Categoría: Opinión

  • El valor del médico salvadoreño

    El valor del médico salvadoreño

    En mi familia siempre me recomendaron que no estudiara Medicina, ya que es una carrera muy sacrificada que exige demasiado, sin equiparar jamás el ingreso económico con el desgaste físico y mental que se sufre. De eso ya pasaron más de 30 años, y tenían mucha razón: es un recorrido largo de 8 años, con 4 de ellos en turnos cada tres días. Quizás sacábamos aguante de la juventud, ya que estudiábamos y trabajábamos al mismo tiempo. Te alejabas de tu familia durante esos últimos años de estudio; las Navidades y los feriados los pasabas encerrada en los hospitales. Cuatro años pesadísimos a los que, si decidías estudiar una especialidad, se les agregaban 3 años más; y con una subespecialidad, 2 o 3 años adicionales que, en la mayoría de los casos, debes cursar en el exterior y autofinanciar.

    En total, casi 15 años de estudio y desvelos, con altos costos económicos, familiares y sociales, ya que muchos desaparecemos del radar de nuestras familias durante mucho tiempo.

    Posteriormente, salir a buscar plazas en la red pública del país es otra proeza. No, no es fácil. Toca enfrentarse a la realidad de que muchos puestos de trabajo solo se obtienen por recomendaciones y amiguismo. Aun así, muchos no nos arrepentimos de esta profesión que brinda la satisfacción de saber que ayudaste a salvar y mejorar vidas. Aprendes en el ejercicio que no basta todo el conocimiento del mundo si no tienes empatía y compasión por un ser humano que sufre y pide ayuda. Tampoco faltan quienes nos cargan a los médicos todas las ineficiencias del sistema de salud, contagiándonos de su frustración y enojo.

    Aprendemos en la práctica que una escucha atenta es más valiosa que la pretensión de conocimiento y superioridad de algunos colegas.

    A esto hay que agregar que la cultura salvadoreña y su léxico propio pueden ser una barrera cuando se quiere establecer una comunicación cercana y efectiva con el paciente. Este obstáculo aumenta si se trata de un médico extranjero con un bagaje cultural distinto. Asimismo, cada zona geográfica cuenta con enfermedades endémicas propias que pueden pasar desapercibidas o ser desconocidas en la práctica de un profesional foráneo.

    Al evaluar la situación bajo la nueva ley de creación de la red de hospitales, se ha contratado a médicos extranjeros para laborar en el recientemente reinaugurado Hospital Rosales, con salarios competitivos y muy superiores a los que percibe un médico nacional con la misma capacidad y especialidad. Además, se les brindan beneficios adicionales de vivienda y viáticos, lo que genera un sentimiento de desvalorización en nuestros profesionales, quienes con mucho sacrificio logran culminar la carrera. Habría que analizar la relación costo-beneficio ante las recientes quejas por la incapacidad de cubrir la demanda, con los consiguientes retrasos en la atención.

    A ello se suma el despido de personal con muchos años de experiencia en el antiguo Hospital Rosales. En medicina, esto representa un atentado gravísimo para las nuevas generaciones de médicos nacionales y extranjeros, pues la experiencia clínica es lo más valioso a lo que se aspira. Para colmo, se contrata a personal recién egresado que carece de la guía y supervisión que solo los médicos más experimentados podrían brindar. Todo esto bajo la modalidad de servicios profesionales; es decir, sin prestación laboral alguna, sin cobertura de seguro social ni previsión social, asestando otro golpe al valor del médico formado en el país.

    Pretender, además, solucionar los déficits en la atención médica mediante una app —que brinda una consulta despersonalizada y con severas limitantes para una evaluación clínica precisa, un diagnóstico acertado y un tratamiento correcto— dista mucho de ser la solución que necesita el salvadoreño, quien ya empieza a adolecer de estas carencias bajo la fachada de la modernización.

    La gran mayoría de los colegas son buenos médicos que hacen mucho con lo poco que tienen a la mano, y que siempre alzarán la voz por sus hermanos que sufren carencias, que buscan auxilio y no cuentan con los recursos necesarios para subsistir, y mucho menos para curar los males que los aquejan.

    * Roxana Quintanilla es doctora en Medicina

  • Violencia situacional y máxima severidad punitiva: aproximación a la primera sentencia de pena de prisión perpetua revisable 

    Violencia situacional y máxima severidad punitiva: aproximación a la primera sentencia de pena de prisión perpetua revisable 

    El sistema de justicia penal salvadoreño acaba de cruzar una frontera histórica. El pasado viernes se informó de la condena dictada por el Juzgado Tercero de lo Criminal de San Salvador con sede en el distrito de Santa Tecla contra Carlos Arturo Herrera Castro, de 31 años, no es un fallo judicial como muchos que existieron a nivel nacional ese mismo día; es el primer caso de un nuevo paradigma punitivo en El Salvador que marca una ruptura dogmática y sistémica en la doctrina penológica salvadoreña. Por primera vez, en virtud de las reformas aprobadas por la Asamblea Legislativa en abril de 2026, un tribunal de nuestro país impone la «pena de prisión perpetua revisable».

    Como estudioso e investigador del fenómeno criminal en América Latina, resulta un gran resto académico y a la vez un profundo motivo de reflexión analizar la etiología de este caso fundacional. A menudo, cuando se legisla en el mundo para introducir penas de prisión perpetuas, el imaginario colectivo y el discurso político apuntan a las cúpulas de la delincuencia organizada, asesinos seriales, violadores en serie o a mentes criminales de alta sofisticación. Sin embargo, la realidad criminológica de esta primera sentencia nos muestra un iter criminis y un rostro distinto de la violencia: el crimen impulsivo, de oportunidad, de elección y situacional.

    Los hechos acreditados por la Fiscalía General de la República describen un escenario tristemente cotidiano en la criminología latinoamericana: el 18 de mayo de 2026, en el cantón Teosinte, distrito de Arcatao, Chalatenango Sur. dos hombres, que dicen ser amigos o cheros, ingieren bebidas alcohólicas. El consumo desinhibe los controles sociales y cognitivos del cerebro, surge una fuerte discusión en una vereda y la violencia estalla. Herrera Castro ataca a su víctima, Alexis López Córdova, utilizando armas de oportunidad como piedras de gran tamaño, le roba el dinero, cuenta el dinero junto al cuerpo y es observado y, en un intento torpe y desesperado por encubrir el hecho, ofrece apenas 10 dólares a un testigo para comprar su silencio.

    No hay planificación maestra, no hay ni por cerca un crimen planificado; hay violencia primitiva, machismo, alcohol y oportunidad. La teoría de la disuasión asume un cálculo racional de costos y beneficios por parte del potencial victimario; sin embargo, los ilícitos impulsivos y precipitados por alteraciones psicoactivas son inherentemente refractarios a la amenaza de la norma penal. Y es precisamente aquí donde radica el mayor impacto de esta sentencia para el país: El gobierno y el Estado salvadoreño ha enviado el mensaje inequívoco de que la máxima severidad del aparato punitivo ya no está reservada únicamente para la criminalidad compleja, sino que caerá con todo su peso sobre los delitos de extrema gravedad, sin importar su nivel de sofisticación, planificación u organización. Se sanciona con pena de prisión perpetua revisable.

    Desde la óptica de la política criminal, la aplicación del artículo 92-B del Código Penal nos obliga a replantearnos los fines de la pena en El Salvador. Clásicamente, nuestro sistema se ha sostenido sobre la premisa de la resocialización y crear hábitos de trabajo. No obstante, la prisión perpetua revisable consolida un giro hacia la prevención especial negativa: la neutralización absoluta del individuo, muy estudiada por la criminología por 150 años.

    Herrera Castro pasará las próximas cuatro décadas de su vida en una celda antes de tener el derecho a que un juez revise su expediente. Tendrá más de 71 años cuando el sistema se pregunte si es apto para una libertad controlada. Esto implica que, para el Estado, la protección de la sociedad mediante la incapacitación del ofensor ha superado definitivamente a la utopía de la rehabilitación a corto o mediano plazo.

    ¿Qué implicaciones tiene esto para El Salvador? A nivel de prevención general (el efecto disuasorio hacia el resto de la sociedad), el sistema, plenamente operativo con los nuevos Juzgados de lo Criminal y las reformas legales aprobadas por la Asamblea Legislativa en vigencia desde el 14 de mayo de 2026, busca infundir un temor insuperable en el potencial infractor. Sin embargo, la criminología empírica nos advierte de un límite: los crímenes en relaciones sentimentales, impulsivos o cometidos bajo los efectos de sustancias rara vez se detienen por el cálculo racional de la pena. Quien levanta una piedra en medio de una riña de ebrios no está pensando en el artículo 92-B, no le interesa, solo quiere saciar su violencia machista exacerbada por el consumo de alcohol

    Esta primera condena sienta un precedente. El Salvador ha decidido que ciertas conductas rompen el pacto social de forma tan violenta que el retorno a la comunidad queda, en la práctica, clausurado. Nos adentramos en una era de justicia implacable. El tiempo, las estadísticas penitenciarias, los delitos de alto impacto y la evolución de nuestra tasa de homicidios, feminicidios y delitos contra la liberta sexual serán la evidencia si esta monumental apuesta por el encierro perpetuo fue el antídoto definitivo contra la violencia y estos delitos de extrema gravedad.

    Una vez más el alcohol más el machismo es una combinación fatal y evidencia de como el alcohol quita los frenos en nuestro cerebro. Cuantos casos en este momento existen en los tribunales por que unos «amigos, compañeros de tragos» decidieron tomarse un par, siendo las ultimas de sus vidas, uno por haber sido asesinado y el otro por la sentencia a pena de prisión perpetua revisable. Proverbios 20:1: «El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, y cualquiera que por ellos yerra no es sabio».

    *Por Ricardo Sosa / Doctor en Criminología / @jricardososa / www.ricardososa.net 

  • El ocaso de los Ruano: una dinastía cafetalera que terminó a balazos

    El ocaso de los Ruano: una dinastía cafetalera que terminó a balazos

    José Emeterio Ruano (1897–1930), nieto del patriarca de una dinastía de tres generaciones, era un personaje representativo de su época. Empresario y banquero, era nieto de Emeterio Ruano, fundador del desaparecido Banco Salvadoreño, y pertenecía a una de las familias más poderosas de la oligarquía salvadoreña. Conocido por su vida disoluta y su afición al juego, formaba parte de los círculos sociales y económicos de mayor influencia del país.

    A su abuelo se le vincula directamente con la expansión del latifundio cafetalero y con los procesos de desamortización de las tierras comunales y ejidales durante la segunda mitad del siglo XIX, procesos que contribuyeron a la concentración de la propiedad de la tierra en pocas manos. Un ejemplo de ello fue la Hacienda de Zapotitán, que pasó de unas pocas caballerías a convertirse en una extensa propiedad de miles de hectáreas, abarcando buena parte del valle y territorios de lo que hoy son Ciudad Arce, Opico, Colón, Sacacoyo, partes de Quezaltepeque, El Congo y Armenia.

    José Emeterio Ruano era además asiduo de las tertulias en los bares y cafés frecuentados por la élite de la época. La noche del 31 de diciembre de 1930 se encontraba en el Gran Café Nacional, despidiendo el año viejo junto con otros miembros de la élite salvadoreña.

    El Gran Café Nacional estaba situado sobre la actual 2.ª Avenida Sur, frente a la Plaza Barrios, en el corazón del centro de San Salvador. Era propiedad de don Ítalo Segnini y se encontraba contiguo al desaparecido Teatro Colón. El establecimiento era uno de los lugares donde se congregaban miembros de las élites económicas, políticas e intelectuales de la capital.

    Aquella noche se encontraba también allí el doctor José Damián Rosales y Rosales, reconocido abogado de la época. La noche transcurría en el ambiente propio de las celebraciones de fin de año. Entre copas y conversaciones, los miembros de aquella sociedad privilegiada se disponían a despedir 1930. En ese ambiente se encontraron José Emeterio Ruano y el doctor José Damián Rosales y Rosales.

    No sabemos, por la fuente disponible, cuál fue el motivo que desencadenó el altercado ni qué palabras precedieron al enfrentamiento. Julio C. Castro, al recordar la vida de los antiguos bares y cafés de San Salvador, se limita a señalar que fue allí, “al calor de los tragos”, donde se inició una memorable reyerta entre ambos personajes.

    El episodio resulta particularmente significativo por quienes eran sus protagonistas. Ruano pertenecía a una de las familias de mayor poder económico del país; Rosales y Rosales era un reconocido abogado. Ambos se movían en los mismos círculos sociales de la élite capitalina y el Gran Café Nacional constituía precisamente uno de aquellos espacios de encuentro.

    Lo que comenzó aquella noche como un altercado en uno de los lugares más concurridos de la vida social de San Salvador terminaría adquiriendo una dimensión mucho más seria. La reyerta quedaría registrada en la memoria del viejo San Salvador y, según la tradición recogida posteriormente por Castro, se convertiría en una de las anécdotas más recordadas de la vida bohemia del antiguo centro de la ciudad.

    Un grito furioso, seguido del sonido de una palmada seca y contundente produjeron un silencio incomodo en la habitación donde se encontraban Ruano Y Rosales. El golpe hizo que el rostro del abogado se desviara bruscamente hacia un lado. Mas que el sonido, fue la sorpresa y la tensión del momento lo que hizo que todos quedaran inmóviles. Sos un arrastrado, lameculo, abogadito de mierda, grito seguidamente Ruano, dirigiéndose a Rosales. El abogado se incorporó, llevándose la mano al hemisferio de su cara, y sin decir nada, se dio la media vuelta, permaneciendo inmóvil durante un instante como si luchara por dominar la violencia de su reacción, pero era imposible, su semblante mostraba que había perdido la serenidad. Salió del establecimiento.

    El ofendido regreso media hora después con una pistola. La atmosfera del lugar cambio radicalmente. Los que se encontraban cerca quedaron paralizados por la sorpresa, algunos retrocedieron instintivamente; otros se apartaron bruscamente buscando ponerse a salvo. Las conversaciones cesaron y un silencio tenso se apodero del lugar. Nadie parecía saber que hacer ni se atrevía a intervenir. Todas las miradas se dirigieron hacia el hombre armado, mientras crecía éntrelos presente la sensación de que la situación podía terminar en una tragedia.

    Sin mediar palabra, Ruano se incorporó y trató de desenfundar su arma que llevaba en el cinto de su pantalón, en ese momento dos disparos hicieron impacto en su abdomen. Esa noche, la dinastía oligarca de los Ruano termino. Todas las propiedades fueron embargadas por otras familias como deudas de juego y demás.

    *Este relato, aunque basado en hechos reales, ficciona lo ocurrido la noche del 31 de diciembre de 1930 en el Gran Café Nacional

     

     

  • Maoísmo, impostura y realidades (II)

    Maoísmo, impostura y realidades (II)

    Cuando Alejandro Rivas Mira se graduó de bachiller en el Liceo Salvadoreño, a finales de 1964, y según la leyenda de los que aún lo admiran, fue con honores, por su clara inteligencia, dicen, e ingresó también con excelentes notas a la Universidad de El Salvador para estudiar Economía. En 1967 consiguió una beca para estudiar Química en Alemania Federal en la Universidad de Tübingen (aunque de esto último no hay certeza plena) y se largó.

    Rivas Mira no terminó sus estudios universitarios (¿los inició?) y regresó a El Salvador, pero antes pasó por Cuba, donde fue presentado a Dalton. Eso debió haber sido a inicios de 1970. ¿Cómo logró ese enlace para Cuba y para Dalton? Todavía es un misterio.

    En febrero de 1971 ya había noticias de Alejandro Rivas Mira: encabezaba ‘El Grupo’, la estructura que había ejecutado el secuestro y posterior asesinato del empresario Ernesto Regalado Dueñas.

    Los nombres de los integrantes de la incipiente organización guerrillera fueron establecidos con rapidez por la Policía. Y, entonces, comenzó la persecución feroz sobre los integrantes de ‘El Grupo’.

    ‘Sebastián Urquilla’ en realidad no era maoísta, y como obcecado pragmático que se asumía, para salir del atolladero posterior al asesinato de Roque Dalton, simuló su adhesión a la ‘línea china’, como antes había simulado ser de la ‘línea cubana’. Y como era de rigor en esos años de la década de 1970, los chinos lo invitaron a que visitara China. En esa época, chilenos (De la Rhoka), argentinos (Ricardo Piglia), peruanos (Abimael Guzmán, en 1965 y 1967) también fueron invitados a China.

    Ese viaje a China realizado por Alejandro Rivas Mira solo al paso se menciona en la reconstrucción del itinerario del ERP, y cuando se hace aparece como un mero desplazamiento de viajero. Nunca se ha sabido qué pasó en ese viaje, qué le plantearon en China, cuál fue su valoración de lo que vio, qué compromisos tuvo que asumir puesto que esos periplos no son gratis ni turísticos. Por las pocas noticias que hay de eso, es claro que el viaje a China debió ocurrir después de mayo de 1975, quizás en agosto de 1975 y duró varios meses (¿cuatro o seis?). No fue solo, quienes quedaron teniéndole la peña a Rivas Mira en el ERP han comentado que iba acompañado de su lugarteniente ‘Humberto Portillo’ (Vladimir Rogel), uno de los dos asesinos materiales de Dalton y jefe de la estructura militar. De si iba en ese viaje Angélica Meardi (‘Gertrudis’, la esposa de Rivas Mira) y también militante del ERP, no se dice nada. Pero es probable que sí, porque la trastada de asesinar a Roque lo puso a ‘Sebastián Urquilla’ en una situación incómoda, y salirse de foco era un modo de resguardarse.
    Empero, hubo de soltar las amarras del ERP, que quedó en manos de Joaquín Villalobos, quien no venía del núcleo original, sino que se incorporó en agosto de 1973 junto a su red que operaba bajo el nombre de Comandos Organizadores del Pueblo. Cuando la Dirección Nacional del ERP (Alejandro Rivas Mira, Eduardo Sancho y Lil Milagro Ramírez) decidió que esa red organizada se incorporara pidieron que alguien de su conducción se integrara a la Dirección Nacional del ERP. El jefe real de ese grupo no era Villalobos, sino Rafael Arce Zablah, y este decidió que ‘subiera’ Villalobos. No estaban seguros del terreno que pisaban.

    Mientras se suponía que Rivas Mira se comprometía con el maoísmo, en El Salvador, Villalobos y su gente comenzaron a tomar todo el control del ERP. Así, al regreso de Rivas Mira y ‘Humberto Portillo’ (a quien decían el Vaquerito), en el primer semestre de 1976, se dieron cuenta de que las cosas habían cambiado. Conservaban sus cargos, pero la dinámica del día a día ya no les pertenecía.

    De forma declarativa el ERP era ‘pro chino’, y su máximo jefe había ido hasta Pekín a sellar eso, pero en los hechos, el ERP no era nada de eso. El ajetreo del asesinato de Dalton (y ‘Pancho’, un jefe militar guerrillero) y la confrontación que se produjo con la escisión llamada Resistencia Nacional (encabezada por Sancho, Lil y ‘Ernesto Jovel’) no les dio tiempo para transitar al maoísmo.

    De hecho, lo que Rivas Mira tuvo que enfrentar son dos decisiones que él no controlaba ya, sino Joaquín Villalobos y su gente: la primera, acelerar los pasos para la realización del Primer Congreso del PRS-ERP (Partido de la Revolución Salvadoreña-Ejército Revolucionario del Pueblo), donde se redefiniría el rumbo de la estructura guerrillera y donde se ‘elegirían’ nuevas autoridades; y la segunda decisión, deshacerse de ‘Humberto Portillo’, y para eso optaron por asesinarlo.

     *Jaime Barba,  REGIÓN Centro de Investigaciones

  • Maoísmo, impostura y realidades (I)

    Maoísmo, impostura y realidades (I)

    Cuando las disputas entre la Unión Soviética y China, en la década de 1960, alcanzaron su máxima tensión, en diversas partes del mundo empezaron a surgir los ‘partidos pro chinos’. Mao Tse-Tung (hoy, Mao Zedong) se encontraba en el esplendor de su influencia, y la difusión de sus escritos traducidos a varias lenguas se extendía porque esos textos circulaban con cierta facilidad en muchas ciudades del planeta. Y, también, porque estaban escritos en un estilo bastante accesible y directo, sin jerigonza ni ‘retruécanos dialécticos’, y quienes los leían quizá se sentían más cerca que con los materiales de Lenin y de los de Marx, estos últimos con el agravante de que no atendían problemas de la práctica política cotidiana como los de Mao.

    En Costa Rica, por ejemplo, no era extraño encontrar, en algunas librerías de San José, libros de Mao-Tse Tung en ediciones bien trabajadas y traducidas al español. Eso en el transcurso de la década de 1970. Así, el libro ‘Importantes documentos de la Gran Revolución Cultural Proletaria’, editado en español en 1970 por Ediciones en Lenguas Extranjeras, de Pekín (ahora, Beijing), no es un libro con textos de Mao, sino de otro dirigente chino, Lin Piao (hoy, Lin Biao).

    Aunque es precedido el libro con una pequeña nota de Mao y varias fotografías calzadas con leyendas como: ‘Nuestro gran líder el Presidente Mao’, ‘El gran líder el Presidente Mao y su íntimo compañero de armas, el Vicepresidente Lin Piao’… Leída ahora esa brevísima nota introductoria de Mao, y contrastada con lo que China es hoy por hoy, no deja de ser curioso lo dicho y lo hecho.

    Claro, en la actualidad, de Mao se sigue hablando dentro de China, pero de Lin Piao, nada, ha sido borrado. Así les toca a los defenestrados. Fue un personaje político importante, pero ya no aparece su rastro por ningún lado.

    También circuló, en la década de 1970, el libro ‘Cinco tesis filosóficas’, de Mao Tse-Tung. Sin embargo, el libro titulado ‘Seis escritos militares’, siempre de Mao, es probable que haya llamado más la atención de quienes estaban impulsando la lucha armada. Y, sobre todo, el escrito titulado ‘Sobre la guerra prolongada’, que es de 1938.

    En México, en Colombia, en Perú, en Chile y en Argentina los textos de Mao tuvieron amplia circulación. A inicios de la década de 1970 las ‘Obras Escogidas’ de Mao (en cuatro tomos; años después se agregaría un quinto tomo) de Mao ya estaban disponibles en español.

    En El Salvador, resulta difícil rastrear las ‘lecturas’ que hubo de Mao, pero, sin embargo, sí es posible establecer quiénes se asumieron maoístas o ‘inspirados’ por sus formulaciones.

    En este sentido, solo el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) podría decirse que se alineó con el Partido Comunista de China (PCCh). Esto ocurrió después del asesinato de Roque Dalton el 10 de mayo de 1975. Como la decisión de acabar con la vida de Dalton le acarreó al ERP aislamiento y repulsa dentro y fuera del país, en una fuga hacia adelante el dirigente máximo del ERP en ese momento (y hasta febrero de 1977), Alejandro Rivas Mira ―‘Sebastián Urquilla’― en un derroche de pragmatismo dio un giro de timón y se abrió a relacionarse con el PCCh.

    Este capítulo político del ERP apenas si ha sido mencionado y analizado, y sin embargo constituye un momento clave que explica algunas de las conductas y las acciones del ERP entre 1975 y 1977.

    En un principio, al surgir el ERP (después de febrero de 1971), su primer vínculo político internacional significativo fue con el Partido Comunista de Cuba (PCC), y eso fue posible porque su enlace era Roque Dalton, figura política e intelectual que había militado en el Partido Comunista de El Salvador, vivía en Cuba, pero desde 1970 se encontraba alejado de eso y exploraba su inserción en la perspectiva de la lucha armada que se había habilitado en Centroamérica (Guatemala, Nicaragua y El Salvador).

    Eso esclarece por qué Dalton se integró y regresó a El Salvador en diciembre de 1973 bajo la carpa del ERP, y no de las Fuerzas Populares de Liberación ‘Farabundo Martí’ (FPL), la otra organización guerrillera surgida en 1970, pero que aún no había oficializado sus vínculos internacionales.

    Alejandro Rivas Mira, de quien ahora solo se habla de manera brumosa, como si se tratara de un espectro, sin embargo, fue un personaje real al que es posible seguirle la pista. Y lo primero es establecer que su hermano (Alfonso Rivas Mira) era militante en la década de 1960 del Partido Demócrata Cristiano.

    * Jaime Barba, REGIÓN Centro de Investigaciones

  • Resultados de PISA

    Resultados de PISA

    El informe PISA resalta que las 171 escuelas públicas que formaron parte de los programas piloto impulsados con tutores de IA obtuvieron resultados significativamente superiores, comparables incluso con promedios de naciones europeas . Este dato fue capitalizado  para justificar la rápida expansión de Grok a más de 5,000 centros escolares públicos, con la proyección de  favorecer a más de un millón de estudiantes.

    No obstante, el mismo documento de la OCDE pone el dedo sobre la llaga de la desigualdad: los resultados de los estudiantes con mayor ventaja socioeconómica fueron los que realmente impulsaron las mejoras generales, mientras que las brechas entre el 10% con mejores puntuaciones y el 10% con rendimientos más bajos se mantuvieron intactas.

    La incorporación masiva de jóvenes marginados de 15 años al sistema escolar explica el aparente estancamiento en matemáticas y lectura. Esto demuestra que la tecnología, por sí sola, no está borrando las asimetrías de base; el núcleo del rendimiento sigue estrechamente ligado a las condiciones materiales de vida de las familias salvadoreñas.

    Uno de los hallazgos más reveladores del informe PISA 2025 para El Salvador es la relación entre las horas de exposición a dispositivos digitales y el rendimiento académico . Sin dispositivos digitales: El promedio en ciencias fue de 393 puntos.El Uso moderado (2 a 3 horas diarias): El puntaje ascendió a  404 puntos. Mientras el uso intensivo (Más de 7 horas diarias): El rendimiento decayó a 397 puntos

    Este comportamiento arroga una seria advertencia. A saber: El despliegue masivo y la dependencia de un chatbot como Grok  a diario en la escuela se  corre el riesgo de saturar el tiempo pedagógico. Si la interacción digital transita de la mediación educativa al uso desmedido, los efectos serán contraproducentes para el desarrollo cognitivo de los estudiantes.

    La adopción de Grok en el sistema público se ven aristas críticas que trascienden las métricas educativas. A nivel mundial, los analistas de tecnología han señalado en repetidas veces que el chatbot de xAI es uno de los modelos comerciales con tendencias más marcadas a priorizar la satisfacción del usuario sobre la exactitud factual de los datos.

    Es un riesgo pedagógico  entregar a un millón de niños un sistema propenso a estímulos tecnológicos de respuesta rápida, a pesar que el 60.5% de los alumnos expresa que aprende en clase a evaluar la información generada por IA (un índice cercano al promedio de la OCDE),  la teoría es una  y otra el pensamiento crítico aplicado frente a una pantalla, por otro lado priorizar presupuestos o esfuerzos en asistentes  virtuales en detrimento de la formación docente en un país donde hay problemas de cobertura se pone es riesgo la deshumanización en el aula.

    La Inteligencia artificial ha puesto a El Salvador en un laboratorio de experimentación educativa ,  debe ser una herramienta subordinada a un plan pedagógico integral y humano, y no una estrategia que convierta las aulas en un experimento tecnológico

     

  • La prueba PISA y sus interpretaciones

    La prueba PISA y sus interpretaciones

    Los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes PISA, ha sido un baldazo de agua fría para muchos países de Latinoamérica. Guatemala queda en los últimos lugares, Costa Rica retrocedió; mientras tanto, Argentina y Chile decepcionaron. Cada país está, en estos momentos, reflexionando en qué han fallado sus estudiantes.

    Esta prueba internacional es una de las más importantes para verificar la calidad educativa. En esta ocasión, 91 países participaron en el 2025. Cada país debe hacer un análisis para la mejora continua. La prueba solo corresponde a tres asignaturas; sin embargo, representa qué tipo de profesionales se formarán o qué investigadores se tendrán. No se podrá obtener ingenieros excelentes si en matemáticas no avanzan en esta prueba.

    El Salvador tuvo un repunte en ciencias. Enhorabuena. Es de felicitar al Ministerio de Educación, a los centros educativos y, por ende, a los docentes. El el país hubo una prueba piloto en donde participaron 171 escuelas. Prueba evaluada y respaldada por PISA for Schools de la OCDE. Los resultados fueron positivos. Es como preparase para las olimpiadas. En este caso ni deportivas si no académicas.

    En algunos países se desencantan por el uso de la IA, debido a la pérdida del pensamiento crítico; en otros, están volviendo al libro y lápiz. Es aconsejable volver a los libros, no es que se deje de usar la IA, es de saber hasta qué punto puede ser beneficiosa. Es recomendable, para tener resultados optimistas, que se vuelva al dictado, ese método ayuda a la comprensión lectora, especialmente para los grados de primaria. Muy importante es enseñar la lectura comprensiva.

    Acá no se trata de hacer solo comparaciones con otros países; es de analizar cuánto es el puntaje en cada asignatura. Para el país, en Ciencias se obtuvo 385 puntos en el 2025 y 373 en el 2022. Esos doce puntos son muy importantes. En matemáticas y lectura subieron unos puntos.

    Mientras no se lea y se interprete no se logrará entender un texto. Actualmente, un estudiante quiere todo con inmediatez, no quiere esforzarse. Le cuesta leer una media hora un texto y luego interpretarlo. Tal parece que parafraseamos una hipótesis: mientras menos lectura en libros se tenga, disminuirá el pensamiento crítico en niños y jóvenes. El uso excesivo de las pantallas agrava el desarrollo cognitivo de los estudiantes. Eso está científicamente comprobado.

    Los países asiáticos se llevan los primeros lugares, eso debido a la exigencia y calidad educativa. Saben mezclar la tecnología con el aprendizaje tradicional. PISA demuestra que no importa si un país es pequeño, lo primordial es tener un plan educativo eficaz y eficiente. Es contar con maestros capacitados y dispuestos a que los estudiantes aprendan. Se debe intensificar la investigación, los estudiantes tienen que leer textos complejos para luego interpretarlos.

    ¿Cómo se analiza estos resultados para los que desean inscribirse en las universidades? En El Salvador, depende la carrera que estudiarán. Aunque, lo que se evalúa en esas pruebas es como un pasaporte para saber conocimientos importantes. Por esa razón, es recomendable que en las universidades no solo haya un curso propedéutico, debe haber un examen para explorar la vocación del aspirante. Es de tener en cuenta las inteligencias múltiples. La prueba AVANZO es la que se solicita, aunque no garantiza el éxito de un estudiante en su totalidad.

    Los estudiantes salvadoreños han mejorado en ciencias, eso es una medicina buena para el mejoramiento de la educación. Algunas escuelas en el país están realizando pruebas piloto para ir preparados a PISA. Es momento de seguir en la mejora continua y capacitarse para pruebas posteriores.

    *Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador
    fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

     

  • Verdad y justicia

    Verdad y justicia

    Son estas dos hermanas que se pasean de la mano por las veredas y los caminos, las calles y las avenidas, los parques y las plazas de un país para hacer del mismo un lugar acogedor adonde sus habitantes –sin distinción– conocen el sentido de la dignidad humana mediante su vivencia y convivencia cotidianas basadas en el respeto de sus derechos fundamentales.

    Teóricamente, suena bonito; pero la realidad de nuestro país, a lo largo de su historia y en la actualidad, apunta a lo contrario. No me remontaré a las décadas previas a la de 1990 y mucho menos a diciembre de 1931, cuando se instauró una dictadura militar que inició personificada por Maximiliano Hernández Martínez; tras su caída, se volvió sistémica y duró hasta el fin de la guerra interna iniciada en enero de 1981. No. Partiré de 1992, hace casi 35 años, cuando a El Salvador lo  comenzaron a pasear por el mundo como el “modelo” para la solución negociada de un conflicto armado.

    Debo recordarles a las generaciones que lo vivieron y compartir con las que no, que con los llamados “acuerdos de paz” se creó una entidad especialmente importante que investigó “graves hechos de violencia ocurridos desde 1980, cuyo impacto sobre la sociedad” demandaba urgentemente su conocimiento. Esta fue la Comisión de la Verdad, que emitió un informe final que serviría para contribuir a superar la impunidad pues las partes enfrentadas en la guerra, tanto la gubernamental como la guerrillera, cuando firmaron el último de dichos pactos en el mexicano Castillo de Chapultepec reconocieron “que hechos de esa naturaleza, independientemente del sector al que pertenecieren sus autores”, serían “objeto de la actuación ejemplarizante de los tribunales de justicia” para aplicarles “las sanciones contempladas por la ley”.

    Conocida la verdad de las atrocidades perpetradas por los victimarios, había que impartir justicia para algunas de las víctimas que las sufrieron y abrirle las puertas a las restantes para que tuvieran la posibilidad de obtenerla. Era la gran oportunidad para cambiar radicalmente nuestra perversa historia nacional. Pero no; al contrario: los primeros fueron amnistiados cinco días después de la presentación pública del citado informe de la Comisión de la Verdad y las segundas continúan esperando –como anunció Dalton– “el turno del ofendido”, pese a que hace ya más de diez años se decretó la inconstitucionalidad de la aludida amnistía. Por ello, no obstante algunos chispazos de transparencia sobre todo en las administraciones efemelenistas, tanto  la mentira como la impunidad se mantuvieron presentes y continúan al servicio del actual Gobierno inconstitucional.

    El tema de la educación superior es un buen ejemplo de lo primero. Con enorme alharaca, se acaba de anunciar el otorgamiento de 50 000 becas gubernamentales para estudiantes cuyo destino apuntaría a determinadas universidades privadas. ¿Por qué mejor no construyen las tres sedes de la Universidad de El Salvador (UES) en el interior del país, tal como Nayib Bukele lo ofreció en el campus de esta en su campaña proselitista por la presidencia de la república el 16 de noviembre del 2018? Ocho años después, esa promesa sigue siendo una falacia; puro humo. Por ello, lo primero ‒el montón de dinero para subvencionarle estudios a jóvenes‒ será un lucrativo negocio para cierta parte del empresariado; ampliar la cobertura de la UES, en cambio, se traduciría en la posibilidad de materializar un derecho constitucional para buena parte de la población estudiantil que aspira obtener un título profesional.

    En cuanto a la falta de castigo para quienes violan la ley, mucho de lo ocurrido y expuesto en medio del régimen de “excepción” debería ser un buen motivo para impulsar serias y profundas pesquisas. Pero estas, no se ven. Durante la vigencia del referido régimen, tras ser decretado y vuelto normalidad desde hace más de 53 meses, se han denunciado graves atropellos contra personas inocentes que fueron detenidas arbitrariamente; sus responsables no son investigados, procesados y sancionados. Lo mismo ocurre con quienes han sido señalados por otras violaciones a las garantías judiciales y al debido proceso; la impunidad reinante juega a su favor. Todo ello, en medio de la reserva de información como parte de otra hermandad contrapuesta a la mencionada inicialmente: la opacidad.

    “Vivimos una hora de lucha entre la verdad y la mentira; entre la sinceridad, que ya casi nadie la cree, y la hipocresía y la intriga. No nos asustemos, hermanos, tratemos de ser sinceros, de amar la verdad”. Eso dijo monseñor Romero; él también  afirmó que quien “lucha por la justicia, que busca reivindicaciones justas en un ambiente injusto, está trabajando por el Reino de Dios”.

     

    ¡Ojo! Ese, no otro, es el camino.

  • Homicidios de bebés recién nacidos

    Homicidios de bebés recién nacidos

    Margarita Chinchilla, una amiga y  excompañera de la Escuela Alberto Masferrer de Olocuilta, estaba feliz porque se estrenaría como abuela. Sin embargo, esa felicidad se vio truncada la semana pasada porque su nietecito murió minutos después de haber nacido por complicaciones en el parto. Para el bebé tenía planes muy lindos y se había prometido ser una abuela a todo dar. Su hija y el esposo estaban felices y ansiosos esperando al bebé para darle amor pletórico y ser más que excelentes padres.

    Que contraste. La llegada de un nuevo miembro a la familia genera felicidad, cuando hay conciencia y amor, pero por desgracia no siempre es así. Mientras hay familias deseosas de concebir un bebé, hay quienes consideran que un bebé es un estorbo o un problema por lo que buscan la manera de deshacerse de la criatura. Es el caso de la joven Emely Gabriela Paz Sermeño.

    Emely, quien no pasa de los 20 años de edad,  fue condenada por el Tribunal Segundo de Sentencia de Sonsonate, a 45 años de cárcel por el homicidio agravado en modalidad  de comisión por omisión en calidad de autor directo, en perjuicio de su bebé recién nacida.

    Resulta que el  sábado 23 de agosto del 2025, la joven llegó con dolores lumbares y presión arterial alta a hospital nacional Jorge Mazzini de Sonsonate e inmediatamente se fue al baño de hombres donde dio a luz sin ayuda de nadie. Por alguna razón no pidió ayuda para ser atendida en la unidad de emergencia o por algún obstreta o médico de turno. Tras parir salió del hospital y lanzó a la bebé a un basurero de donde horas después fue rescatado el cuerpecito.

    El Instituto de Medicina Legal, tras la autopsia, logró determinar a través de las pericias que la bebé había nacido viva y que la causa de muerte fue asfixia perinatal. Esto fue suficiente para que el tribunal considerara que hubo dolo en el homicidio y condenara a la joven que mientras escuchaba la sentencia no paraba de llorar y de manifestar su arrepentimiento.

    Cualquier defensor de estas causas puede atribuir el hecho a que Emely sufrió una psicosis postparto  que es un  trastorno psiquiátrico grave que puede ocurrir después del nacimiento de un hijo y que, en casos extremos y sin atención médica, lleva a la madre a perder el contacto con la realidad, sufriendo un riesgo alto de autolesión o daño al bebé, hasta provocarle la muerte.

    Sin embargo, cuando el contexto ofrece elementos indiciarios de mala intención o planificación delictiva, no hay argumentos que lleven a suponer una psicosis postparto, pues en este caso la joven buscó el baño de hombres y parir sin ayuda a pesar que estaba en un hospital. Salió cargando el bebé y tras lanzarlo al basurero se dio a la fuga. En los casos de psicosis posparto la mujer no está consciente de lo que hace y no busca la forma de deshacerse de un cuerpo, mucho menos busca escapar.

    Las razones para no querer ser madre pueden ser muchas, desde que es producto de una relación forzada o que el padre es una irresponsable, hasta que vive sumida  en la pobreza extrema o que pretende seguir en la “vida loca” y el bebé es un estorbo. En realidad pueden ser miles las causas, pero ninguna justificante para matar a una inocente e indefensa criatura. Hay procesos de adopción y miles de parejas tratando de adoptar por la vía legal  a un bebé.

    Emely solo es un caso de muchas mujeres que resultan embarazadas sin pretenderlo y que luego buscan deshacerse de su bebé recién nacidos (as). No hay estadísticas certeras de cuantos bebés son asesinados en El Salvador por sus propios padres, pero son excesivamente comunes los casos de niños que son lanzados a fosas sépticas, especialmente en la zona rural.

    El 30 de marzo de 2004 en la zona rural de Monte San Juan, Cuscatlán, el cuerpo de otra bebé fue encontrado en el fondo de una fosa séptica y Medicina Legal determinó que murió minutos después de haber nacido viva. En este caso el Tribunal de Sentencia de Cojutepeque condenó a 30 años de prisión a María Antonia Preza Hernández por no asumir la responsabilidad de auxiliar o pedir ayuda cuando su bebé cayó a una fosa séptica al dar a luz. María Antonia  estaba embarazada y sintió dolor abdominal por lo que decidió ir a la fosa séptica, y comenzó la labor de parto sin solicitar ayuda a sus familiares.

    Como Emely y María decenas de mujeres han sido condenadas por provocar la muerte de sus indefensos bebés, con la diferencia que ahora pueden enfrentar hasta cadenas perpetuas. Por supuesto que la culpa directa es de ellas, aunque hayan motivaciones como la irresponsabilidad de quien engendra, pero el Estado (e instituciones como la iglesia) también es, hasta cierto punto, sujeto responsable por ser excesivamente pasivo en cuanto a la educación sexual. A nuestros adolescentes hay que brindarles una sana educación sexual para evitar que algunas madres decidan matar a sus descendientes y para evitar que adolescentes machistas anden por ahí engendrando hijos. En cuanto al programa de adopciones hay que revisarlo para evitar burocracias excesivas e irónicamente para establecer más controles de garantía.

    Que irónica es la vida. Por un lado Emely que pasará 45 años presa por provocar la muerte de su hijo, y por el otro mi amiga Margarita anhelando ser abuela de un bebé que murió apenas minutos después de nacer sin gozar del amor que le tenían sus padres.

    *Jaime Ulises Marinero es periodista 

     

     

     

     

     

  • Serie: Los grandes de la Criminología. El legado empírico de Enrico Ferri: la sociología criminal

    Serie: Los grandes de la Criminología. El legado empírico de Enrico Ferri: la sociología criminal

    Enrico Ferri fue un destacado criminólogo, sociólogo y político de nacionalidad italiana, nacido el 25 de febrero de 1856 y fallecido el 12 de abril de 1929. Es reconocido mundialmente como uno de los fundadores de la Escuela Positiva de la criminología, revolucionando la disciplina con su obra cumbre, «Sociología Criminal». Su principal aporte fue establecer que el delito no deriva del libre albedrío, sino de una inevitable y compleja interacción de factores sociales, físicos y antropológicos.

    Para combatir la criminalidad, Ferri argumentó que el Estado debía enfocarse en mejorar el entorno socioeconómico del delincuente en lugar de limitarse al modelo punitivo tradicional. Como solución práctica, introdujo el concepto de «sustitutivos penales», promoviendo reformas preventivas, educativas y políticas destinadas a erradicar las causas del crimen antes de que ocurra.

    Ferri consolidó la Criminología moderna al transformar el análisis del delito en una ciencia sintética, experimental y sociológica, alejándose del dogma puramente jurídico. Reconocido históricamente como uno de los tres fundadores fundacionales de esta disciplina, su obra instauró un paradigma empírico ineludible para el control social y la política criminal contemporánea.

    Análisis de la fenomenología criminal
    · Ferri redefinió el delito no como un ente jurídico abstracto, sino como una acción determinada por motivaciones individuales y antisociales que alteran severamente las condiciones de existencia de una sociedad.
    · Explicó que la conducta criminal lesiona la moralidad media de un pueblo en un momento histórico determinado, exigiendo una interpretación dinámica y fáctica del suceso.
    · Rechazó la metodología clásica deductiva a favor de una Sociología Criminal estructurada, integrando directamente los conocimientos empíricos de la Antropología Criminal y la Estadística.
    · Postuló que la ciencia de los delitos y de las penas debía renovarse de manera irrestricta mediante el método experimental, focalizando el escrutinio en el fenómeno natural y social.

    Factores Criminógenos
    · Superó el biologicismo exclusivo al establecer que la criminalidad responde a un determinismo donde confluyen ineludiblemente factores endógenos y exógenos del individuo.
    · Sistematizó la observación psicológica de la personalidad criminal en cuatro ramas científicas distintas: la psicología criminal, la judicial, la carcelaria y la legal.
    ·  Detalló que la psicología criminal analiza al autor del delito de manera causal, mientras que la judicial evalúa rigurosamente su comportamiento como imputado durante el proceso penal.
    · Determinó que la psicología carcelaria examina al sujeto mientras expía su condena, abordando así de manera integral la criminodinámica y el impacto del encierro.
    · Incursionó en los factores antropológico-culturales al evaluar las expresiones artísticas del infractor para decodificar su morfología y sus procesos cognitivos desviados.

    Perspectiva Victimológica
    · Aunque la victimología no existía como disciplina autónoma en su época, Ferri vislumbró el impacto del crimen conceptualizándolo como una lesión directa a la moralidad media de la comunidad agraviada.
    · Al exigir el uso metodológico de la estadística criminal, promovió indirectamente la medición objetiva del daño poblacional causado por la incidencia delictiva en coordenadas geográficas específicas.
    · Su enfoque analítico sobre las alteraciones a las condiciones de existencia social sentó un precedente fundamental para evaluar la vulnerabilidad colectiva frente a la antisocialidad.

    Propuestas de prevención/ intervención
    · Sostuvo que el objetivo supremo de la ciencia criminal no es la abstracción punitiva o la mera venganza institucional, sino la aplicación de medidas fácticas de prevención y represión.
    · Definió que la Política Criminológica debe constituir un arte estratégico para adaptar las normativas de defensa social a las condiciones sociológicas específicas de cada pueblo.
    · Enfatizó que la ponderación judicial de las circunstancias agravantes o atenuantes, como la premeditación o el impulso, requiere nociones psicológicas y psicopatológicas aplicables a las normativas penales vigentes.
    · Evidenció que la represión punitiva es inoperante sin la alteración clínica y sociológica del medio que funge como factor preparante o desencadenante de la conducta delictiva.

    La arquitectura teórica ferriana transformó permanentemente la interpretación etiológica del crimen, desplazando la reacción vindicativa hacia la defensa social profiláctica. Su exigencia de una criminología sintética, que entrelaza la estadística, la sociología y el método clínico, continúa siendo el sostén metodológico de las políticas preventivas actuales. Tributo a Enrico Ferri uno de los tres grandes fundadores de la criminología y sus enseñanzas con una tremenda actualidad en el siglo XXI.

    *Por Ricardo Sosa / Doctor y Msc. en criminología / @jricardososa / www.ricardososa.net