Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) mostraron este martes su respaldo a Dinamarca y Groenlandia ante la crisis diplomática con Estados Unidos, provocada por las amenazas del presidente Donald Trump de tomar control de la isla ártica. Los líderes europeos advirtieron que tomarán represalias si vuelve a escalar la tensión.
La cumbre fue convocada de forma urgente tras las declaraciones de Trump, quien reiteró su intención de controlar Groenlandia, territorio autónomo danés. El encuentro se produjo al cierre de una semana de intensa actividad diplomática en Bruselas y coincidió con contactos multilaterales durante el Foro Económico de Davos, donde se anunció un principio de acuerdo sobre la seguridad de Groenlandia entre Trump y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, dejó claro que solo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir sobre su soberanía y que la UE defenderá a sus Estados miembros ante cualquier forma de coerción. “La UE tiene el poder y las herramientas para hacerlo y lo hará si y cuando sea necesario”, advirtió. Por su parte, Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, anunció mayores inversiones y esfuerzos de seguridad en el Ártico.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, insistió en que la soberanía e integridad territorial de su país no son negociables. La UE evitó referirse al preacuerdo entre Trump y la OTAN, cuyos detalles siguen sin conocerse públicamente.
Los líderes europeos valoraron la desescalada de parte de Trump, pero reconocieron que la confianza con Washington ha quedado dañada. La alta representante para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, señaló que las amenazas “han golpeado duramente” la relación transatlántica y beneficiado a potencias como Rusia y China.
El presidente francés, Emmanuel Macron, destacó que la unidad europea fue clave para frenar las amenazas: “Cuando Europa está unida, fuerte y reacciona rápido, las cosas vuelven al orden”. A su vez, el canciller austríaco, Christian Stocker, pidió prepararse para futuras crisis con Estados Unidos, mientras que el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, opinó que “no hay nada que no se pueda arreglar”.
Antes de la retirada de las amenazas arancelarias por parte de Trump, la UE había considerado represalias comerciales por un valor de $100 mil millones, así como el uso del nuevo instrumento anticoerción, conocido como “bazuca comercial”. “La determinación europea ha demostrado su efecto”, afirmó el canciller alemán, Friedrich Merz.









