Con una procesión de farolitos, la fundación Romero quiere recordar el 46 aniversario del martirio del primer santo salvadoreño, monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, próximo a cumplirse el 24 de marzo.
Esta actividad tendrá lugar el próximo sábado 21 de marzo, en la plaza Salvador del Mundo a partir de las 4:00 de la tarde y pretende prolongarse hasta las 10:00 de la noche. Durante la procesión habrá tres momentos de meditación sobre las enseñanzas de monseñor Romero.
Tras la procesión, la fundación celebrará una misa presidida por el cardenal Gregorio Rosa Chávez en la misma plaza y un acto cultural en honor al legado de monseñor Romero.
Este año, la celebración tendrá como lema “Monseñor Romero vive y camina con su pueblo”.
El padre Belisario Artiga explicó que esta procesión de los farolitos es una tradición de la fundación Romero que había dejado de hacer después de la pandemia. La fundación Romero fue una iniciativa de monseñor Ricardo Urioste, posteriormente, retomada por el cardenal Rosa Chávez.
Durante la conferencia, los sacerdotes mostraron los farolitos que serán entregados a los asistentes ese día, el cual, tiene imágenes alusivas a monseñor Romero.
El padre Artiga dijo que en esta celebración participará el grupo Horizontes, con el propósito de continuar el legado del santo salvadoreño.
La misa oficial en honor a monseñor Romero será el próximo martes a mediodía en Catedral Metropolitana.

Monseñor Óscar Arnulfo Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980, en la capilla del hospitalito de la Divina Providencia, mientras realizaba una misa.
Su asesinato empezó a ser investigado, pero en su momento, el juez que llevaba la causa fue amenazado y salió del país.
El proceso penal fue reabierto en marzo de 2017 y se encuentra en el Juzgado Cuarto de Instrucción de San Salvador contra el capitán Álvaro Saravia, acusado de ser el autor del asesinato del santo, pero éste no ha tenido diligencias investigativas en los últimos meses, las últimas corresponden al 2023.
Las últimas diligencias ocurridas ese año corresponden a a solicitudes a países de Centroamérica sobre movimientos migratorios respecto al capitán Álvaro Saravia. Saravia vive escondido en Estados Unidos, según reveló una publicación del periódico digital El Faro el pasado 22 de marzo del 2010, cuando relató su participación y la de otras personas en la “Operación Piña”.
La bala que acabó con la vida de monseñor Romero precisamente atravesó su corazón. Después de 38 años de ese martirio, Romero fue reconocido como santo por la iglesia católica y sus enseñanzas se han difundido por el mundo. Junto a ellos, siguen vigentes sus reclamos a las desigualdades sociales y a la sed de justicia como aquella pronunciada por él el 23 de marzo de 1980, y que, que según los estudiosos de su vida, marcó su sentencia de muerte: «En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión».


















