Etiqueta: Violación

  • La academia de violación antes de Internet: sumisión química en los 2000

    La academia de violación antes de Internet: sumisión química en los 2000

    Mi mamá siempre fue sabia. Casi una pitonisa. Sus facultades clarividentes eran casi infalibles. Pocas veces se equivocó en lo que decía. Lo malo es que incluso si se equivocaba, la verguiada no te la quitabas de encima. Bajo su régimen solo ella tenía la razón. Nadie más.

    Sus consejos -verbalizados en forma de amenaza, la mayoría de veces, o de advertencia- te daban herramientas para sobrevivir. No recuerdo cuántos años teníamos -ella y yo- cuando me advirtió que nunca aceptara la bebida de un hombre. Ni agua. Me contó que durante su juventud, los hombres drogaban a las mujeres para violarlas. Sinceramente, no recuerdo si ocupó el término “violación”, pero si que su explicación fue clara sobre lo que podría pasarme si aceptaba la bebida tanto de un extraño como de un conocido.

    De nuevo, mi mamá era casi una pitonisa. La primera vez que sospecho que alguien colocó algo en mi bebida fue para una fiesta del día del periodista. Era una fiesta organizada por colegas del periódico en el que trabajaba entonces. Era la segunda fiesta, organizada por compañeros y compañeras de ese trabajo, a la que yo asistí. En la primera me puse algo cabezona, bailé, sí que bailé. Y me divertí, sin mayor percance. En la segunda, después de tres tragos, terminé -auxiliada por tres amigas y colegas- vomitando en un baño del local donde se realizó el convivio. Me llevaron al vehículo del entonces editor de la sección judicial y me dejaron en el asiento del acompañante del conductor. Caí dormida. En un par de ocasiones, ellas fueron a preguntarme cómo me sentía y a monitorearme.

    Desperté cuando alguien arrancaba el motor. Un tipo que hasta donde recuerdo estudiaba derecho y trabajaba en la Corte de Cuentas. Él había buscado contacto visual conmigo durante toda la noche. La forma en que me miraba me hacía sentir incómoda. Al subirse al vehículo me dijo que fulano de tal estaba preocupado por mi situación y le había pedido que me llevara a una gasolinera para comprarme bebidas hidratantes. Yo apenas podía moverme. Intenté marcarle a una de mis amigas, quien además de ser colega, era mi roommate. No pude ni sostener bien el teléfono cuando cayó sobre el piso del vehículo y la batería se soltó. Era un Ericsson T28. En ese momento me percaté que sentía mi cuerpo muy pesado. Al sentirme vulnerable, empecé a llorar.

    A pesar de que perdía el conocimiento por tramos, cuando lo recuperaba, le pedía que parara o que regresáramos. A pesar de mi estado, reconocí la calle que sube del estadio Cuscatlán hacia la Texaco Loma Linda cuando detuvo la marcha. Reconocí esa calle porque había vivido en esa zona durante mucho tiempo. Recuerdo mi incapacidad física: no podía moverme. Nunca en la vida he sentido mi cuerpo tan pesado. Recuerdo cómo se acercó y comenzó a besarme en la boca: una de sus manos sostenía mi cuello, mientras la otra movía mi cachete derecho para tener mi rostro de frente. Y yo solo lloraba. También recuerdo cómo me percaté de que su teléfono no paraba de sonar. Le llamaba otro de los editores del periódico, quien supuestamente le había pedido llevarme a la gasolinera.

    Finalmente, ese hombre que me privó de mi libertad por un tiempo que nunca sabré cuantificar, arrancó de nuevo. Paró en la gasolinera, se bajó a comprar Gatorade y me lo dio de beber. También me dio agua. Me dijo que era importante que me hidratara. Ni eso podía hacer por mi misma: agarrar una de esas botellas plásticas y beber agua. Después de eso, volvió a besarme. Yo cerraba los labios. Tenía las mejillas llenas de lágrimas y los labios porque no paraba de llorar. Entonces me dijo algo así: “Estamos preocupados por tu situación, ya no llorés, todo saldrá bien”. Le pregunté a cuál situación se refería y le pedí por enésima vez que me regresara a la fiesta. Le recordé que él no me conocía para estar preocupado por mí. Le dije que mis amigas seguramente estaban preocupadas y que por eso su teléfono sonaba tanto.

    Decir que tenía miedo es poco: estaba petrificada, literalmente petrificada porque algo que pusieron en mi bebida me impedía movilizarme. Supongo que vomitar fue lo que me permitió tener claridad de pensamiento ante la situación, aunque en ese momento me costaba estar totalmente despierta: mis ojos se abrían y se cerraban. Se abrían y se cerraban: intermitentes como las luces del semáforo o mejor dicho como el movimiento suave de los cricos sobre un parabrisas mientras la lluvia es leve. Creo que mi única herramienta disponible era llorar y por eso no paraba de llorar.

    Cuando finalmente regresamos al local, ubicado sobre el Paseo General Escalón, la fiesta se había acabado. La única persona que estaba era el dueño del vehículo. Cuando este iba a dejarme a mi casa, seguí llorando. Le conté lo que pasó y guardó silencio. No dijo absolutamente nada. En mi cabeza, en ese momento, mi mecanismo de defensa era no parar de hablar y llorar. Sinceramente, tenía miedo de haber cambiado de agresor, pero sentí una gran paz cuando vi que me llevaba a mi casa. A la casa que entonces compartía con otras dos colegas. Recuerdo que al día siguiente, o el mismo día durante la tarde cuando le conté a una de ellas, me hizo sentir culpable: me dijo que si no sabía beber para qué bebía. Regañada quedé. La otra lo hizo chiste: –Un besito a nadie se le niega– me dijo.

    Pasé la resaca con una gran goma moral. Le conté lo sucedido a mi mejor amigo, quien estuvo un rato en esa fiesta y bebió la misma cantidad de tragos que yo, aunque claro no es lo mismo ser ladrillo seco que principante etílica. Él llegó a mi misma hipótesis: en mi bebida colocaron algo.

    A partir de esa experiencia, intenté ser más cautelosa. A la siguiente fiesta que asistí, en una casa de este mismo grupito (cualquiera se preguntará ¿y para qué fuiste?), llevé mis bebidas y no las descuidé: las andaba cargando en la bolsa de la gasolinera. Llevaba bebidas sin alcohol. Tenía claro que no podía confiar en esas personas, pero quería demostrarles que podía cuidarme sola. Siempre he creído que soy más lista, craso error. El tiempo te hace madurar y reflexionar: 20 años después de este suceso, sé que no debo demostrarle nada a otras personas ni intentar encajar con gente con la que no tengo nada en común, aunque parezca que sí tenemos algo en común, como ser periodistas. O ser feministas, por ejemplo.

    Sinceramente, creo que salí ilesa de milagro. Las anécdotas de colegas que habían amanecido en la cama de equis sin acordarse cómo habían llegado ahí y menos con esos hombres, me hacían reforzar mi hipótesis de que a las mujeres les colocaban algo en las bebidas para luego tener sexo — sin consentimiento—  con ellas. ¿Cómo vas a consentir el sexo si estás dormida? ¿Cómo consentiste el sexo si cuando te despertaste, lo primero que te preguntaste es cómo llegaste a esa cama, por qué estás sin ropa y te sorprende ver a ese hombre con quien nunca se te pasó la cabeza acostarte, dormido a la par tuya?

    El caso Pelicot

    Hoy tengo casi 52 años y lo que viví aquella noche tiene nombre y tiene larga data. No es una rareza ni una mala suerte individual. En el 2024, el caso de Gisèle Pelicot le mostró al mundo algo que mi mamá ya sabía cuando yo era niña: los hombres se organizan para esto. Se ponen de acuerdo, comparten técnicas para sedar a las mujeres y violarlas. El término es sumisión química. En esta época, crean grupos en plataformas virtuales (Dark Web, por ejemplo) e incluso en aplicaciones de mensajería para compartir esta información y donde se felicitan mutuamente. Lo que parecía el acto solitario de un hombre ha sido siempre, en realidad, un pacto entre ellos.

    Dominique Pelicot no actuó solo: reclutó a más de 70 hombres, la mayoría desconocidos, a través de un chat llamado «Sin su conocimiento». Cuando lo condenaron, mucha gente pensó que era el fin de esa red. Pero no lo era. Una investigación de CNN publicada en marzo de 2026 encontró que esas redes simplemente se mudaron: a Telegram, a sitios pornográficos, a grupos cifrados donde casi mil usuarios intercambiaban consejos sobre qué sedantes usar, en qué dosis, cómo no dejar rastro. Donde filmaban y transmitían en vivo las agresiones a sus parejas dormidas y cobraban por el acceso. Lo llamaron, sin pudor, una academia de violación.

    Los datos específicos de sumisión química prácticamente no existen porque es uno de los delitos más subregistrados. Las mujeres frecuentemente no saben que fueron drogadas, no se hacen pruebas a tiempo o no denuncian. Muchas veces ni saben que fueron violadas, como en el caso de Pelicot; sin embargo, en Inglaterra y Gales, la proporción de mujeres registradas como agredidas sexualmente mientras estaban inconscientes o dormidas aumentó del 21 al 23 % en la última década, de acuerdo con la investigación de CNN. Y eso es solo lo que se registra. Lo que no se registra tiene otra explicación: la complicidad. Rita Segato, antropóloga y feminista, lo explica con claridad en una entrevista publicada en El PAÍS: en un crimen sexual, la figura central no es la víctima, son los lazos entre el agresor y sus pares. Lo llama la “corporación masculina”.

    El hombre que esa noche me encerró en ese vehículo, aparentemente, no actuó solo. En sus palabras, alguien le «encargó» llevarme a la gasolinera para hidratarme. El dueño del vehículo tuvo que prestarle las llaves para que me llevara. Su teléfono no paraba de sonar, y cuando finalmente regresamos, el dueño del vehículo no dijo absolutamente nada. El silencio también es parte del pacto. La lealtad entre los miembros de la fratría, dice Segato, es lo que sostiene que el mundo no cambie. Y tiene razón: esa corporación existe desde antes de Internet. Existía cuando mi mamá era una adolescente. Existía en esas fiestas de periodistas a finales de los noventa e inicios del dos mil. La única diferencia es que ahora tiene grupos de Telegram, páginas de Facebook y sitios pornográficos donde se organizan, comparten videos y se enseñan mutuamente las técnicas.

    Segato también dice que los hombres tienen que desobedecer ese mandato, burlarse de él, desmontarlo. Que tienen que aprender a tener relaciones entre ellos más verdaderas, más vinculares. Que la reflexión y la palabra son lo que cambia al mundo. Puede que tenga razón. Pero mientras eso ocurre —si ocurre—, mi mamá nunca leyó a Segato y ya sabía exactamente de qué corporación me estaba advirtiendo. Me lo dijo cuando yo era una niña.

    Aquella noche, yo tenía 29 o 30 años y experimentaba mi libertad por primera vez. Era una adulta joven. Compartía casa con dos colegas. Era independiente. A las únicas fiestas que había asistido antes era a las de 15 años. Mientras estudiaba la carrera de periodismo y trabajaba, tuve alguna libertad: fui como cinco veces a una discoteca y a las fiestas navideñas de los lugares donde trabajé. Cuando me pasó esto, podía salir «sin pedir permiso», sin reportarme con nadie. Por vez primera pude ir a un cerro y dormir a la intemperie. Ir al cine, ir a bares, al teatro, a conocer otros municipios. Me volví bastante sociable porque quería encajar. Al final, en eso consiste ser parte de una sociedad, pero convivir bajo normas comunes siendo mujer significa para algunos hombres —no afirmaré que la mayoría, aunque creo que así es— que sos un objeto o un trozo de carne disponible a su antojo.

    Mi mamá nunca se ha nombrado feminista, pero siempre me describió las reglas del juego patriarcal y machista cuando sos mujer: me enseñó a ser independiente, a valerme por mí misma, a ser orgullosa y cautelosa. Desde temprana edad, aprendí la importancia de estudiar y ganarte tu propio dinero. Y que no podía ni debía confiar en los hombres. Sus herramientas para la vida me convirtieron en insumisa. O quizá, también, ya estaba en mi ADN.

    Lo que siempre lamenté y siempre me molestó es que se me educara para estar alerta, para tener cuidado, bajo la premisa de que era responsabilidad mía todo lo malo que pudiera ocurrirme, nunca era responsabilidad de los hombres. O por lo menos así lo interpreté: si te vestís así, si salís de noche, si aceptás una bebida, si le sonreís a ese hombre, si decís malas palabras, si te comportás de tal manera, te van a violar. Ah, y nadie te va a tomar en serio, van a hablar mal de vos –cierto–. La retahíla cerraba con: nadie se va a querer casar con vos –¡qué gran perdida, por la diosita!–.

    Esta vez quiero contar que no se equivocó con lo de las bebidas. De hecho, esta misma situación me volvió a pasar años después en una cena de cumpleaños. Esa vez nos colocaron algo en la bebida a mi roommate y a mí. Solo nos tomamos una cerveza cada una y estábamos noqueadas, pero mi organismo es tan sabio que se expresó nuevamente en forma de vómito y les aguó la fiesta a ese par de jóvenes que quisieron pasarse de listos con nosotras, bajo la complicidad de diez personas, en su mayoría hombres. También le ocurrió a una de las instructoras que tenía en la universidad cuando yo era docente a tiempo completo: un par de hombres se sentaron en la mesa que ella compartía con una amiga, le colocaron algo en la cerveza. Mientras esperaba que uno de sus hermanos fuera a recogerla, se encerró en el baño porque comenzó a sentirse mal. Me llamó para contarme todo y cómo se sentía: su cuerpo comenzaba a dormirse. Le recomendé vomitar. Seguimos conversando hasta que su hermano entró para auxiliarla.

  • Anulan juicio por violación contra el futbolista Wissam Ben Yedder en Francia

    Anulan juicio por violación contra el futbolista Wissam Ben Yedder en Francia

    El tribunal de Apelación de Aix-en-Provence anuló el envío a juicio por violación contra el futbolista francés Wissam Ben Yedder, al estimar que no hay pruebas suficientes para sustentar la acusación que pesaba en su contra desde noviembre pasado.

    Según publicó este jueves el diario L’Équipe, la decisión se adoptó “por falta de pruebas suficientes”, pese a que la Fiscalía había solicitado la apertura de juicio tanto contra el ex jugador del Sevilla como contra su hermano, señalados en el mismo caso.

    Sobre el actual delantero del Wydad de Casablanca recaían cargos por violación, intento de violación y agresión sexual, tras una denuncia presentada en 2023 por dos jóvenes que aseguraron haber sido víctimas de los hechos luego de coincidir con los acusados en una fiesta. En noviembre pasado, los jueces de instrucción habían ordenado su envío ante un tribunal.

    La defensa del futbolista apeló esa resolución y ahora logró revertir la decisión, lo que supone un revés para la acusación y libera al jugador de este proceso judicial en territorio francés.

    No obstante, Ben Yedder enfrenta otros antecedentes judiciales. En septiembre del 2025 fue condenado por violencias psicológicas contra su esposa durante el proceso de divorcio. Además, tiene dos condenas en España, una por fraude fiscal y otra por violencias sexuales contra una joven, esta última todavía en trámite de apelación.

    El fallo del tribunal de Aix-en-Provence marca un nuevo capítulo en la situación judicial del futbolista, cuya carrera ha estado rodeada de controversias fuera del terreno de juego.

  • Hombre recibe 20 años de prisión por abusar de una menor de edad en Tonacatepeque

    Hombre recibe 20 años de prisión por abusar de una menor de edad en Tonacatepeque

    Javier Antonio Méndez Pérez recibió una condena de 20 años de prisión por abusar de una menor de edad en Tonacatepeque, San Salvador Este, informó la Fiscalía General de la República (FGR).

    La Fiscalía dijo que el hombre se aprovechó de su influencia religiosa sobre la menor para abusarla en múltiples ocasiones.

    Las agresiones en contra de la menor se cometieron entre agosto de 2024 y el 31 de enero de 2025. Según las investigaciones fiscales, Méndez Pérez era un líder religioso de una iglesia en Tonacatepeque al que la familia de la menor asistía.

    El hombre también frecuentaba la casa de la víctima y, con la excusa de solicitar “herramientas” abusaba de ella.

    Tras una serie de abusos, la abuela de la menor fue alertada por parte de unos testigos, quien llamó a la Policía Nacional Civil (PNC).

    Como resultado, el hombre fue detenido en flagrancia.

    Finalmente, el Tribunal Tercero de Sentencia de San Salvador condenó a Méndez Pérez por el delito de violación en menor e incapaz en modalidad continuada.

  • Expolicía que violó a una mujer en Santa Ana es condenado a 12 años de prisión

    Expolicía que violó a una mujer en Santa Ana es condenado a 12 años de prisión

    El Tribunal Segundo de Sentencia de Santa Ana condenó a 12 años de cárcel a Saúl de los Ángeles Sánchez Ventura, exagente de la Policía Nacional Civil (PNC), por violar a una mujer en la ciudad de Santa Ana.

    Centros Judiciales de El Salvador indicó que los hechos ocurrieron el 9 de octubre de 2023, cuando la víctima se encontraba sola en una parada de buses, sobre la carretera que conduce de Santa Ana a Candelaria de la Frontera, en el cantón Comecayo de dicha jurisdicción.

    El hombre, que en ese momento era agente activo, se acercó a la mujer mientras esperaba una unidad del transporte público. Vestido de ropas oscuras y gorra, sacó su arma de fuego y apuntó a la víctima, obligándola a caminar 10 metros a un predio desolado en donde utilizó la fuerza para cometer el delito.

    Durante el hecho, la gorra del hombre se cayó y la mujer observó el rostro del sujeto.

    “Posteriormente, el imputado continuó sometiéndola y la obligó a caminar junto a él algunos metros, hasta llegar a una zona donde había dejado estacionada una motocicleta”, indicó Centros Judiciales.

    El comunicado de la institución señaló que, con arma en mano, el hombre obligó a la víctima a subir al vehículo y comenzaron a desplazarse.

    La mujer escapó luego de lanzarse de la motocicleta en movimiento y desestabilizar al Sánchez Ventura.

    Posteriormente, la víctima interpuso la denuncia y el expolicía fue capturado en las instalaciones de la División de Investigaciones de la PNC, en Santa Ana, donde laboraba.

     

    Agresión contra joven

    Rafael Alberto Molina Sánchez fue condenado por el delito de agresión sexual en contra de una joven, por hechos cometidos el 10 de marzo de 2025.

    La pena, interpuesta por el Tribunal Primero de Sentencia de Santa Tecla, ascendió a tres años de prisión luego de la ejecución de un procedimiento abreviado.

    Centros Judiciales señaló que en el sector de El Faro, en La Libertad Costa, la víctima se movilizaba en una unidad del transporte colectivo cuando fue acosada por Molina Sánchez.

    El hombre persiguió a la joven, luego de que la víctima bajara de la unidad y, posteriormente, abusó de esta.

    “La intervención de un vecino permitió interrumpir el hecho, lo que provocó que el imputado huyera del lugar”, señaló Centros Judiciales.

    La víctima identificó al agresor e interpuso la denuncia. El Tribunal lo encontró culpable y también obligó al imputado a pagar $400 en concepto de responsabilidad civil.

  • Autorizan extradición de hombre señalado de agredir sexualmente a una menor de edad en Estados Unidos

    Autorizan extradición de hombre señalado de agredir sexualmente a una menor de edad en Estados Unidos

    El Juzgado Décimo de Paz de San Salvador autorizó este miércoles que un sujeto identificado como Juan Carlos Ramírez Corvera sea extraditado hacia Estados Unidos debido a que es acusado de cometer varios delitos de índole sexual en dicho país, informó la Fiscalía General de la República (FGR), por medio de un comunicado.

    La institución fiscal aseguró que esta decisión provino de la primera audiencia en contra de Ramírez Corvera. El fiscal del caso aseguró que esta decisión fue respaldada por la Corte Suprema de Justicia y que la audiencia consistió en la logística de entrega hacia el país norteamericano.

    “Esta audiencia de coordinación consistió únicamente en la logística de entregar al extraditable a las autoridades de Estados Unidos únicamente dirimiendo sobre qué fechas se entrega”, explicó el fiscal del caso en declaraciones para la FGR.

    Según el fiscal del caso, el imputado agredió sexualmente a una menor de edad, quien era su hijastra entre los años 2016 y 2019. En 2021, este sujeto intentó evadir la justicia de ese país del norte huyendo hacia El Salvador de acuerdo a las investigaciones.

    Ese mismo año, sin embargo, Corvera fue capturado tras una orden emitida por la Fiscalía, informó la institución en el escrito quien recalcó que tomó la iniciativa debido a que no existía una orden de difusión roja.

    El fiscal también proporcionó detalles sobre el proceso de extradición de Ramírez Corvera , confirmando que el estado de Texas, ubicado al sur de Estados Unidos, fue el solicitante de esta. 

  • Condenan a 25 años de prisión a 3 hombres que asesinaron a una persona a puñaladas en Soyapango

    Condenan a 25 años de prisión a 3 hombres que asesinaron a una persona a puñaladas en Soyapango

    El Tribunal Tercero de Sentencia de San Salvador condenó a 25 años de prisión a Saúl Adalberto Rivas Cornejo, Javier Ernesto Ramírez y Francis García Castillo por el asesinato de un hombre en agosto de 2024.

    La condena fue informada por la Fiscalía General de la República (FGR), quien indicó que los tres procesados fueron sentenciados por el delito de homicidio agravado de una persona a la que vapulearon hasta asesinarla.

    Los hechos se reportaron el 16 de agosto de 2024, cuando la Policía Nacional Civil (PNC) informó sobre el asesinato de un hombre en la carretera de Oro.

    Las autoridades policiales dijeron que el hecho ocurrió en el cementerio los Cipreses, en Ilopango, pero la FGR indicó que el hecho se registró contiguo a la calle La Arenera, de la comunidad Vista Hermosa I, en Soyapango.

    Las investigaciones arrojaron que los cuatro sujetos, incluidos la víctima, departían con bebidas alcohólicas y luego se trasladaron hasta el lugar de los hechos.

    Todos se movilizaron en un vehículo y, al llegar al lugar, se bajaron y agredieron con puños y puntapiés a la víctima hasta ocasionar su muerte.

    La FGR indicó que, luego de cometer el crimen, los hombres huyeron del lugar.

     

     

     

    Extorsión

    Entre las últimas condenas reportadas por la FGR también está la de Christian Martínez, pandillero del Barrio 18, por el delito de extorsión en perjuicio de un comerciante de la ciudad de San Salvador.

    La Fiscalía dijo que el hombre fue sentenciado a 15 años de cárcel luego de comprobarse que extorsionó a la víctima en 2018.

    El comunicado de la FGR apunta a que Martínez se presentó al negocio de la víctima y solicitó un pago mensual a cambio de no asesinarlo o atentar en contra de su familia.

    El pago de la renta fue concretado en tres ocasiones pero, posteriormente, la víctima interpuso la denuncia.

    La FGR indicó que el hombre será procesado y condenado por el delito de agrupaciones ilícitas.

     

    Violación

    A través de redes sociales, la FGR informó sobre la condena de 24 años en contra de Augusto César Murillo Huezo por el delito de violación en menor o incapaz agravada continuada.

    La Fiscalía indicó que los abusos iniciaron en 2018, cuando la víctima tenía 8 años. Los abusos ocurrieron en varias ocasiones y se prolongaron hasta que la niña cumplió 11 años y que, pese a las amenazas de Murillo Huezo, informó sobre los hechos a un familiar.

    Como resultado, la familia de la menor interpuso la denuncia en contra del imputado.

     

     

     

     

  • Condenan a dos sujetos por abusos sexuales de menores 

    Condenan a dos sujetos por abusos sexuales de menores 

    Dos sujetos fueron condenados a penas de 24 y 20 años de cárcel por diferentes casos de abuso sexual ocurridos en Usulután y San Salvador Sur, informó la Fiscalía General de la República..

    En el primer caso, Brian Ramírez fue condenado a 24 años de cárcel por abusar sexualmente de un bebé de ocho meses. Según las investigaciones de la Fiscalía, el imputado aprovechó que la madre dormía para cometer el hecho. Durante la madrugada, ella se despertó por el llanto de su bebé y decidió buscar atención médica, en el Hospital San Pedro, Usulután.

    Al examinar al niño, el personal médico activó el protocolo por violación debido a las lesiones que presentaba en su cuerpo. El menor fue referido al Hospital Benjamín Bloom para poder ser tratado, sin embargo, murió horas después de su traslado.

    En el segundo juicio, el Tribunal Sexto de Sentencia de San Salvador condenó a Alexis Hernández a 20 años de cárcel por abusar sexualmente de una menor de edad, en Santo Tomás, San Salvador Sur. 

    Este sujeto contactó a la víctima a través de redes sociales y consiguió engañarla para encontrarse con ella. Hernández la llevó a su casa, la retuvo y abusó de ella, durante dos días.

    Cuando la menor regresó a casa, le contó a su madre sobre los ataques del imputado.

     

     

  • Detienen a hombre que golpeó y abusó sexualmente de su pareja

    Detienen a hombre que golpeó y abusó sexualmente de su pareja

    La Policía Nacional Civil (PNC) detuvo este jueves a Erick Josué Marín Guatemala, por golpear y abusar sexualmente de su pareja.

    Según las autoridades, luego de cometer estos hechos le robó dinero en efectivo a la víctima.

    La víctima interpuso la denuncia y el hombre fue capturado en Chinameca, municipio de San Miguel Oeste.

    La PNC dijo que el hombre será remitido por violación, lesiones y hurto.

     

    Otras capturas

    En las últimas horas también se reportó la captura de dos pandilleros en el Área Metropolitana de San Salvador (AMSS).

    La Fuerza Armada de El Salvador (Faes) dijo que Sergio David Estrada Salas es parte de la Mara Salvatrucha (MS-13), de la clica SLS, con el rango de homboy.

    El hombre fue detenido en la colonia Providencia, en Soyapango, San Salvador Este, en donde se le incautaron seis porciones de metanfetaminas, dos porciones de marihuana, tres porciones de cocaína y tres pipas, así como $45 en efectivo y tres celulares.

    El segundo capturado fue Ludwig Alberto Domínguez Orellana, homboy de la pandilla Barrio 18 Revolucionarios, en el cantón El Salitre, Nejapa, San Salvador Oeste.

    La Fuerza Armada dijo que Domínguez Orellana tiene antecedentes por robo agravado, receptación y agrupaciones ilícitas.

     

     

     

     

  • Hombre que violó a niña desde los seis años fue condenado a 32 años de prisión

    Hombre que violó a niña desde los seis años fue condenado a 32 años de prisión

    El Tribunal Primero de Sentencia de Santa Tecla condenó a 32 años de prisión a Nelson Salmerón Rosales por el delito de agresión sexual en menor e incapaz agravada continuada y violación en menor o incapaz agravada.

    La Fiscalía General de la República (FGR) dijo que el veredicto también incluyó a Jacqueline Felicita Navarro Cruz, pareja de Salmerón Rosales, quien fue sentenciada a 20 años de cárcel por el delito de comisión por omisión en el delito de violación en menor o incapaz agravada.

    La pareja también será obligada a pagar $1,800 en concepto de responsabilidad civil en favor de la víctima.

    La FGR dijo que los hechos ocurrieron hace cinco años, en el cantón Cangrejera, comunidad Tiguapa, en el municipio de La Libertad Costa.

    La menor fue agredida sexualmente desde los seis años y los hechos se extendieron hasta cumplir 11 años.

    Cercanía con la familia

    En su comunicado, la Fiscalía señaló que la mayoría de las agresiones en contra de la joven ocurrieron cuando ella llegaba de visita a la casa de su madre.

    Luego de abusarla, la amenazaba con asesinarla a ella o a la abuela de la víctima para que no revelara lo que estaba ocurriendo.

    La niña decidió contarle a la madre lo sucedido, pero esta no le creyó y las agresiones continuaron.

    Las investigaciones fiscales comprobaron que la menor también fue privada y llevada a un cañal en donde fue abusada, así como la complicidad de Navarro Cruz que, en una ocasión, colocó música en alto volumen para que sus otros hijos no escucharan la agresión.

    El cambio de comportamiento de la menor de edad llamó la atención de los docentes en la institución en donde estudia quienes hablaron con ella. Debido a esta situación, la niña comentó a los profesores lo que había ocurrido y estos llamaron a la abuela materna.

    La FGR dijo que la denuncia relacionada con el caso se interpuso en 2024.

    La Fiscalía no deja claro en su comunicado si Navarro Cruz era la madre de la menor.

    Agresión a comerciante

    En las últimas horas, la FGR también notificó sobre la condena de 12 años de cárcel que el Tribunal Primero de Sentencia de San Salvador interpuso en contra de José Efraín Villalobos, por el delito de violación agravada.

    En su portal, las autoridades fiscales señalaron que la violación ocurrió en diciembre de 2023, en la colonia Santa Teresa, distrito de Apopa, municipio de San Salvador Oeste.

    La mujer era una comerciante de frutas y verduras que pasó por la vivienda de Villalobos y le ofreció sus productos, de forma consecuente, el hombre la introdujo a la vivienda y abusó sexualmente de ella.

    La víctima interpuso la denuncia de inmediato y, según la FGR, recibió atención médica y psicológica.

    José Efraín Villalobos fue condenado por el delito de violación agravada por abusar de uan comerciante de frutas y verduras en Apopa. /FGR
  • Hombre que violó a niña de 10 años en Sonsonate fue condenado a 22 años de prisión

    Hombre que violó a niña de 10 años en Sonsonate fue condenado a 22 años de prisión

    El Tribunal Segundo de Sentencia de Sonsonate condenó a 22 años de prisión a Saúl Ernesto Solórzano por violar a una niña de 10 años en Sonsonate.

    La Fiscalía General de la República (FGR) dijo que el hombre fue condenado por el delito de violación en menor e incapaz agravada en perjuicio de una menor de edad.

    Según la Fiscalía, la preadolescente fue abusada tres años por el hombre, desde los 10 hasta los 13 años.

    Las investigaciones fiscales revelaron además que el imputado tenía una pareja a la que ejercía violencia doméstica.

    Pero el 21 de mayo de 2023, Solórzano huyó de su hogar y se llevó consigo a la menor de edad. El hombre desapareció a la niña y amenazó a la madre de la víctima para que no la siguiera buscando.

    Tras la privación, Solórzano abusaba de la niña cuando regresaba de trabajar a su casa. La Fiscalía no reveló qué ocurrió con la menor.

    Pago a familiares

    Por su parte, Pedro Antonio Carranza Trejo fue condenado a 20 años de prisión por el delito de violación en menor e incapaz agravada en modalidad continuada en perjuicio de una preadolescente, por el Tribunal Tercero de Sentencia de San Salvador.

    El delito se perpetró en el distrito de Santiago Texacuangos, municipio de San Salvador Sur, entre el 2021 y el 2023.

    La FGR dijo que Carranza Trejo frecuentaba a la menor porque era conocido de su familia.

    El hombre acordó darle dinero a los responsables de la niña para abusar sexualmente de ella.

    La menor fue violentada durante tres años y, tras las constantes agresiones, quedó embarazada. Según la FGR, la víctima no denunció porque Carranza Trejo la manipuló para no proceder.

    La Fiscalía dijo que la joven también padece un tipo de discapacidad mental, según reportes médicos, y que las violaciones hacia la víctima se confirmaron a través de investigaciones y exámenes.

    Carranza Trejo fue parte de los detenidos en la operación “Valquiria”, ejecutada por la Policía Nacional Civil (PNC) en julio de 2023, la cual estuvo dirigida en desarticular y arrestar agresores sexuales.

    Junto a este hombre otras 12 personas fueron detenidas en ese momento.