La selección de Francia afrontará el Mundial 2026 con la misión de recuperar la corona conquistada en Rusia 2018 y consolidarse nuevamente como la principal potencia del fútbol internacional. Sin embargo, su camino comenzará en uno de los grupos más complejos del campeonato.
El Grupo I ha sido catalogado como el más fuerte del torneo según la clasificación de la FIFA, al reunir a selecciones con aspiraciones de avanzar a las rondas decisivas y con varias figuras de primer nivel en sus plantillas.
Los franceses llegan como vigentes subcampeones del mundo y como uno de los máximos candidatos al título. Bajo la dirección de Didier Deschamps, quien disputará su último Mundial al frente de la selección, el equipo cuenta con una de las nóminas más completas de la competición.
La principal referencia ofensiva será Kylian Mbappé, quien además buscará acercarse al récord histórico de goles en Copas del Mundo. El delantero liderará un ataque integrado por jugadores como Ousmane Dembélé, Michael Olise, Marcus Thuram, Bradley Barcola, Rayan Cherki y Désiré Doué.
La primera prueba para Francia será Senegal, una selección que continúa consolidándose entre las potencias africanas y que llega respaldada por una generación experimentada que combina juventud y liderazgo.
Los Leones de Teranga mantienen como referentes al defensor Kalidou Koulibaly y al delantero Sadio Mané, mientras que futbolistas como Nicolas Jackson y Pape Gueye aportan dinamismo y renovación al conjunto dirigido por Pape Thiaw.

No obstante, la principal amenaza para los franceses podría ser Noruega. La selección escandinava regresa a una Copa del Mundo después de 28 años de ausencia impulsada por una generación considerada la mejor de su historia reciente.
El equipo dirigido por Ståle Solbakken dominó su fase clasificatoria europea y terminó por delante de Italia gracias a una ofensiva demoledora encabezada por Erling Haaland, máximo goleador histórico del país y una de las mayores estrellas del fútbol mundial.
Junto a Haaland destacan Martin Ødegaard y Alexander Sørloth, quienes han convertido a Noruega en una selección capaz de competir frente a cualquier rival. El esperado duelo entre Haaland y Mbappé en la última jornada de la fase de grupos figura entre los encuentros más atractivos de la primera ronda.
Irak completa la llave como el equipo menos favorito sobre el papel, aunque llega con la intención de convertirse en una de las sorpresas del campeonato. El conjunto asiático consiguió su clasificación tras superar a Bolivia en el repechaje internacional y disputará apenas su segunda Copa del Mundo.
Dirigidos por el australiano Graham Arnold, los iraquíes afrontan el torneo sin presión y con la confianza reforzada después de empatar recientemente 1-1 frente a España en un partido amistoso disputado en territorio español.
Aunque Francia parte como favorita para ocupar el primer lugar, la fortaleza de Noruega, la experiencia de Senegal y el entusiasmo de Irak convierten al Grupo I en uno de los más impredecibles y competitivos de toda la fase inicial del Mundial 2026.





