Apple intensificó esta semana su batalla legal contra OpenAI al solicitar a un juez de Estados Unidos una orden judicial preliminar para impedir que la empresa de inteligencia artificial y dos exempleados de la tecnológica accedan a información confidencial que considera secretos comerciales.
Como parte de su estrategia judicial, Apple también presentó una moción para acelerar la fase de recopilación de pruebas y pidió que se tomen declaraciones a los exempleados Chang Liu y Tang Yew Tan, mencionados en la demanda. La compañía sostiene que sufrirá un «daño irreparable» si el tribunal no aprueba las medidas cautelares solicitadas.
OpenAI respondió mediante una publicación en su blog corporativo, donde rechazó las acusaciones y aseguró que la petición de Apple está «basada en información falsa», además de considerarla «completamente innecesaria» porque, según afirmó, no posee ni pretende obtener secretos comerciales de la empresa.
La firma dirigida por Sam Altman sostuvo que el verdadero problema radica en la gestión de los accesos internos de Apple. «Apple intenta ahora atribuir la responsabilidad al ‘acceso residual’, pero omite mencionar que se trata de un problema habitual en la compañía, causado por una gestión inadecuada de los accesos al sistema cuando los empleados se marchan», indicó el comunicado.
OpenAI también afirmó que los antiguos trabajadores de Apple pueden conservar acceso a archivos de la empresa incluso sin saberlo. Según explicó, esa situación ocurre por fallos en los procesos internos de la tecnológica y no por una acción deliberada de quienes abandonan la compañía.
Para reforzar su defensa, OpenAI publicó mensajes de texto que, según la empresa, demuestran que fueron empleados de Apple quienes contactaron a Chang Liu después de su salida para solicitarle ayuda en la localización de archivos dentro de los sistemas corporativos. Asimismo, reveló que los abogados externos de Apple enviaron inicialmente sus advertencias a la persona equivocada tras confundir dos apellidos asiáticos.
El conflicto judicial comenzó formalmente el pasado 10 de julio, cuando Apple demandó a OpenAI al acusarla de apropiarse de secretos comerciales con el objetivo de desarrollar su propio dispositivo de hardware. En la demanda original también señaló que la empresa de inteligencia artificial habría contratado a empleados de Apple para obtener información confidencial y diseños de nuevos productos.
Las tensiones entre ambas compañías se intensificaron después de que OpenAI adquiriera en 2025 la empresa de hardware io Products por $6,400 millones, firma fundada por el exdirector de diseño de Apple, Jony Ive. El enfrentamiento marca un cambio radical en la relación entre ambas tecnológicas, que en 2024 anunciaron una alianza para integrar ChatGPT en los dispositivos iPhone, iPad y Mac, colaboración que perdió fuerza este año cuando Apple optó por utilizar el modelo Gemini de Google para la nueva versión de Siri.
