El Gobierno de Cuba reconoció esta semana que el país se encuentra en una crisis energética sin precedentes, tras el bloqueo al suministro de combustible impuesto por Estados Unidos desde inicios de enero, lo que ha paralizado desde el transporte público hasta los hospitales.
En una inusual comparecencia televisiva, el presidente Miguel Díaz-Canel confirmó que Cuba no recibe combustible del exterior desde diciembre por las presiones de Washington, lo que ha forzado la paralización de motores de generación eléctrica a base de diésel y fueloil. Anunció también la puesta en marcha de un plan de emergencia, cuyos detalles serán revelados progresivamente.
Las consecuencias ya se sienten en todo el país. En la Isla de la Juventud, las autoridades locales activaron apagones rotativos de cuatro horas, con riesgo de ampliarse según disponibilidad de diésel. Se suspendió la energía eléctrica en edificios administrativos los fines de semana, se restringieron rutas de buses y se ordenó el cierre de bares y espacios recreativos.
En La Habana, se han normalizado cortes eléctricos de entre 10 y 15 horas diarias, mientras que en el oriente del país superan las 20 horas, agravando aún más la situación social y económica.
Transporte paralizado y colas por gasolina
La Dirección de Ómnibus Nacionales en la provincia de Las Tunas suspendió todas sus rutas —excepto hacia La Habana— debido a la “compleja situación con la disponibilidad de combustibles”. En la capital, se limitaron aún más los recorridos de buses, sin detallar frecuencias o rutas afectadas.
El sector transporte ya acumulaba una caída del 93 % interanual entre enero y septiembre de 2025, según datos oficiales. La situación actual agudiza la crisis: las gasolineras apenas ofrecen combustible, y el poco disponible solo se vende en establecimientos que cobran en dólares, tras largas colas de varias horas o incluso días.
En Sancti Spíritus, las autoridades priorizaron el poco combustible para hospitales, transporte público, distribución de alimentos y servicios funerarios, mientras que los taxis privados quedaron excluidos. Como alternativa, se recomendó el uso de tracción animal.
Educación semipresencial y cierre de congresos
La Universidad de La Habana informó la extensión de la modalidad semipresencial por un mes en todas sus carreras y programas técnicos. Además, se suspendió el Congreso Universidad 2026. Cada facultad deberá adaptar sus programas según las condiciones actuales.
Paralelamente, varios hospitales han comenzado a limitar los servicios no esenciales y se anunció una comparecencia conjunta de los ministros de Educación, Transporte y Trabajo para anunciar nuevas medidas de contingencia.
El detonante del colapso fue la decisión de EE.UU. de cortar el flujo de petróleo venezolano a Cuba el 3 de enero, tras la captura del presidente Nicolás Maduro. El 29 de enero, Washington firmó una orden ejecutiva que impone aranceles a quienes suministren combustible a la isla, que importa dos tercios de su demanda energética.
Ante ello, el Ejecutivo cubano activó un plan de “desabastecimiento agudo de combustible”, inspirado en las medidas del “Periodo Especial” implementadas por Fidel Castro en los años noventa, tras la caída del bloque soviético. Díaz-Canel hizo alusión directa a la “opción cero”: sobrevivir sin petróleo importado.
El plan prevé racionamiento extremo, autosuficiencia alimentaria, uso de carbón vegetal, tracción animal y transporte no motorizado, entre otras estrategias que marcan el retroceso a una era de severas limitaciones para la población cubana.