Las tradiciones centenarias de un Lunes Santo en El Salvador

Al menos dos coloridas y centenarias tradiciones son celebradas todos los Lunes Santo en El Salvador, especialmente, en el occidente del país.

La primera, llama la atención de grandes y chicos, se trata de Los Talcigüines y la lucha entre el bien y el mal que se realiza en Texistepeque, Santa Ana.

Es la historia donde el bien, representado por Jesús, vence al mal, simbolizados por una legión de diablos, todos pobladores de Texistepeque vestidos de rojo, que portan un látigo de cuero para espiar los pecados de los asistentes.

Los Talcigüines salen de la iglesia de San Esteban para purgar los pecados con cada azote. Talcigüín significa “hombre rojo endiablado” en nahuatl, y es una idea que nació con la llegada de los españoles, la cual, se mezcló con el sincretismo religioso local. La danza dejó de hacerse por unos años y luego fue retomada, de eso, hace ya más de 50 años. La danza se realiza en al menos 10 cuadras, cada una representa una tentación.

La danza de los Talcigüines es la representación de que Jesús vence al mal. / Secretaría de Prensa de la Presidencia.

El poblador que actúa de Jesús porta una cruz y una campana en sus manos y va en busca de los Talcigüines, éste último hace una danza en zigzag y al llegar a la esquina del punto de encuentro hacen tres cruces, que representan las tres tentaciones de Jesús en el desierto. Al final el demonio cae a los pies de Jesús, que pasa sobre él para limpiar sus pecados.

Los registros históricos señalan que la festividad de los Talcigüines se realiza desde los años 1850.

En Chalchuapa, la hermandad de Jesús Nazareno traslada las vestiduras de las imágenes para ser lavadas, un símbolo de la limpieza de pecados. / Secretaría de Prensa de la Presidencia.

La segunda tradición se celebra en el turicentro El Trapiche, en Chalchuapa, siempre en Santa Ana.

Ahí la hermandad de Jesús Nazareno lleva las ropas de las imágenes a lavar al río sobre bateas (un recipiente de madera usado para lavar), como un símbolo de lavar pecados.

La tradición empieza con una procesión desde la parroquia de Santiago Apóstol, desde donde niños y adultos llevan las bateas con las túnicas hasta El Trapiche.

En el río de agua natural que atraviesa el balneario, 12 mujeres son las encargadas de lavar las ropas, ellas representan a los discípulos de Jesús. Los fieles que asisten a “la lavada” recogen el agua, porque la consideran bendita y milagrosa.

La tradición culmina una vez que las vestimentas están lavadas y secas, y regresan a la parroquia para colocarlas a la imagen de Jesús Nazareno, protagonista de la Semana Mayor. Esta tradición tiene al menos 150 años de celebrarse en Chalchuapa.

Doce mujeres, que representan a los 12 discípulos, lavan las vestiduras de Jesús, en El Trapiche, Chalchuapa. / Secretaría de Prensa de la Presidencia.

Una tradición poco conocida

El padre Martín Ávalos, director de la fundación Dei Verbum, explicó este lunes que hay una tercera tradición, poco conocida para algunos, que también se realiza durante el Lunes Santo en algunos pueblos salvadoreños. Se trata de las ánimas del purgatorio.

“En algunos lugares hacen procesiones de las ánimas del purgatorio, en algunos lugares  hacen procesiones con niños para pedir por las almas del purgatorio para poder presentar en la Gloria”, explicó el sacerdote en la entrevista de Frente a Frente ayer.

Ayer, la Parroquia San Francisco de Asís de Acajutla, Sonsonate dedicó el día de esta manera y pidió a sus fieles llevar una fotografía de su familiar fallecido para colocarla en el altar dedicado a ellos.

 

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