Feminicidios a la baja y denuncias oportunas

La tendencia de feminicidios en El Salvador es hacia la baja en los últimos cinco años y aunque suene sarcástico, inapropiado o hiriente por las víctimas, eso es bueno; aunque lo ideal es que no haya un tan solo homicidio en el país.

En 2021 en El Salvador hubo132 feminicidios, la mayoría cometidos por pandilleros, de ese total, al menos 17 fueron cometidos por la pareja o expareja de la víctima. Un año después, en 2022, la cifra de feminicidios se redujo a 61 hechos, 17 de los cuales el victimario fue el compañero o excompañero de vida. En 2023 la cifra bajó a 46 feminicidios, de los que 23 fueron cometidos por parejas sentimentales. En 2024, se tuvo 38 feminicidios, 20 de los cuales fueron perpetrados por compañeros o excompañeros de vida. El año pasado, oficialmente se registraron 26 feminicidios y de ellos el 50 por ciento; es decir, 13 fueron cometidos por la pareja o expareja sentimental de la víctima. El resto fueron producto de la delincuencia y la intolerancia.

La tendencia es hacia la disminución. En 2025 los feminicidios disminuyeron en un 33 por ciento respecto a 2004 y en lo que va del año solo se conoce el caso ocurrido el  pasado 19 de enero cuando una mujer de 47 años fue  asesinada por su pareja en Santa Ana. Supuestamente el hombre, de 43 años, utilizó una almohada para asfixiar a su mujer, aunque no se tiene aún certeza si el victimario será acusado de feminicidio u homicidio. En cualquier circunstancia el crimen es condenable. Horrible.

Para muchos la reducción de los feminicidios obedece a la aplicación del Régimen de Excepción, pues antes la mayoría de estos crímenes eran cometidos con alevosía por pandilleros que ahora yacen en las cárceles. Para otros, la reducción obedece a la drasticidad de las leyes que sanciona este tipo de crimen hasta con 50 años de prisión. Hay quienes consideran que la disminución es producto del aumento de la denuncia a tiempo ante las instituciones respectivas. Algo de cierto debe de haber en las tres consideraciones, pero no es suficiente. Ojalá y un año lleguemos a tener cero feminicidios en el año y una considerable rebaja en los casos de violencia contra la mujer e intrafamiliar.

Idealmente ninguna mujer debe ser sometida a violencia de ningún tipo. No hay cifras oficiales de casos de violencia contra la mujer, pero según los organismos feministas, ésta sigue dándose en la sociedad salvadoreña de manera física, verbal, psicológica, patrimonial, económica y todas las formas posibles.

Vivimos en un contexto donde aún hay hombres torpemente envalentonados, dominados por los efectos del alcoholismo, las drogas, el machismo y los defectos de carácter, que se consideran superiores a las mujeres y por ende con “derecho” a ejercer violencia contra ellas. En muchos hogares todavía prevalece el sometimiento y el dominio del hombre sobre la mujer, porque idiotamente piensan que por ser el que provee el sostenimiento material  de una familia tiene privilegios de agresor.

Por lo general la violencia contra la mujer es la antesala del feminicidio, por eso hay que seguir fomentando la denuncia como arma para evitar las fatalidades. Decir que en 2025 hubo 26 feminicidios de los cuales la mitad fueron ejecutados por parejas (compañeros o esposos) y exparejas es preocupante. No se debe ser conformista y decir que en años anteriores las cifras rondaban en más de 100 feminicidios anuales. El Estado y cada ciudadano debemos fomentar y vivir una cultura de paz y respeto. La tolerancia es necesaria para la sana convivencia.

Las instituciones que reciben denuncia ya están establecidas y hay que aprovecharlas. La Fiscalía General de la República, la Policía Nacional Civil, distintas organizaciones no gubernamentales, la Procuraduría General de la República y otras instancias son entes activos obligados a recibir y procesar con actuaciones a tiempo cada una de las denuncias. Todos podemos ser solidarios y denunciar, incluso, casos reales de violencia contra la mujer y maltrato intrafamiliar de los cuales tenemos conocimiento en nuestras comunidades. Podemos evitar un crimen y eso es bueno.

En un país donde casi todos nos conocemos es posible erradicar los feminicidios a través de la denuncia. De manera transversal y sistemática, la iglesia y el Estado pueden hacer mucho, generando conciencia sobre la importancia de la denuncia a tiempo. El sistema educativo debe, en alguna de las asignaturas y en los niveles académicos adecuados, educar para la paz y el respeto, promoviendo la denuncia a tiempo de la violencia contra la mujer y la violencia intrafamiliar. El autocuido, como convivencia, debe ser parte de la formación académica.

Todos queremos un país sin homicidios. Ojalá que algún año lo cerremos con una disminución notable de violencia contra las mujeres y de casos de violencia intrafamiliar. Idealmente con cero feminicidios… sin homicidios.

*Jaime Ulises Marinero es periodista 

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