El malestar y la incertidumbre se agudizan entre los confeccionistas de uniformes escolares del país. Nuevamente, el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología (Mineducyt) canceló a última hora una reunión con representantes de las micro y pequeñas empresas (MYPEs) textiles nacionales.
Los coordinadores de proveedores todos los departamentos del país acudieron este viernes a las 8:30 a. m. a las oficinas de Paquetes Escolares del Mineducyt.
El objetivo del encuentro, programado desde finales de julio, era firmar una adenda modificativa contractual, definir la fecha de entrega de las telas y emitir la «Orden de Inicio» para la confección del primer uniforme escolar de este año.
Sin embargo, en lugar de ser atendidos por los funcionarios encargados del proceso, un delegado salió a notificarles que la reunión quedaba suspendida por «motivos ajenos a su voluntad», indicándoles que debían enviar un correo electrónico para esperar una nueva fecha de reprogramación.
Los confeccionistas denunciaron un «sistema de bloqueo» recurrente por parte de las autoridades educativas. Esta suspensión representa un patrón que ya vivieron el pasado 23 de julio, cuando artesanos procedentes de zonas lejanas como Morazán, La Unión y Chalatenango viajaron desde las 3:00 de la madrugada solo para enterarse, al llegar al ministerio, que la cita había sido cancelada por correo electrónico apenas unos minutos antes de la hora fijada.
La inactividad en los talleres locales no es reciente. Los representantes denunciaron que durante todo el año 2026 no han confeccionado un solo uniforme escolar debido a que el Gobierno suspendió la producción nacional a principios de año tras optar por la importación directa de prendas ya confeccionadas en el extranjero.
«Tenemos contratos firmados desde el año pasado y la exigencia de nosotros es que esos contratos sean cumplidos. Nos están llevando de mes a mes, pero nunca tenemos nada concreto», lamentó Hernán Cepeda, coordinador de proveedores del departamento de Ahuachapán.
Por su parte, Ena Flores, representante de Santa Ana, confirmó que aunque los contratos firmados en agosto de 2025 estipulaban la confección de dos uniformes completos para el año lectivo 2026, hasta la fecha los talleres no han recibido materia prima ni autorización para arrancar con las labores. «Nos hemos quedado solo con los contratos firmados», señaló.
A nivel nacional se contabilizan alrededor de 5,200 proveedores del programa de paquetes escolares, según este gremio textil.
Cada microempresa textil sostiene de manera directa a un promedio de entre cinco y diez operarios, lo que significa que el sustento de decenas de miles de familias depende directamente de la reactivación de estas órdenes.
Además, los voceros recalcan el impacto social de esta parálisis laboral, que golpea de forma directa a sectores vulnerables con escasas alternativas en el mercado formal, tales como madres solteras y personas de la tercera edad, además de jóvenes que utilizan estos espacios para aprender un oficio.
«Nosotros le pedimos al Gobierno y a la ministra de Educación que tomen nota de estas cosas y que aceleren el proceso para que tengamos trabajo, porque el fin de año se nos viene encima y no tenemos nada concreto», urgieron los representantes ante las afueras de la institución. Mientras la respuesta gubernamental se posterga, miles de máquinas de coser en todo el territorio salvadoreño continúan acumulando polvo.









