Etiqueta: Virgen de Concepción

  • El Festival de Flores y Palmas de Panchimalco es declarado por la Unesco como «Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad» 

    El Festival de Flores y Palmas de Panchimalco es declarado por la Unesco como «Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad» 

    El tradicional Festival de Flores y Palmas, celebrado por la comunidad indígena de Panchimalco, fue inscrito este miércoles en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, durante la vigésima reunión del Comité Intergubernamental celebrada en Nueva Delhi, India.

    Se trata de la primera vez que una manifestación cultural salvadoreña obtiene esta distinción internacional.

    “Esta inscripción constituye la primera declaratoria de patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO para El Salvador, inscribiéndose en la historia de nuestro país y reconociendo la riqueza, profundidad y vitalidad de nuestras tradiciones vivas”, dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador en un comunicado.

    La festividad, conocida formalmente como Cofradía de las Flores y Palmas, se realiza cada primer domingo de mayo en Panchimalco, la población con fuerte arraigo indígena al sur de San Salvador. Durante la celebración, feligreses agradecen la llegada de la temporada de lluvias y honran a la Virgen de Concepción, en una mezcla de elementos espirituales indígenas y cristianos.

    «La Cofradía de las Flores y las Palmas es un testimonio excepcional de la espiritualidad, creatividad colectiva y continuidad cultural de la comunidad de Panchimalco, cuyas mujeres, portadores, familias y autoridades tradicionales han preservado, transmitido y renovado esta manifestación a lo largo de generaciones», dijo la cancillería salvadoreña.

    El evento incluye procesiones coloridas, música tradicional de banda, ofrendas florales y rituales comunitarios, atrayendo cada año a numerosos visitantes locales y extranjeros.

    La Unesco destacó la espiritualidad, creatividad colectiva y continuidad cultural de esta manifestación, que ha sido preservada y transmitida por generaciones, especialmente por mujeres y familias portadoras de la tradición.

    El Festival de las Flores y Palmas en Panchimalco incluye procesiones coloridas, música tradicional de banda, ofrendas florales y rituales comunitarios.

    Dos años de nominación

    La nominación tomó dos años de trabajo, encabezado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, a través de su Embajada en Francia y la Delegación Permanente ante la Unesco, junto con el Ministerio de Cultura.

    “Este reconocimiento fortalece el compromiso del país con la salvaguarda de su patrimonio inmaterial y promueve el orgullo nacional por nuestras raíces culturales”, indicó la Cancillería salvadoreña.

    La cancillería salvadoreña agradeció a la comunidad de Panchimalco, «cuyos saberes y dedicación hicieron posible este logro; al equipo técnico responsable del expediente». Además, agradecieron a las entidades aliadas y al Comité Intergubernamental del PCI de la UNESCO por este reconocimiento.

    El Festival de Flores y Palmas ya había sido declarado Bien Cultural Inmaterial a nivel nacional por el Ministerio de Cultura, pero con esta inscripción en la lista de la Unesco, adquiere relevancia global.

     

     

  • La quema del diablo en Guatemala mezcla tradición, sátira y crítica social

    La quema del diablo en Guatemala mezcla tradición, sátira y crítica social

    Cientos de familias guatemaltecas mantienen viva la tradición de la “quema del diablo”, una celebración que cada 7 de diciembre transforma figuras alegóricas en fuego purificador, pero que hoy también se ha convertido en una forma de crítica social y humor político.

    La festividad tiene raíces religiosas en el triunfo de la Virgen de Concepción sobre Satanás y se celebra a las 6:00 de la tarde en barrios y colonias de Ciudad de Guatemala. En los últimos años, sin embargo, el símbolo del demonio ha tomado nuevas formas, muchas de ellas satíricas, como parte del arte popular que representa figuras de poder o corrupción.

    “Es una piñata literal normal, pero sí con un diseño y un acabado de detallitos que la experiencia nos ha llevado a hacer”, explicó Marco Antonio González, artesano con más de 35 años en el oficio y líder del taller Piñatas Tom & Jerry. Su equipo comienza a trabajar desde abril en figuras de hasta 3.5 metros, que pueden tardar cuatro días en construirse. Los precios oscilan entre $2.61 y $392.10, según el tamaño y complejidad.

    Del fuego simbólico a la protesta política

    Durante décadas, la costumbre evolucionó hacia una práctica contaminante en la que se quemaban llantas, basura y desechos plásticos con el fin simbólico de “purificar” los hogares. Sin embargo, los riesgos ambientales y los incendios derivados obligaron a buscar alternativas. En la década de 1990, surgió el uso de piñatas de papel como una opción menos dañina.

    “El papel es mucho más volátil y tiene menos elementos tóxicos que los residuos quemados. Para el ambiente ha sido un poco menos dañino”, sostuvo González, quien defiende el uso de piñatas como una alternativa más responsable.

    Pero la fiesta ya no solo es religiosa o ambientalmente consciente. En los últimos años, las piñatas del diablo también se convirtieron en un vehículo de expresión política. Figuras como la fiscal general Consuelo Porras, sancionada por Estados Unidos y la Unión Europea por supuesta corrupción, han sido representadas en caricaturas de papel que arden simbólicamente frente al público.

    “La piñata se convierte en una crítica ardiente a las formas nefastas de lo que ellos hacen en su política”, denunció el artesano, al referirse a líderes y funcionarios que ha recreado con fines satíricos.

    Este año, incluso ha creado una piñata del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vestido con el uniforme del ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas), en alusión a su política migratoria. El gesto añade un matiz internacional a una tradición que, aunque centenaria, sigue adaptándose a los tiempos.