Etiqueta: Universidad de Bergen

  • Isla de microplásticos cambia el color del agua del océano Pacífico

    Isla de microplásticos cambia el color del agua del océano Pacífico

    La gigantesca mancha de basura del Pacífico, una extensa acumulación de residuos plásticos ubicada en el océano Pacífico norte, está experimentando cambios en el color de sus aguas, que presentan tonalidades más verdes y azules en las zonas con mayor concentración de microplásticos, según una investigación científica publicada este jueves 5 de noviembre.

    El estudio, desarrollado por científicos de varios países bajo la coordinación de investigadores de la Universidad de Bergen, en Noruega, analizó una gran cantidad de información satelital y encontró que algunas áreas de esta acumulación de basura presentan una coloración cian, resultado de una mayor intensidad de los tonos azules y verdes en comparación con las aguas oceánicas circundantes.

    Los resultados, publicados en la revista científica Communications Earth and Environment, indican que los investigadores utilizaron modelos para determinar cómo las partículas de microplásticos influyen en el brillo del océano y establecer si las variaciones de color podían explicarse por fenómenos naturales. Las simulaciones mostraron que los cambios más pronunciados coincidían con las áreas donde se registraban mayores concentraciones de estos contaminantes.

    Sin embargo, los científicos reconocieron que los datos satelitales ofrecieron estimaciones diferentes sobre la magnitud de los cambios y que las condiciones ambientales pueden modificar la apariencia del agua en otras regiones. Por esta razón, recomendaron realizar mediciones directas que permitan confirmar los resultados y mejorar los sistemas de vigilancia de la contaminación marina.

    La gran mancha de basura se encuentra en alta mar, entre las costas de California y Hawái, y se formó por la acción de varias corrientes oceánicas que arrastran y concentran residuos plásticos. Según las estimaciones citadas en la investigación, esta acumulación puede extenderse hasta 3.4 millones de kilómetros cuadrados, una superficie superior a seis veces el tamaño de España, y alcanzar una circunferencia de 22,000 kilómetros.

    Satélites podrían ayudar a detectar microplásticos

    Los investigadores señalaron que uno de los principales desafíos para estudiar la contaminación oceánica es identificar partículas de microplástico inferiores a 300 micrómetros, debido a las dificultades para medir directamente su presencia en el agua. No obstante, experimentos de laboratorio sugieren que estos residuos poseen propiedades ópticas que podrían facilitar su detección mediante sensores satelitales.

    Anna Sánchez Vidal, catedrática de la Universidad de Barcelona e investigadora del grupo de Geociencias Marinas, consideró que el principal aporte del estudio consiste en abrir una alternativa para monitorear desde el espacio las partículas más pequeñas, que son difíciles de recolectar mediante los métodos tradicionales y pueden incorporarse con mayor facilidad a la cadena alimentaria.

    Sin embargo, advirtió que será necesario contrastar los resultados con campañas oceanográficas y comprobar la eficacia del método en regiones costeras, donde los sedimentos, la materia orgánica y el fitoplancton también modifican el color del agua.

    Por su parte, Andrés Cózar Cabañas, catedrático de Ecología de la Universidad de Cádiz e investigador del Instituto de Investigación Marina (INMAR), expresó reservas sobre las conclusiones del estudio. El especialista explicó al Science Media Center que la investigación identifica una relación estadística entre las señales captadas por los satélites y las concentraciones de microplásticos medidas en el océano, pero cuestionó que exista suficiente evidencia para establecer una relación directa de causa y efecto, a la que calificó de «discutible».

    También advirtió que las concentraciones de estas partículas podrían ser demasiado bajas para ser detectadas por los sensores espaciales actuales, «especialmente si se utilizan satélites con baja resolución espacial como es el caso de este estudio», por lo que no descartó la interferencia de otros factores ecológicos o metodológicos.