El posible retorno a Venezuela de la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, se perfila como una prueba clave para el gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, ya que podría medir el nivel de apertura política y el estado de las libertades en el país, señalaron expertos consultados por EFE.
Machado es una de las voces más críticas del chavismo, que la acusa de conspiración y de promover acciones contra el Gobierno. Sin embargo, en los últimos dos años se consolidó como la principal figura de la oposición venezolana en términos de respaldo popular, según encuestas de firmas como Datanálisis y Meganálisis.
Tras las elecciones presidenciales de 2024, la dirigente permaneció varios meses en la clandestinidad para evitar ser detenida luego de denunciar fraude en los comicios en los que Nicolás Maduro fue proclamado ganador. En diciembre pasado salió del país para recibir en Oslo el Premio Nobel de la Paz y posteriormente viajó a Estados Unidos, donde se reunió con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El politólogo y profesor universitario Guillermo Tell Aveledo afirmó que el eventual regreso de Machado “pone a prueba el ámbito de las libertades en el sistema actual”, al tiempo que señaló que en los últimos meses se observa un resurgimiento del activismo político, con dirigentes que reaparecieron tras permanecer ocultos y recientes protestas estudiantiles.
No obstante, el escenario sigue siendo complejo. En febrero pasado el Parlamento aprobó una ley de amnistía para hechos ocurridos entre 1999 y 2026, período de gobierno del chavismo, aunque la normativa excluye varios delitos de los que el Ejecutivo acusa a Machado. De acuerdo con analistas, el artículo 9 de la ley podría dejarla fuera del beneficio.
La presidenta encargada Delcy Rodríguez advirtió recientemente que, si la dirigente opositora regresa al país, deberá responder “por qué pidió una intervención militar, por qué pidió sanciones contra Venezuela y por qué celebró las acciones que tuvieron lugar a comienzos de enero”.
Según datos oficiales, la amnistía ha concedido 7,654 libertades plenas, aunque solo 247 corresponden a presos políticos. Por su parte, la organización Foro Penal sostiene que actualmente hay 526 personas detenidas por motivos políticos en el país.
Para la especialista en comunicación política Mariana Bacalao, el regreso de Machado podría convertirse en un indicador del rumbo político del país. Si logra ingresar y ejercer sus derechos políticos sin restricciones, podría enviar una señal de apertura para los opositores que se encuentran en el exilio o en la clandestinidad. De lo contrario, pondría en duda la disposición del Gobierno para avanzar hacia un proceso de democratización.
Machado adelantó que, si regresa, iniciará una gira política en Venezuela para impulsar lo que definió como “una transición a la democracia ordenada, sostenible e indetenible” y promover un “gran acuerdo nacional” para la gobernabilidad del país.

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