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  • El consumo de cannabis aumenta el riesgo de trastornos mentales en adolescentes, revela estudio

    El consumo de cannabis aumenta el riesgo de trastornos mentales en adolescentes, revela estudio

    El consumo de cannabis durante la adolescencia puede triplicar el riesgo de desarrollar trastornos mentales en comparación con otras sustancias, según un estudio elaborado por investigadores de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, y divulgado por la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD).

    La investigación, publicada en la revista científica The American Journal of Psychiatry, concluye que los menores de 17 años que consumen cannabis, la planta de donde proviene la marihuana, presentan una mayor probabilidad de sufrir alteraciones psiquiátricas. Ante estos hallazgos, el presidente de la Fundación Patología Dual, Néstor Szerman, advirtió que persiste una percepción equivocada sobre esta droga, especialmente entre los jóvenes.

    «El cannabis es la droga que más propiedades psicotizantes tiene, muy por encima de muchas otras sustancias de consumo», afirmó Szerman, quien añadió que la evidencia científica contradice la idea de que se trata de una sustancia inofensiva por su origen natural.

    El especialista explicó que el cerebro continúa su desarrollo hasta después de los 20 años y que, durante la adolescencia, las áreas relacionadas con el control de los impulsos maduran más lentamente que aquellas vinculadas con la recompensa. Esta diferencia hace que los jóvenes sean más vulnerables a los efectos del cannabis.

    El estudio también señala que el riesgo aumenta en adolescentes con predisposición genética a desarrollar trastornos psiquiátricos. Entre los principales problemas asociados destacan la esquizofrenia, cuyo riesgo aumenta un 52 % en adolescentes con trastorno por consumo de cannabis, y la depresión, con un incremento del 30 %.

    «Los adolescentes que presentan una vulnerabilidad genética baja, al consumir cannabis con alto contenido de THC, pueden desarrollar episodios psicóticos», explicó Szerman.

    Agregó que, en personas con una predisposición genética elevada, incluso productos con bajo contenido de THC pueden desencadenar episodios psicóticos que, en cerca de la mitad de los casos, evolucionan hacia trastornos psicóticos crónicos.

    Como respaldo a esta relación, el especialista citó estudios realizados en Canadá, donde, según afirmó, la incidencia de episodios psicóticos se triplicó tras la legalización del cannabis en la provincia de Ontario. Además, recordó una investigación publicada en JAMA Psychiatry, que encontró niveles elevados de dopamina en regiones cerebrales relacionadas con la psicosis en personas con trastorno por consumo de cannabis.

    Szerman concluyó que los pacientes con adicción al cannabis deben ser evaluados de manera integral para identificar otros trastornos mentales asociados. A su juicio, el tratamiento debe abordar simultáneamente la dependencia y las enfermedades psiquiátricas coexistentes, debido a que la denominada patología dual es frecuente en este tipo de pacientes.

     

  • Casi 1,200 millones de personas sufren una enfermedad mental en el mundo

    Casi 1,200 millones de personas sufren una enfermedad mental en el mundo

     Los trastornos mentales se han convertido en la principal causa de discapacidad en el mundo, afectando actualmente a 1,170 millones de personas, según un estudio internacional publicado en la revista científica The Lancet.

    La investigación fue dirigida por especialistas del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington, en Estados Unidos, y analizó la evolución de 12 trastornos mentales en 204 países entre 1990 y 2023.

    De acuerdo con los resultados, las enfermedades mentales representan actualmente más del 17 % de toda la discapacidad mundial, superando incluso a padecimientos cardiovasculares, cáncer y enfermedades músculo-esqueléticas.

    El estudio advierte que la cantidad de personas afectadas por trastornos mentales se ha duplicado desde 1990, impulsada principalmente por el aumento de casos de ansiedad y depresión.

    Los investigadores alertaron además sobre la baja cobertura de atención médica, ya que únicamente el 9 % de quienes padecen ansiedad o depresión recibe un tratamiento mínimamente adecuado.

    En países de bajos ingresos, la situación es todavía más crítica. Según el informe, en 90 naciones pobres menos del 5 % de las personas afectadas accede a servicios adecuados de salud mental.

    La investigación señala que solo algunos países, entre ellos Australia, Canadá y Países Bajos, cuentan con una cobertura de atención superior al 30 % para personas con enfermedades mentales.

    Los especialistas también detectaron un incremento acelerado de estos trastornos tras la pandemia de covid-19. Desde 2019, la prevalencia del trastorno depresivo mayor aumentó un 24 %, mientras que los trastornos de ansiedad crecieron más del 47 %.

    El informe sostiene que adolescentes y mujeres son los grupos más afectados por estas enfermedades. Entre los jóvenes de 15 a 19 años, la ansiedad y la depresión figuran como los trastornos más frecuentes.

    “Nuestros hallazgos muestran que la carga de los trastornos mentales alcanza su punto álgido entre los 15 y los 19 años, un periodo de desarrollo crítico que puede marcar la trayectoria de la educación, el empleo y las relaciones”, explicó Alize Ferrari, investigadora de la Universidad de Queensland, en Australia.

    Por género, el estudio estima que en 2023 unos 620 millones de mujeres padecían algún trastorno mental, frente a 552 millones de hombres.

    Los autores relacionan esta diferencia con factores como violencia doméstica, abuso sexual, sobrecarga de cuidados y discriminación de género.

    Los investigadores insistieron en que enfrentar esta crisis global requiere mayores inversiones en sistemas de salud mental y ampliación urgente del acceso a servicios especializados.

    “Abordar este desafío creciente requiere de una inversión sostenida en los sistemas de salud mental para ampliar el acceso a los servicios de salud mental y mejorar la cobertura”, subrayaron.

    El estudio reconoce algunas limitaciones, entre ellas la falta de datos propios en 75 países, principalmente de ingresos bajos y medios, lo que obligó a utilizar proyecciones estadísticas.