Etiqueta: Zona Cero

  • Nueva York publica documentos sobre contaminación tras atentados del 11-S

    Nueva York publica documentos sobre contaminación tras atentados del 11-S

    El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció el miércoles  la publicación de 40,000 documentos relacionados con los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, que incluyen información sobre la contaminación del aire y los riesgos sanitarios a los que estuvieron expuestas las personas en la Zona Cero.

    Los registros, que suman más de 200,000 páginas, pueden consultarse públicamente en el portal habilitado por las autoridades municipales (nyc.gov/sep11docs). Su divulgación ocurre después de varios años de disputas judiciales para acceder a información sobre las sustancias tóxicas liberadas tras el derrumbe de las Torres Gemelas.

    La publicación también representa el cierre de dos demandas interpuestas contra la ciudad por la organización 9/11 Health Watch, que reclamaba el acceso a documentos sobre la calidad del aire y las posibles enfermedades relacionadas con la exposición a materiales contaminantes después de los ataques.

    «Nuestro compromiso de honrar a las víctimas de los horribles atentados terroristas del 11 de septiembre y brindar transparencia y rendición de cuentas a los sobrevivientes no puede comenzar ni terminar en el aniversario», indicó el alcalde en un comunicado.

    Mamdani recordó que familiares de las víctimas, equipos de emergencia y representantes políticos exigieron durante años que las autoridades hicieran públicos estos archivos. Además, señaló que el presupuesto municipal correspondiente al ejercicio fiscal de 2027 contempla $34 millones para mantener el portal de documentos oficiales.

    Documentos revelan advertencias sobre contaminación del aire

    Entre los archivos divulgados se encuentra el denominado Memorando Harding, atribuido a Robert Harding, quien ocupaba el cargo de vicealcalde de Nueva York en 2001. El documento advertía internamente sobre los graves peligros de exposición a sustancias tóxicas en la Zona Cero, mientras las autoridades municipales y federales sostenían públicamente que el aire del Bajo Manhattan era seguro.

    El portal también contiene los 170,000 documentos conocidos como Caja 68, cuya publicación fue ordenada por Mamdani en septiembre. Según las denuncias de los afectados, estos registros demostrarían que las autoridades ocultaron información sobre los niveles de toxicidad del aire después de los atentados.

    El director ejecutivo de 9/11 Health Watch, Benjamin Chevat, aseguró que el examen de los documentos divulgados permitió identificar «un panorama preocupante».

    Según explicó, las autoridades municipales, estatales y federales mantuvieron su estrategia incluso después de conocer la gravedad de los riesgos, lo que afectó las decisiones sobre el retorno de los residentes a sus viviendas, escuelas y oficinas, así como las labores de limpieza.

    Chevat reconoció al alcalde Mamdani y al asesor jurídico municipal, Steve Banks, por alcanzar el acuerdo que permitió divulgar los archivos, mientras que el alcalde adelantó que durante los próximos meses se publicarán nuevos documentos.

     

  • La Zona Cero de Nueva York renace 25 años después del 11 de septiembre 

    La Zona Cero de Nueva York renace 25 años después del 11 de septiembre 

    Hace 25 años, los atentados del 11 de septiembre de 2001 destruyeron las Torres Gemelas y modificaron para siempre el horizonte de Nueva York. Un cuarto de siglo después, la Zona Cero combina espacios dedicados a las víctimas con nuevos rascacielos, infraestructura y proyectos culturales que redefinieron el bajo Manhattan.

    Peter Bitwinski trabajaba en el piso 69 de la Torre Norte cuando ocurrió el ataque.

    «El avión impactó detrás de mí y me tiró sobre mi escritorio. Los siguientes uno o dos minutos fueron los más largos de mi vida, con el edificio moviéndose violentamente. No hubo fuego en mi piso y, con suerte, pude bajar. Fui parte de un grupo que ayudó a un compañero de trabajo paralizado a descender. Logramos salir aquí, a West Street, a las 10:15, y la torre se derrumbó a las 10:28», recuerda Bitwinski en una entrevista con EFE.

    Actualmente, Bitwinski regresa cada martes a la Zona Cero para ofrecer recorridos gratuitos y mantener vivo el recuerdo de las víctimas.

    En el lugar que ocupaban las Torres Norte y Sur, de 415 y 417 metros de altura, respectivamente, existen desde 2011 dos estanques con grandes cascadas artificiales, rodeados por más de 400 robles.

    «Esto será un bosque durante años y años. Y eso es, es simplemente hermoso», comenta a EFE Marie Howe, residente en Florida.

    Entre los símbolos de recuperación se encuentra el «Árbol Superviviente», un peral rescatado de los escombros del World Trade Center (WTC). También permanece la escultura de bronce ‘The Sphere’, creada por Fritz Koenig en 1971, que sobrevivió al derrumbe y, después de permanecer temporalmente en Battery Park, regresó al complejo en 2017.

    La estación del Oculus también fue concebida como un recordatorio de los atentados. El proyecto de Santiago Calatrava está alineado con la trayectoria solar de cada 11 de septiembre, entre las 8:46 de la mañana, hora del impacto del primer avión, y las 10:28, cuando colapsó la segunda torre. Su claraboya permite el paso de un haz denominado «Cuña de Luz».

    La reconstrucción modificó además el horizonte de Manhattan. En 2014 abrió el One World Trade Center, de 541 metros de altura y conocido también como la «Freedom Tower». El proyecto continuará con el 2 World Trade Center, que entró este verano en una nueva fase de construcción y está previsto que abra en 2031 como sede mundial de American Express, con 55 pisos y unos 400 metros de altura.

    El renacimiento de la zona también se extendió al ámbito cultural con el Perelman Performing Arts Center (PAC NYC), inaugurado en septiembre de 2023. El centro, construido en forma de cubo y revestido de mármol, representó una inversión aproximada de $500 millones y cuenta con espacios destinados al teatro, la danza y la música.

    Bitwinski recuerda que después de los ataques existían dudas sobre la recuperación de Nueva York y del World Trade Center. «Quizás tomó un poco más de tiempo de lo que pensaba, pero, los neoyorquinos son resilientes».

    El superviviente resume la transformación experimentada durante estos 25 años: «Por muy difícil que fuera hace 25 años, creo que ayudaron tanto la resiliencia de los neoyorquinos como la simple condición humana de darse cuenta de que, no importa cómo te derriben, tienes que levantarte», concluyó.

     

     

  • Nueva York revela 170,000 páginas sobre aire tóxico tras 11-S

    Nueva York revela 170,000 páginas sobre aire tóxico tras 11-S

    El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ordenó este martes divulgar más de 170,000 páginas de documentos relacionados con la calidad del aire en la denominada Zona Cero durante los meses posteriores a los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

    «Casi 25 años después, han muerto más personas a causa de enfermedades relacionadas con el 11 de septiembre que las que fallecieron ese mismo día (…) La gente enfermó porque los líderes en quienes confiaban mintieron y les dijeron que podían respirar aire tóxico sin peligro», señaló en una rueda de prensa.

    La medida surge después de que el Ayuntamiento alcanzara un acuerdo en dos demandas con la organización 9/11 Health Watch. Mamdani sostuvo que el entendimiento está «poniendo fin a una batalla legal» que se prolongó durante años y a las «restricciones que impedían a los neoyorquinos acceder a información» sobre las condiciones ambientales posteriores a los ataques.

    Como parte del acuerdo, el Ayuntamiento destinará más de $34 millones a desarrollar un portal público con información relacionada con la respuesta de la ciudad al 11-S.

    «Como parte de nuestro compromiso con una transparencia gubernamental que ha brillado por su ausencia durante demasiado tiempo, el Ayuntamiento se ha comprometido a invertir más de 34 millones de dólares en la creación de un nuevo portal público que ofrezca información sobre la respuesta de nuestra ciudad ante el horrendo ataque», ha indicado.

    Los registros disponibles muestran la presencia de materiales peligrosos en las zonas sometidas a inspección. Según Mamdani, los documentos «muestran que se detectó amianto en prácticamente todos los lugares donde los inspectores realizaron pruebas».

    Tras el derrumbe de las Torres Gemelas, una nube de polvo tóxico que contenía materiales como asbesto, plomo y vidrio molido cubrió parte de Nueva York. La exposición provocó problemas de salud a largo plazo entre miles de rescatistas, trabajadores y residentes que estuvieron en las áreas afectadas.

    9/11 Health Watch sostiene que el Departamento de Protección Ambiental de la ciudad mantuvo sin divulgar unas 68 cajas con cerca de 340,000 páginas de registros. Las autoridades locales, por su parte, argumentaron que el personal encontró esa documentación en 2025 durante trabajos para instalar nuevas alfombras en la sede de la institución.

    La decisión ocurre a pocos días del 25º aniversario de los atentados del 11-S, que dejaron cerca de 3,000 fallecidos y 25,000 heridos y marcaron uno de los ataques terroristas de mayor impacto en la historia de Estados Unidos.

     

  • El 11S persigue, entre enfermedades y recuerdos, a bomberos y rescatistas 25 años después

    El 11S persigue, entre enfermedades y recuerdos, a bomberos y rescatistas 25 años después

    Las consecuencias de los atentados del 11 de septiembre de 2001 continúan afectando la salud de miles de miembros del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY), con 4,257 diagnosticados con cáncer y 12,161 con al menos una enfermedad atribuida a la exposición a las toxinas del World Trade Center.

    Bomberos, paramédicos y otros rescatistas acudieron a la Zona Cero después de los ataques para buscar sobrevivientes entre los escombros, expuestos al polvo y otras sustancias. Según datos recientes, 10,562 miembros del FDNY están certificados por alguna afección física y 4,496 por al menos un problema relacionado con su salud mental.

    Alrededor de un millar de integrantes del departamento desarrollaron más de un tipo de cáncer. Entre ellos se encuentra Joe Conzo, quien trabajaba como técnico de emergencias médicas durante los atentados y fue diagnosticado en 2019 con cáncer de hígado y posteriormente de páncreas.

    «Veinticinco años es mucho tiempo, pero no hay un solo día en que no recuerde ese día», aseguró.

    Conzo recordó que llegó a la zona después de conocer que un avión había impactado una de las torres y encontró «miles de personas que salían corriendo y solo policías y bomberos iban en dirección contraria». Posteriormente fue alcanzado por los escombros y la nube de polvo generada por el derrumbe, aunque permaneció en la Zona Cero hasta el día siguiente colaborando en las tareas de rescate.

    «Perdí a muchos amigos y todavía hay muchos enfermos», lamenta.

    Izzy Miranda, entonces instructor de la academia de bomberos, también llegó al lugar antes del derrumbe de la primera torre.

    «Llegamos antes de que se cayera el primer edificio. Solo se veía humo y lo que parecían papeles cayendo, pero cuando mirabas bien, era gente tirándose. El primer bombero que murió allí fue porque le cayó una persona encima y lo aplastó», recuerda.

    Miranda permaneció durante tres días en la Zona Cero y describió las dificultades para respirar provocadas por el polvo.

    «Parecía como algodón en la boca y no podía respirar. Me tiré debajo de un camión y usaba un pañuelo para proteger mi boca y nariz. Los ojos ardían». Años después fue diagnosticado con apnea del sueño por problemas en las vías respiratorias y tuvo que someterse a dos operaciones de nariz debido a su exposición a sustancias químicas.

    Tras los atentados, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos informó que, después de un «riguroso monitoreo», tanto el aire como el agua potable en el Bajo Manhattan eran seguros. Sin embargo, con el paso de los años aumentaron los diagnósticos de enfermedades entre quienes participaron en las labores de emergencia y recuperación en el World Trade Center.

    El Departamento de Bomberos calcula que más de 600 de sus miembros murieron por enfermedades que se sospecha están relacionadas con el 11S, una cifra que refleja el impacto sanitario que continúa un cuarto de siglo después. Conzo, retirado de su profesión y actualmente dedicado a la fotografía, aseguró que lleva siete años en remisión después de enfrentar dos tipos de cáncer.