Un sonido bastante peculiar ha empezado a sonar en El Salvador, especialmente, cerca de los árboles o zonas boscosas. Un sonido perenne que solo tiene un responsable: las chicharras o cigarras que aparecen cuando la cuaresma o Semana Santa se acercan.
Estos insectos tienen un cuerpo divididos en tres regiones: cabeza, tórax y abdómen. Tienen tres pares de patas, un par de antenas y alas.
En El Salvador predomina un tipo de cigarra: la Quesada gigas, de la familia Cicadidae. Parte del ciclo de vida de la cigarra es cuando la ninfa, sale de la tierra, se convierte en cigarra y busca reproducirse. Esto ocurre entre la última semana de marzo y la primera de abril y su proceso de reproducción dura entre cuatro a cinco semanas.
Uno de los datos más curiosos de estos insectos es que tienen el ciclo de vida más largos de todos los conocidos, entre 13 a 17 años.
La cigarra hembra deposita unos 300 huevos en materia orgánica, al eclosionar, las ninfas excavan con sus patas y penetran el suelo, donde se alimentan de raíces ahí pueden durar entre 13 a 17 años como parte de su ciclo biológico bajo tierra, mientras comen y crecen.
Cuando la ninfa completa su desarrollo, abandona las raíces de las plantas y suben al tronco de árboles en donde hace su metamorfosis después de un tiempo de estar inmóviles de ninfa a cigarra.
¿Y cantan?
No, no cantan. El sonido que escuchamos sale de su abdomen y al igual que los grillos “estridulan”. El sonido se genera a través de unas estructuras que se encuentran en la base del abdomen de los machos, que funcionan como cajas de resonancia las cuales se llenan de aire y se vacían a través de unas membranas al que los entomólogos denominan timbales.
El sonido de las chicharras es considerado como uno de los sonidos de mayores decibeles del mundo, su mayor registro puede compararse con un concierto de rock de 115 decibeles.
Lo más curioso es que las chicharras son sordas, las hembras no son atraídas por el sonido, sino por las vibraciones del sonido que proviene del macho.
Las chicharras no muerden ni pican, ni suponen plaga o riesgo alguno para ningún cultivo o para el ser humano, éstas solamente “cantan”. El tiempo de vida de este insecto en la superficie es corto, básicamente solo se reproducen y después mueren.
Las chicharras se alimentan de la savia de las raíces, cuentan con tres ocelos o falsos ojos y en el caso de los machos con órganos productores de sonidos ubicados en el abdomen.

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