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  • La esperanza de vida de los salvadoreños aumentó 31 años desde 1950

    La esperanza de vida de los salvadoreños aumentó 31 años desde 1950

    La esperanza de vida de los salvadoreños aumentó en 31.3 años desde 1950 y seguirá en ascenso hasta alcanzar cerca de los 80 años en 2050, según las nuevas proyecciones de población 1950-2050 del Banco Central de Reserva (BCR).

    Con la publicación del VII Censo de Población y VI Censo de Vivienda, en 2024, el Banco Central actualizó las estimaciones y proyecciones de población para el período 1950-2050, un insumo estadístico para la elaboración de políticas públicas que consideran que, dentro de 25 años, habrá más salvadoreños adultos mayores que jóvenes.

    La institución señala que la esperanza de vida es uno de los indicadores que reflejan los avances en materia de salud y condiciones de vida de la población. En el caso de El Salvador, en 1950 las personas vivían en promedio 44.3 años, mientras que en 2025 la cifra es de 75.6 años.

    Para los próximos años, la esperanza de vida aumentará en 4.4 años y los salvadoreños vivirán en promedio cerca de los 80 años.

    “Esta evolución está estrechamente asociada a la reducción de la mortalidad en etapas tempranas de la vida y a mejoras en las condiciones generales de salud, como efecto del manejo eficaz de crisis sanitarias, estrategias de vacunación, protocolos y tratamientos de salud, así como los avances en la atención médica y la educación preventiva implementados por el gobierno de El Salvador”, señala el BCR.


    El aumento en la esperanza de vida es gradual y ejercerá presión sobre las finanzas públicas, sobre todo por las obligaciones del sistema de pensiones. De hecho, aumentar la edad de jubilación es una de las medidas que podría considerar el gobierno en la próxima reforma previsional, que debe presentarse en febrero de 2026 como parte del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

    Según las proyecciones, en 2030 la esperanza de vida de los salvadoreños será de 76.6 años en promedio; en 2035 llegará a 77.5 años; en 2040, a 78.3 años; en 2045, a 79 años; y en 2050, a 79.7 años.

     

    Las mujeres vivirán más

    De acuerdo con las estimaciones del BCR, las mujeres se mantendrán como las más longevas. La población femenina tiene una esperanza de vida de 78.5 años en 2025, al menos 5.8 años más que los hombres, cuya expectativa es de 72.5 años.

    Para 2050, las mujeres alcanzarán una esperanza de vida de 81.5 años y los hombres de 77.8 años. “Esto responde tanto a factores biológicos como a diferencias en estilos de vida, acceso a servicios y factores de riesgo”, sostiene el BCR.

    La institución calcula que El Salvador tiene poco más de 6.14 millones de habitantes, de los cuales 3.23 millones son mujeres y 2.91 millones son hombres.

    Las proyecciones del BCR también advierten sobre el envejecimiento de la población salvadoreña. Según el documento, en 2025 se registran 919,771 personas mayores de 60 años, que representan un 14.9 % del total.

    Esta proporción cambiará de forma significativa dentro de 25 años, cuando se proyecta que alcanzará 1,609,495 personas, equivalentes al 26.3 % de la población total.

  • Fondos para pensiones de la Cuenta de Garantía Solidaria se acabarán prevé S&P

    Fondos para pensiones de la Cuenta de Garantía Solidaria se acabarán prevé S&P

    La Cuenta de Garantía Solidaria (CGS), un fondo colectivo que sirve para pagar pensiones vitalicias y mínimas financiada con fondos de los trabajadores cotizantes de las AFP (administradoras de fondos para pensiones), se quedará sin reservas, pronosticó también la calificadora S&P Global Ratings, que esta semana mantuvo la perspectiva “estable” para El Salvador con una situación fiscal desafiante.

    S&P advirtió en un comunicado de prensa que podría bajar las calificaciones para El Salvador “en los próximos 6 a 12 meses” si los déficits fiscales se mantienen “elevados” agravado por el final del periodo de gracia que goza actualmente la deuda del Estado con los ahorros para las pensiones administrados por las AFP; y también advirtió que podría subir estas perspectivas “en los próximos 12 a 18 meses” si se mejora el desempeño fiscal.

    Durante su horizonte de proyección, la calificadora informó en el comunicado: “Esperamos que el fondo de solidaridad para el sistema de pensiones de contribución definida se quede sin reservas”.

    En su evaluación, la calificadora hace proyecciones hasta el año 2028.

    El agotamiento de la CGS fue prevista por el Estado antes de la reforma de 2022 cuando en 2020 advirtió que llegará a tener únicamente $3.03 millones en 2027 y que su saldo sería negativo en 2028 (-154.97 millones).

    Más información: ¿Se está acabando la Cuenta de Garantía Solidaria y qué sugieren los especialistas?

    El Fondo Monetario Internacional (FMI) también advirtió que la CGS se acabará en 2027 por la “generosidad de las pensiones” de los jubilados de la reforma de 2022 que dio beneficios “por encima de los ahorros acumulados en las cuentas individuales”.

    El artículo 119 de la Ley integral de sistema de pensiones aprobada en diciembre de 2022 establece que “el último garante de los compromisos que asume la CGS” es el Estado y que si los fondos son insuficientes “le corresponderá concurrir al Estado”. El Estado aún no revela en qué consistirá la próxima reforma de pensiones a la cual se ha comprometido con el FMI.

    La Cuenta de Garantía Solidaria (CGS) es una cuenta colectiva creada en la reforma de 2017 que sirve para pagar pensiones cuando a los jubilados se les agotan sus ahorros individuales, para pagar pensiones vitalicias del Sistema de Pensiones Público (SSP), pagar Certificados de Traspaso y devolver ahorros a los afiliados que no cumplen requisitos de jubilación.

    Es similar a un fondo solidario que les garantizó, a los cotizantes de las AFP, pensiones vitalicias.

    Esta CGS es principalmente financiada con el 6 % de los ingresos de los cotizantes de las AFP (sistema privado de pensiones), una tasa aportada por los empleadores, así como una cotización especial de los pensionados por vejez.

    Antes de la reforma aprobada en diciembre 2022, el Estado tenía la obligación de aportar a la CGS unos $160 millones (2.5 % de ingresos corrientes del presupuesto) pero esa obligación se derogó.

    El 80 % de los ahorros prestados al Estado

    La calificadora S&P aseguró que el 80 % de los ahorros de pensiones están prestado al Gobierno.

    Explicó que para financiar “el déficit previsional”, es decir, lo que le hace falta al Estado para pagar pensiones, “la ley obliga a las AFP a comprar “certificados previsionales” que ascendieron al 30 % del PIB al 2024” y que en total sumaron el 46% del PIB en 2024, “de los cuales el 80% se prestaron al gobierno”.

    Otro tema delicado: el fin del periodo de gracia

    Otro tema delicado de las obligaciones del Estado con las pensiones es que pronto finalizará el periodo de gracia concedido por las AFP para que el Estado siga pagando –capital e intereses– de lo que ha tomado prestado del ahorro de los cotizantes de las AFP.

    S&P recordó que en 2023 el gobierno reperfiló la deuda con las AFP por certificados de largo plazo, que incluyeron un período de gracia de cuatro años en intereses y capital.

    La calificadora advirtió que el gobierno no ha dicho cómo enfrentará estos pagos, e incluso señaló que podría haber una baja de calificación a El Salvador si hay déficits fiscales elevados y que ello subiría la probabilidad de incumplimiento de pago ante el fin de dicho periodo de gracia.

    En nuestra opinión, el fin del período de gracia del servicio de la deuda con los fondos de pensiones privados en 2027 aumentará la carga de intereses y mitigará cualquier ganancia esperada en superávit primario”. Calificadora S&P.

    “Una mayor claridad sobre la estrategia del gobierno para afrontar el fuerte aumento en los futuros pagos de deuda a los fondos de pensiones privados fortalecería la calidad crediticia”, indicó.

    Sin embargo, reconoció una reducción del déficit del Sistema Público de Pensiones (SPP) “debido a una estrategia de inversión más conservadora” aunque prevén que el sistema público de pensiones “seguirá dependiendo” de los fondos ahorrados en las AFP “para financiar sus déficits”.

    La expectativa sigue estando en la reforma previsional que el gobierno debe aprobar en 2026 según sus compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI).