La adolescencia y los “therians”

Amar a los animales es una práctica aceptable del buen ser humano, pero de amarlos a sentirnos uno de ellos y actuar como ellos, hay una distancia de años luz, que las redes sociales y personas  mal intencionadas se han encargado de acortar y normalizar en la consciencia de los adolescentes.

La adolescencia es la edad de la rebeldía, cuando todos creemos saber más que los adultos, porque creemos que tenemos más fuerza y siempre somos dueños de la razón. En ese proceso de consolidación de nuestra identidad y de maduración del pensamiento abstracto es cuando nos sentimos independientes y decidimos el enfoque de nuestras relaciones sociales. Los psicólogos dicen que la adolescencia es la etapa crucial para el desarrollo físico y psicosocial de nuestra madurez plena.

Es  justo en la adolescencia cuando nos consideramos los amos del universo y los rebeldes sin causa, cuando de manera egocéntrica nos sentimos incomprendidos a pesar de que el mundo gira a nuestro alrededor. En esta edad, que generalmente oscila entre los 10 y 19 años, es cuando consideramos que quienes se equivocan son los demás porque nosotros somos el deber ser de la humanidad.

Los adolescentes, al igual que los niños, son asimiladores de todo lo que para bien o para mal les produce su entorno. Literalmente un adolescente es una esponja que absorbe todo sin pasar los filtros del análisis y el juicio. Para ellos su verdad es absoluta y todos debemos estar de  acuerdo con ellos. Fáciles de manipular llegan objetar todo lo que según ellos no les es de utilidad.

Es en este periodo de la vida cuando el ser humano debe tener la comprensión y el entendimiento de quienes ya pasamos por esa etapa de nuestra formación humana, para que no sean presa fácil de modas, movimientos o fenómenos, como en la actualidad miles de jóvenes de todo el mundo está siendo víctimas de “influencer” que a través de las redes sociales están aprovechándose de la indecisión y falta de carácter de los adolescentes para difundir el movimiento “therians”.

El movimiento “therians” es un fenómeno  de invasión masiva que aprovecha las redes sociales, especialmente youtube, tik tok e instagram . Han hecho creer, a través de contenidos que generan respuestas por agitación y efectos de cascada y dominó, a muchos jóvenes que es posible ser un “transespecie” y en esencia identificarse y sentir como un animal irracional y por consiguiente tratar de vivir facetas de ese animal. Así, hay quienes absorbidos por la neuro comunicación han caído en manipulación y  dicen  auto percibirse como perros, caballos, conejos, vacas, ovejas, cerdos, serpientes, gorilas y toda suerte de animales.

Los “therians” no son más que personas engañadas producto del mal uso de las redes sociales. El movimiento supuestamente surgido en 1992 en América Latina y expandido al mundo mediante las redes sociales es aprovechado por los”influencer” que buscan “monetizar” exhibiendo el ridículo de muchos adolescentes incomprendidos en su hogares y en sus centros de estudios, donde los procesos comunicativos son verticales, sin que haya horizontalidad o participación comprensiva de acuerdo al rol dentro de la familia y la sociedad.

A los adolescentes hay que escucharlos para conocer sus inquietudes, sus dudas y sus posiciones. Hay que ponerles atención para detectar cuando están siendo mal influenciados para saberlos orientar y no permitirles que hagan el ridículo o que caigan en la confusión que los lleva a adoptar patrones conductuales inapropiados para la normalidad de la convivencia.

El fenómeno “therians” es ocasional y producto de una moda manipulada. Sentirse animal irracional y pretender actuar como tal, con toda seguridad que es una enfermedad o síndrome que debe ser tratado por especialistas, pero de eso a que repentinamente miles de jóvenes, especialmente adolescentes, hay mucho trecho. Muchos jóvenes han caído en esa trampa motivados por la curiosidad, la rebeldía, un innecesario sentido de pertenencia, la masificación cotidiana de lo innecesario,  la incomprensión, la manipulación y la falta de dicernimiento, así como la falta de comprensión en el hogar y la alcahuetería generalizada del Estado y la Sociedad.

No es inocentada salir a la calle vestido de determinado animal y tratando de emular la conducta propia de dicha especie. Es, más bien, el espejo de la sociedad en sí. Lo distorsionado de la sociedad se refleja en esa conducta. Padres de familia que no dialogan con sus hijos y por ende no los comprenden, un sistema educativo que no orienta adecuadamente sobre el uso correcto de las redes sociales lo que lleva al libertinaje, un sistema religioso que trata de pasar desapercibido en la orientación de nuestros jóvenes, la inteligencia artificial mal encausada. En fin, cada quien debe sumar desde la perspectiva de su responsabilidad para evitar que nuestros adolescentes caigan abatidos ante la mala intención de “influencer” convertidos en hacedores de contenidos basura y manipuladores de la consciencia de nuestra juventud. El sistema judicial debe evaluar la posible comisión de delitos porque manipular la mente de menores de edad no es lícito.

Si ahora salen a la palestra pública los “therians” reclamando convenientemente que los acepten y  les den un trato como animal, mañana pueden salir varios desquiciados pidiendo que los acepten porque se sienten “cazadores” de “therians”. Cada loco con su tema.

Los adultos tenemos que estar alertas de nuestros adolescentes.  Sin caer en intromisiones ilegales saber cuáles redes sociales visitan y que tipo de contenido consumen. Saber orientarlos y si repentinamente uno de nuestros hijos o nietos dicen ser un “transespecie” que se siente determinado animal, saber poner coto a esa actitud enfermiza producto de las redes sociales y de mentes perversas y manipuladoras que se aprovechan de los ingenuos.

* Jaime Ulises Marinero es periodista

 

 

 

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