Los apagones cada vez más prolongados complican la vida cotidiana de millones de venezolanos durante 2026, en momentos en que la crisis eléctrica se extiende desde Zulia hacia otras regiones del país, pese a los anuncios de inversiones para recuperar la infraestructura energética tras la salida de Nicolás Maduro del poder.
En Maracaibo, capital del estado Zulia, Elianne Flores duerme algunas noches sobre un colchón cerca de la entrada de su vivienda para soportar las altas temperaturas. Su esposo permanece en cama después de sufrir un accidente cerebrovascular que paralizó el lado derecho de su cuerpo y utiliza un ventilador recargable para aliviar el calor, mientras también enfrenta diabetes.
La familia debería afrontar unas seis horas de racionamiento, pero el transformador que abastece su vivienda dejó de funcionar tras alcanzar el final de su vida útil. La situación representa un problema adicional porque necesitan refrigerar la insulina del hombre y tuvieron que conectar una nevera mediante una extensión eléctrica a la casa de una vecina que todavía cuenta con suministro.
«Como no hay electricidad, tenemos que sacar con un balde el agua del tanque y con potecito bañar a mi esposo. Con una linternita andar siempre alumbrando (…) para poder hacer todo y bañarnos con pote», dice Flores a EFE al describir su día a día.
Los cortes eléctricos comenzaron hace más de 15 años en Venezuela y Zulia ha sido una de las regiones más afectadas. Habitantes señalaron que el servicio pareció estabilizarse durante 2025, pero los apagones volvieron a intensificarse durante los últimos meses y en algunos lugares pueden prolongarse durante días sin aviso previo.
El experto Efraín Rincón, de la firma Consultores 21, aseguró que la crisis eléctrica «ha empeorado de manera significativa, uno tenía la idea de que la gran víctima de esto es el Zulia y resulta que ahora se han sumado otras regiones del país». Según los datos expuestos por el especialista, 99 % de los hogares de Zulia enfrenta interrupciones eléctricas diarias, porcentaje que alcanza 98 % en la región de Los Andes y 82 % en Caracas.
La situación se agravó, según usuarios, desde febrero, después de la salida de Maduro y mientras comenzaban anuncios de inversiones petroleras y eléctricas. Venezuela firmó esta semana «una alianza estratégica» con la estadounidense General Electric (GE) Vernova para fortalecer el sistema eléctrico y recuperar infraestructura vinculada con la industria petrolera. En junio se había suscrito un memorando de entendimiento y en abril la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció negociaciones con Siemens.
El Gobierno de Rodríguez atribuye los apagones al fenómeno climático El Niño, las sanciones internacionales y acciones de sabotaje de grupos que, según sostiene, rechazan los acuerdos petroleros alcanzados con compañías extranjeras. La oposición y especialistas, por el contrario, responsabilizan a años de corrupción y falta de mantenimiento de la infraestructura eléctrica.
Isamar González, estudiante de psicología de 18 años residente en el sur de Maracaibo, aseguró que los apagones forman parte de su vida desde la infancia.
«Yo siento en realidad que no ha habido ningún cambio. Creo que ha habido momentos peores, como cuando nos quitaron la luz una semana en (2019…) Y creo que ahorita se tiene que aprender a sobrevivir con esto», indicó a EFE.
Los cortes afectan especialmente a personas enfermas y familias que dependen de equipos eléctricos, mientras vecinos de Santa Clara aseguran que todavía no reciben soluciones pese a acudir a diferentes instituciones.
