Un estudio de la organización Acción Ciudadana asevera que El Salvador ha seguido un camino similar a los países que viven autoritarismo como Venezuela, Nicaragua, Perú y Honduras, aunque inicialmente hayan contado con apoyo popular.
“Es evidente que sin contrapesos efectivos o una oposición robusta, en El Salvador podría terminarse de consolidar un modelo autoritario similar en el corto plazo”, indica el estudio, divulgado este martes.
El estudio compara el proceso de El Salvador con los que se siguieron en los periodos de Hugo Chávez en Venezuela, de 1999 a 2013; de Alberto Fujimori en Perú, de 1990 a 2000; de Daniel Ortega en Nicaragua, de 2007 a 2021; y de Juan Orlando Hernández en Honduras, de 2013 a 2017. La investigación analizó reformas constitucionales, electorales y decisiones judiciales desde la llegada al poder de cada uno de los mandatarios, y se buscaron patrones.
Acción Ciudadana identificó seis patrones:
- La reforma a la Constitución para permitir la reelección inmediata o indefinida
- Reforma de las reglas electorales a favor del oficialismo
- Inhabilitación de candidaturas de oposición
- Uso del sistema judicial para obtener una habilitación constitucional para competir en elecciones
- Captura de las autoridades electorales y judiciales por el gobierno
- El partido oficial llega al poder por la vía democrática y cambia las reglas electorales
De estos seis patrones, según Acción Ciudadana, El Salvador cumple cinco y no cumple el tercero; Nicaragua los cumple todos.
Los cinco casos analizados cumplieron los patrones de autoridad electoral y judicial “capturadas por el gobierno” y que el partido oficial llega al poder por la vía democrática y luego cambia las reglas.
A diferencia de los casos de Venezuela y Nicaragua, egún Acción Ciudadana, la inhabilitación de candidaturas de oposición aún no ha ocurrido en El Salvador, ni ocurrieron en los casos de Fujimori y Hernández.
“El informe señala que en El Salvador en 2025 personas afines al oficialismo plantearon iniciar acciones relacionadas con la cancelación de partidos de oposición. Sin embargo, estas acciones no llegaron a materializarse”, indicó Acción Ciudadana.
Sin embargo, la organización advierte que esto “no significa que El Salvador sea idéntico a Venezuela, Nicaragua, Perú u Honduras” ni que “todos los procesos hayan ocurrido de la misma manera”, sino que cinco de los patrones se encuentran en el caso salvadoreño.
El presidente de El Salvador ha negado que exista algún déficit de democracia en el país. En 2021 sostuvo que hay democracia plena con libertad de prensa en donde cada persona o periodistas pueden publicar “lo que quieran”.
Recientemente, el informe Latinobarómetro 2026 concluyó que la mayoría de los salvadoreños apoyan la democracia pero todavía existe indiferencia o preferencia por el autoritarismo. Concretamente, un 48 % piensa que la democracia es preferible, un 25 % que le daría lo mismo y un 16 %, que podría aceptar un gobierno autoritario.
El informe, sin embargo, califica a El Salvador como dictadura al clasificar a los 18 países latinoamericanos.
Bukele destacó de este informe los resultados positivos hacia la eficiencia del Estado y la satisfacción con las instituciones como Policía (75 %), educación (76 %), entre otros.











