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  • Inundación deja 1,398 muertos entre Nepal y Tíbet

    Inundación deja 1,398 muertos entre Nepal y Tíbet

    La cifra de muertos por la devastadora inundación que golpeó Nepal aumentó este lunes a 1,355, mientras otras 4,996 personas continúan desaparecidas casi dos semanas después del desastre que arrasó comunidades cercanas a la frontera con el Tíbet, en China.

    El número de fallecidos en Nepal aumentó en 14 respecto al balance del domingo, según el último reporte de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA), elaborado con información recopilada hasta las 11:00 de la mañana, hora local. Miles de rescatistas continúan trabajando entre lodo, escombros y zonas de difícil acceso para localizar sobrevivientes.

    Entre las 4,996 personas que permanecen desaparecidas en Nepal figuran al menos 589 ciudadanos extranjeros, incluidos dos españoles. Uno de los principales desafíos para las autoridades es la identificación de las víctimas recuperadas, pues hasta el momento el Gobierno nepalí solo logró entregar 98 cuerpos a sus respectivas familias.

    Las autoridades mantienen un amplio operativo de búsqueda y rescate con 21,402 miembros de las diferentes fuerzas de seguridad, entre efectivos del Ejército, la Policía y otras unidades desplegadas en las zonas afectadas. Las operaciones permitieron auxiliar y trasladar a lugares seguros a 13,396 personas desde que ocurrió la tragedia.

    A pesar de que el desastre ocurrió el pasado 26 de agosto, las esperanzas de encontrar sobrevivientes aumentaron después del rescate con vida de cuatro personas. El sábado, los equipos localizaron a Chandrika Shrestha, una mujer de 64 años que permaneció durante 11 días sepultada bajo una gruesa capa de lodo en su vivienda, situada en el mercado de Betrawati, en Nuwakot.

    La tragedia también golpeó con fuerza al otro lado de la frontera. En la región china del Tíbet, las autoridades reportan 43 personas fallecidas y 519 desaparecidas por la inundación y la avalancha de lodo y rocas que afectaron el territorio desde el pasado 26 de agosto.

    Con los últimos balances disponibles, al menos 1,398 personas han muerto entre Nepal y el Tíbet, mientras 5,515 permanecen desaparecidas. La magnitud de la tragedia mantiene movilizados a miles de rescatistas en ambos lados de la frontera, donde continúan las labores para localizar víctimas y posibles sobrevivientes.

    La inundación destruyó asentamientos e infraestructura en zonas próximas a la frontera entre Nepal y China y dejó miles de personas afectadas. Los equipos de emergencia continúan las operaciones mientras las autoridades de ambos territorios actualizan sus balances conforme avanzan las tareas de búsqueda y recuperación.

     

  • Inundación deja 804 muertos entre Nepal y China

    Inundación deja 804 muertos entre Nepal y China

    Las autoridades de Nepal elevaron este domingo a 788 la cifra de fallecidos por la violenta inundación del pasado miércoles, que junto a las 16 muertes reportadas por China deja un saldo de 804 víctimas mortales a ambos lados de la frontera.

    El último balance divulgado por la Policía nepalí mantiene además 239 personas heridas y 2,502 desaparecidas. En territorio chino, las autoridades buscan a otras 546 personas, por lo que la cifra conjunta de desaparecidos asciende a 3,048.

    Entre las personas cuyo paradero aún se desconoce figuran centenares de turistas extranjeros, incluidos al menos dos españoles, mientras los equipos de emergencia continúan las labores para localizar sobrevivientes en las zonas más afectadas.

    El Gobierno de Nepal advirtió que las cifras de fallecidos, desaparecidos y daños materiales todavía pueden cambiar conforme avancen las operaciones de búsqueda y verificación. Las autoridades también informaron que recibieron de socios internacionales bolsas herméticas para cadáveres.

    Más de 19,800 integrantes del Ejército y la Policía fueron desplegados en Nepal durante la quinta jornada de operaciones de rescate. Una de las prioridades es localizar a miles de personas en las centrales hidroeléctricas que quedaron sepultadas por la emergencia.

    Las autoridades temen que más de 900 trabajadores permanezcan atrapados en esas instalaciones. Hasta este domingo, Nepal reportó el rescate de 8,730 personas, de las cuales 279 fueron evacuadas en helicóptero desde proyectos hidroeléctricos y otras 227 son extranjeras.

    Los cadáveres que todavía no han podido ser identificados permanecen en 21 hospitales de distintos distritos. Las autoridades comenzaron además los entierros de algunos cuerpos debido al avanzado proceso de descomposición.

    En China, el Ministerio de Gestión de Emergencias informó que una nueva represa natural formada por un corrimiento de tierra en la zona afectada comenzó a liberar agua de manera natural y se encuentra ya «prácticamente vaciada» en el suroeste del Tíbet.

     

  • El colapso de un glaciar habría provocado mortal riada en zonas de Nepal y China

    El colapso de un glaciar habría provocado mortal riada en zonas de Nepal y China

    El colapso de un glaciar habría provocado la enorme riada que golpeó una zona fronteriza entre el norte de Nepal y el Tíbet, en China, y que deja un balance provisional conjunto de 362 muertos y unos 1,400 desaparecidos, según las investigaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y expertos chinos.

    «Se trató de un derrumbe glaciar y un flujo de detritos», determinó este jueves el USGS, que inicialmente relacionó el origen de la tragedia con un terremoto de magnitud 4.4 en Nepal y posteriormente reclasificó el evento como un deslizamiento de tierra.

    Expertos del Ministerio de Recursos Naturales de China también concluyeron, mediante el análisis de imágenes satelitales, que el desastre comenzó con el desprendimiento de una masa de hielo en una zona glaciar de Nepal ubicada a una altitud de entre 5,200 y 5,500 metros.

    Según las autoridades chinas, la masa desprendida arrastró materiales glaciares mientras descendía a gran velocidad, transformándose primero en un flujo de detritos y posteriormente en un corrimiento de lodo. La avalancha recorrió aproximadamente 20 kilómetros en apenas siete minutos hasta alcanzar el puerto fronterizo de Gyirong.

    Nepal elevó a 359 el número de fallecidos por la riada, que golpeó especialmente el distrito de Rasuwa, ubicado en el norte del país y próximo a la frontera con la región autónoma china del Tíbet.

    La Junta de Turismo de Nepal (NTB) informó además que al menos 644 turistas registrados en la zona afectada permanecen desaparecidos. De ese total, 517 son extranjeros, mientras continúan las operaciones para localizar a las personas que permanecen sin contacto.

    En territorio chino, las autoridades reportaron tres fallecidos y 558 desaparecidos en el condado tibetano de Gyirong. Las cifras proporcionadas por ambos países elevan a 362 las muertes confirmadas y sitúan en alrededor de 1,400 el número total de desaparecidos por el desastre.

    Las autoridades indicaron que numerosas víctimas fueron arrastradas varios kilómetros desde el lugar donde comenzó la riada. El enorme flujo de agua, lodo, piedras y restos de infraestructura descendió por el cauce y afectó distintas localidades situadas en las zonas bajas de la región fronteriza.

     

     

  • Nepal despliega helicópteros para buscar cientos de desaparecidos tras riada que dejó al menos 160 muertos

    Nepal despliega helicópteros para buscar cientos de desaparecidos tras riada que dejó al menos 160 muertos

    Nepal desplegó este jueves helicópteros militares y privados para reforzar las operaciones de búsqueda y rescate tras las inundaciones que dejaron al menos 160 muertos entre ese país y la vecina China, mientras centenares de personas continúan desaparecidas.

    «Los ciudadanos heridos y en peligro debido a las inundaciones del río Bhote Koshi en Rasuwa serán rescatados a partir del jueves por la mañana por helicópteros del Ejército nepalí y del sector privado», afirmó la oficina del primer ministro, Balendra Shah.

    Las autoridades nepalíes también desplegaron cuatro drones para participar en las operaciones en Rasuwa, uno de los distritos más afectados por la riada, además de unos 3,300 efectivos distribuidos en diferentes zonas golpeadas por el desastre.

    «De los 64 agentes de policía que prestan servicio en varios puestos policiales en Rasuwa, 32 han logrado establecer contacto, mientras que 28 siguen sin poder comunicarse hasta el momento», dijo el portavoz policial Abi Narayan Kafle.

    El último balance sitúa en 157 el número de fallecidos en Nepal. En China, el medio estatal CCTV informó este jueves de tres muertos y 558 desaparecidos en territorio tibetano. Las autoridades de ambos países todavía no cuentan con un mecanismo conjunto que permita unificar las cifras de personas desaparecidas.

    En el condado chino de Gyirong, en el Tíbet, las operaciones enfrentan dificultades por las lluvias, los daños en las vías de acceso, los cortes en las comunicaciones y la inestabilidad de las laderas. Los equipos localizaron además un lago formado por el represamiento natural del agua cerca del paso fronterizo con Nepal, aumentando el riesgo de nuevos desastres.

    Los sedimentos acumulados por el flujo de lodo alcanzan aproximadamente 1.5 metros de espesor en algunos sectores, según información divulgada por medios estatales chinos. El borde de la zona afectada se encuentra a unos 2.5 kilómetros del puerto fronterizo de Gyirong, considerado uno de los puntos más golpeados.

    Las características geográficas complican todavía más las labores. La zona se encuentra en un valle de alta montaña donde confluyen diferentes cursos de agua, con desniveles superiores a los 3,000 metros y presencia de glaciares en las zonas más elevadas. Las precipitaciones también aumentan la posibilidad de nuevos derrumbes, deslizamientos y caídas de rocas.

    Los daños en las comunicaciones obligaron a las autoridades chinas a recurrir a medios aéreos para restablecer la conectividad. Un dron enviado desde la vecina provincia de Sichuan llegó durante la madrugada de este jueves equipado con una estación base móvil y sistemas de comunicación satelital para apoyar las operaciones de emergencia.

     

  • La potente riada entre Nepal y China deja al menos 160 muertos y destruyó casas, puentes y carreteras

    La potente riada entre Nepal y China deja al menos 160 muertos y destruyó casas, puentes y carreteras

    Al menos 160 personas murieron y más de 700 permanecían desaparecidas este miércoles después de que violentas inundaciones repentinas golpearan zonas fronterizas de Nepal y el Tíbet, en China, donde la fuerza del agua destruyó puentes, carreteras y dañó instalaciones hidroeléctricas.

    La mayor cantidad de víctimas se registró en Nepal, donde la Policía informó sobre la recuperación de 157 cadáveres en las áreas afectadas por la crecida del río Bhote Koshi. Las autoridades todavía trabajaban en la identificación de los fallecidos, según los últimos reportes divulgados por medios nepalíes.

    La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) informó que 384 turistas permanecían sin contacto, entre ellos 291 extranjeros y 93 nepalíes. También se desconocía la situación de 44 miembros del Ejército, 28 policías, 13 integrantes de la Fuerza Armada de Policía y 60 trabajadores de diferentes proyectos hidroeléctricos.

    En territorio chino, las autoridades reportaron al menos tres fallecidos y 265 desaparecidos en el condado tibetano de Gyirong, según un primer balance divulgado por el medio estatal CCTV. El número definitivo de muertos y heridos todavía se encontraba bajo verificación mientras continuaban las labores de búsqueda y rescate.

    La riada golpeó especialmente el distrito de Rasuwa, en el norte de Nepal, donde el agua alcanzó las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, próximas a uno de los principales pasos terrestres hacia el Tíbet. El desastre dañó al menos 80 puentes, de los cuales 35 eran vehiculares y 45 colgantes, además de unos 40 kilómetros de carreteras y diferentes proyectos hidroeléctricos.

    El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, explicó que los primeros indicios apuntaban inicialmente a un supuesto terremoto que habría provocado un gran deslizamiento de tierra, bloqueando temporalmente el cauce de un río en territorio tibetano. La acumulación de agua habría desencadenado posteriormente la violenta crecida.

    Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) determinó posteriormente que el evento registrado inicialmente como un terremoto de magnitud 4.4 fue en realidad un deslizamiento de tierra. Un nuevo análisis de las ondas sísmicas llevó al organismo a reclasificar el fenómeno con magnitud 5.2 y ubicar su origen a unos 55 kilómetros al noroeste de Kodari, Nepal, a partir de imágenes satelitales.

    El Gobierno de Nepal declaró durante tres meses como zona de desastre las áreas afectadas y ordenó movilizar helicópteros militares y privados para las operaciones de búsqueda y rescate. Las autoridades también dispusieron atención médica gratuita para los heridos y acelerar los trabajos destinados a restablecer carreteras, electricidad y telecomunicaciones.

     

  • HRW denuncia que China «niega sistemáticamente» la libertad de expresión y asociación

    HRW denuncia que China «niega sistemáticamente» la libertad de expresión y asociación

    La organización Human Rights Watch (HRW) denunció hoy en su informe anual que las autoridades de China «niegan sistemáticamente» las libertades de expresión y de asociación, y persiguen a críticos del Gobierno y del Partido Comunista chinos (PCCh) mediante la censura y el uso del sistema legal.

    Según el documento, el refuerzo del control ideológico ha ido acompañado de políticas de asimilación forzada en Tíbet y Xinjiang, así como de la imposición de un régimen de seguridad nacional «represivo» en Hong Kong.

    Censura, control informativo y castigo a la disidencia

    HRW afirma que el Gobierno chino aplica uno de los sistemas de vigilancia y censura más estrictos del mundo, utilizando el aparato legal para castigar a críticos.

    Entre los casos citados figura la condena en enero de 2025 del cineasta Chen Pinlin a tres años y medio de prisión por «provocar peleas y crear problemas» tras realizar un documental sobre las protestas de 2022.

    La organización también menciona la sentencia a tres años impuesta en febrero al editor taiwanés Fu Cha por «incitar al separatismo», así como la supuesta condena en julio del activista Peng Lifa a nueve años de prisión por colgar pancartas prodemocracia en un puente de Pekín.

    El informe añade que las autoridades continúan reprimiendo las conmemoraciones públicas por la masacre de Tiananmen de 1989 tanto en China continental como en Hong Kong, mientras que grupos de la diáspora celebraron actos en decenas de ciudades fuera del país.

    La organización advierte además de un aumento de la presión contra comunidades chinas en el exterior y de acciones de acoso contra familiares de activistas en China, en lo que califica de «represión transnacional».

    Tíbet, Xinjiang y Hong Kong bajo el marco de la seguridad nacional

    En el apartado regional, HRW denuncia que en Tíbet persisten políticas que fuerzan la asimilación cultural y lingüística, y recuerda que el presidente chino, Xi Jinping, instó en agosto a que el budismo tibetano «se adapte a la sociedad socialista».

    Sobre Xinjiang, la organización reitera que desde 2016 las autoridades han cometido abusos que califica de «crímenes contra la humanidad», una acusación que Pekín rechaza, y subraya que Naciones Unidas ha señalado la falta de avances desde la publicación de su informe de 2022.

    En Hong Kong, HRW afirma que el uso recurrente de las leyes de seguridad nacional ha servido para criminalizar expresiones pacíficas, con cientos de detenciones desde 2020, según cifras oficiales citadas en el documento.

    El informe sostiene que estas medidas han ido acompañadas de restricciones a medios, editoriales, actividades culturales y académicas, así como de acciones contra activistas en el extranjero y sus familiares.

    «El Gobierno chino bajo Xi Jinping ha acumulado un historial de derechos humanos cada vez más desastroso, ampliando y profundizando la represión de libertades fundamentales», afirmó la subdirectora de Asia de HRW, Maya Wang, en la presentación del informe.

     

    Religión, género y colectivos LGBT
    HRW señala que el Gobierno chino mantiene un estricto control sobre la libertad religiosa, permitiendo únicamente cinco credos oficiales y reprimiendo a comunidades no registradas, incluidas congregaciones católicas y protestantes que se niegan a integrarse en las iglesias controladas por el Estado.

    La organización también denuncia discriminación persistente contra mujeres y niñas, en un contexto de creciente presión oficial para promover modelos familiares tradicionales ante el descenso de la natalidad.

    La ONG afirma que las autoridades han incrementado la censura de discursos feministas y sancionado contenidos críticos en redes sociales.

    Asimismo, el documento recoge restricciones contra personas LGBT, pese a una mayor aceptación social, incluyendo censura de obras culturales y actuaciones contra escritores y artistas.

    China niega de forma reiterada las acusaciones de abusos de derechos humanos y defiende que sus políticas buscan garantizar la estabilidad, el desarrollo y la seguridad nacional.