarco, con un zurdazo exquisito, levantó la pelota por encima de la barrera, al palo contrario en el que estaba ubicado Kobel. La pelota se acomodó en la red de la portería del Dortmund y el Inter pasó a ocupar una octava plaza que solo le duró unos minutos, los que tardó el Chelsea en marcar el 2-3 en Nápoles. El 0-2, de Diouf en el tiempo añadido, no modificó nada más.
Y es que, la diferencia de goles con el Real Madrid (uno menos), la derrota del Nápoles en el Diego Armando Maradona y el tanto en el último suspiro del Sporting frente al Athletic, privaron al Inter del milagro de la clasificación.
Rozó la carambola, se quedó a un paso y tanto el golazo de Dimarco como el acierto de Diouf, no bastaron a un equipo al que le faltó un pelo para entrar directamente a los octavos de final. Pagó caro los pecados de los últimos encuentros, en los que no fue capaz de puntuar ante los clubes importantes con los que se cruzó.
