La líder opositora y premio nobel de la paz 2025, María Corina Machado, reiteró este martes que regresará a Venezuela para acompañar a los venezolanos y contribuir al proceso de transición, después de que su equipo denunciara obstáculos para concretar su retorno al país.
«Regresaré a mi país para estar junto a los venezolanos en esta etapa, fortalecer la organización de la gente y contribuir a facilitar la transición. Tenemos una tarea por delante: construir una Venezuela libre y democrática, que sea el más confiable aliado de los Estados Unidos en nuestro hemisferio», dijo Machado en un mensaje publicado en X.
La dirigente opositora respondió de esa manera a una publicación del congresista estadounidense Carlos Giménez, a quien agradeció su amistad y el acompañamiento «durante tantos años» a la causa por la «libertad de Venezuela».
El equipo de Machado denunció el pasado 22 de septiembre que la dirigente intentó regresar a Venezuela por vía aérea y marítima en al menos siete ocasiones, pero que las autoridades venezolanas se lo impidieron. Los últimos tres intentos, según su equipo, se realizaron desde Panamá.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró el lunes que «todo saldrá bien» al ser consultado sobre si respalda el regreso de Machado a Venezuela. La declaración ocurrió después de que la opositora publicara un artículo de opinión en el New York Post sobre las razones para volver a su país.
Machado salió de Venezuela en diciembre del año pasado para recibir en Noruega el Premio Nobel de la Paz. En su artículo sostuvo que su regreso «es urgente» para acompañar a los venezolanos y presionar por una transición democrática.
Trump se reunió el pasado 22 de septiembre en Nueva York con la presidenta encargada venezolana, Delcy Rodríguez. El encuentro se produjo después de la captura de Nicolás Maduro en enero, durante una operación militar estadounidense realizada en Caracas.
Estados Unidos y Venezuela también anunciaron en agosto un acuerdo petrolero que concede a Washington acceso a una quinta parte de las reservas de crudo venezolanas. El pacto recibió críticas de sectores que consideran que el interés estadounidense se concentra principalmente en el petróleo del país y no en impulsar su democratización.











