La Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) aprobó este miércoles una resolución que insta a Irán a facilitar de forma inmediata el acceso de los inspectores internacionales a sus instalaciones nucleares para verificar sus inventarios de materiales fisibles.
La medida, presentada por Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Francia, recibió el respaldo de 21 de los 35 países que integran la Junta. En la votación, China, Rusia y Níger se pronunciaron en contra, mientras que diez países se abstuvieron y uno decidió no participar.
La resolución busca incrementar la presión diplomática sobre Teherán para que restablezca plenamente los mecanismos de inspección internacional en medio de la tensión que persiste en el golfo Pérsico y de los recientes enfrentamientos entre Irán, Estados Unidos e Israel.
El documento señala que resulta «esencial y urgente» que las autoridades iraníes entreguen «sin demora» toda la información relacionada con sus inventarios de material nuclear. Según el texto, esta cooperación es necesaria para garantizar que dichos materiales no sean desviados hacia fines militares.
Las potencias occidentales que promovieron la iniciativa sostienen desde hace varios años que Irán no ha cumplido completamente las obligaciones establecidas en el marco de las salvaguardias contempladas en el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP).
La disputa en torno al programa nuclear iraní se ha prolongado durante más de dos décadas y alcanzó uno de sus momentos más críticos tras los ataques lanzados por Israel y Estados Unidos en junio de 2025 contra instalaciones nucleares estratégicas de la República Islámica.
Desde entonces, Teherán ha limitado el acceso de los inspectores del OIEA a varias instalaciones afectadas por los bombardeos y también ha restringido las verificaciones relacionadas con aproximadamente 440 kilos de uranio altamente enriquecido, material que puede tener aplicaciones tanto civiles como militares.
La tensión aumentó nuevamente tras los ataques ejecutados por Israel y Estados Unidos el pasado 28 de febrero contra objetivos iraníes, incluidos complejos vinculados al programa atómico. Aunque desde abril rige un frágil alto el fuego, las negociaciones para alcanzar un acuerdo más amplio continúan enfrentando obstáculos.
Irán rechazó la resolución y la calificó como «innecesaria, politizada y provocadora». Además, cuestionó que el documento no haga referencia a los recientes ataques militares contra sus instalaciones nucleares.
El embajador iraní ante el OIEA, Ali Reza Najafi, aseguró que su país permitió inspecciones en instalaciones no afectadas por los bombardeos y advirtió que la resolución no contribuirá a resolver la crisis. «No vemos ningún valor agregado (de esa resolución). Es una medida contraproducente y solo complicará la situación actual», afirmó el diplomático.
«Irán seguirá actuando de acuerdo con sus obligaciones internacionales, aunque no dudará en defender a su gente y en proteger sus derechos y su soberanía», concluyó Najafi.
