Un ciudadano venezolano deportado de Estados Unidos y recluido en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), en El Salvador, presentó este martes una demanda en un tribunal federal estadounidense en la que exige al menos $1.3 millones en compensación por daños, informó la cadena estadounidense CBS.
Neiyerver Adrián León Rengel, de 28 años, relató en una entrevista que su estadía en la prisión fue un “infierno total”, tras pasar aproximadamente cuatro meses detenido sin comunicación con el exterior.
La demanda, presentada en el Tribunal de Distrito de Columbia, acusa al Gobierno estadounidense de encarcelamiento indebido y daño emocional intencional.
“Durante cuatro meses, el demandante languideció en el Cecot, tiempo durante el cual fue golpeado por guardias, sometido a condiciones inhumanas y de hacinamiento, así como a traumas psicológicos extremos, negándole atención médica adecuada y retenido sin contacto con su familia ni con ningún abogado”, señala el documento judicial.
El caso fue impulsado por organizaciones como la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos y el Democracy Defenders Fund, bajo el amparo de la Ley Federal de Reclamaciones por Agravios.
“Lo que le pasó a Adrián Rengel es una tortura sancionada por el gobierno y una falta de reconocimiento de su humanidad porque resultó ser un inmigrante”, dijo Juan Proaño, director ejecutivo de LULAC. «Se merece su día en la corte».
El venezolano negó vínculos con la pandilla Tren de Aragua, pese a que las autoridades estadounidenses lo señalaron como miembro. «Nunca he sido miembro de una pandilla ni de un grupo criminal», dijo León Rengel. «Nunca.»
El demandante afirmó que no tiene intención de regresar a Estados Unidos y que su prioridad es limpiar su nombre, al considerar que su detención y deportación constituyeron violaciones a sus derechos humanos.
“Fuimos a Estados Unidos, un país donde se cumplen todas las leyes, y estaban obligados a seguir el proceso legal”, agregó.
El migrante aseguró que durante su reclusión fue víctima de constantes golpes y malos tratos por parte de custodios penitenciarios. También denunció condiciones insalubres, como tener que consumir agua utilizada previamente para el aseo de los internos.
«Llegó un momento en que pensé en ahorcarme con la sábana que nos dieron», dijo León Rengel a CBS News en Español.
León Rengel formó parte de un grupo de cientos de venezolanos deportados hacia El Salvador en marzo de 2025, quienes permanecieron incomunicados en el Cecot hasta ser liberados en julio del mismo año mediante un intercambio de prisioneros.

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