Para la Iglesia Católica, con la llegada del Jueves Santo inician las actividades más importantes de la Semana Santa y un periodo denominado Triduo Pascual, que no son más que tres días donde se recuerdan la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.
¿Pero por qué es importante para la feligresía católica y qué actividades se realizan? La Iglesia Católica celebra los Jueves Santo «la Institución de La Eucaristía», el sacramento de la Orden Sacerdotal y la Vida de Servicio a los demás.
El jueves la Iglesia Católica conmemora la institución de la Eucaristía en la Última Cena, pero a la vez con las Palabras mismas de Jesucristo «Hagan esto en conmemoración mía», se festeja el sacerdocio, y el servicio religioso.
El jueves también se recuerda el lavatorio de pies que hizo Jesucristo a los apóstoles y simboliza a aquellos que dedican su vida a servir de manera humilde y extraordinaria a los demás cumpliendo el último mandamiento de Cristo.
El padre Martín Ávalos, párroco y también director de la Fundación Dei Verbum, explicó los ritos, tradiciones y liturgia de este jueves: «En la mañana tenemos una celebración donde renovamos los votos sacerdotales todos aquellos que participamos del ministerio, nos reunimos con el obispo en catedral y ahí se bendicen los aceites que se van a utilizar, los santos óleos, el crisma y también para los enfermos», explicó el pasado 30 de marzo en la entrevista de Frente a Frente.
Como tradición, las parroquias hacen un monumento donde se colocan las hostias consagradas y tras la conmemoración de la eucaristía, se honra a Jesús en ese sacramento.
En palabras del padre Ávalos, Jesús también dejó la enseñanza que la eucaristía es servicio con el lavado de pies que hizo a sus discípulos.
«Es interesante como San Juan no nos narra la institución de la eucaristía, si lo hace San Mateo, San Marcos, San Lucas, y también San Pablo en la carta a los corintios, pero San Juan no lo hace. San Juan incluye el gesto de lavarle los pies a sus discípulos lo vemos más como un folklor, como una cosa de qué bonito y toda la gente quiere ver, pero es un gesto que tiene una enseñanza muy grande, de que la eucaristía es servicio, que Jesucristo llegó hasta nuestra condición».
Padre Martín Ávalos, director de Fundación Dei Verbum.
El jueves también es un día de tristeza, dolor e incluso traición. Después de los eventos de la instauración de la eucaristía, la iglesia recuerda la traición de Judas a Jesús, la captura de Cristo y el inicio de su juicio. Esta noche, las iglesias harán la procesión del Silencio donde se recuerda la detención de Jesús y su traslado al sanedrín.
Viernes Santo
El Viernes Santo es el segundo día del Triduo Pascual y la iglesia católica conmemora la muerte de Jesucristo.
En concreto, el Viernes Santo se recuerda la crucifixión de Jesús en el Gólgota. Según la tradición cristiana Jesucristo murió un Viernes a los 33 años y a las 3:00 de la tarde.
Según narran los Evangelios, los sumos sacerdotes -las autoridades religiosas de la época- conspiraban contra Jesús de Nazaret porque este se proclamaba «el Hijo de Dios»; lo consideraban un «alborotador».
Estas autoridades y quienes les apoyaban decidieron llevar a Jesús ante Poncio Pilatos, quinto prefecto de la provincia romana de Judea entre los años 26 y 36 d.C. Este en principio no vio culpa en Él para condenarle, pero finalmente se avino a la presión de una multitud que clamaba por su crucifixión.
Según el Evangelio de Mateo, Pilatos entonces se lavó las manos con agua a la vista del pueblo, proclamándose «inocente de la sangre de este justo».
Según el relato de los Evangelios, a Jesús le despojaron de sus vestiduras, las cuales se echaron a suertes, le colocaron una corona de espinas en la cabeza, y le golpearon, le escupieron y le escarnecieron. Le hicieron cargar con su propia Cruz hasta un pequeño monte a las afueras de Jerusalén llamado Gólgota, lugar del calvario o de las calaveras, debido a la forma de calavera que tenían las rocas de una de sus laderas.
En el Gólgota o Calvario fue crucificado entre dos ladrones y bajo un cartel que decía «Jesús el Nazareno, Rey de los Judíos», origen de las siglas y de la expresión INRI.
Según los Evangelios de Mateo y Marcos, antes de morir Cristo exclamó con una «gran» voz: «Elí, Elí, llama sabacthani», que significa «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Según San Lucas, justo antes de expirar dijo: «Padre mío, en tus manos encomiendo mi espíritu». Y San Juan escribió que Jesús dijo: «Todo está cumplido». Y expiró.
El Viernes Santo recuerda estos hechos del día de la muerte de Jesucristo, que según enseña la Iglesia Católica entregó su cuerpo y derramó su sangre para el perdón de los pecados y para la salvación de los hombres.
Las parroquias recuerdan estos hechos con el Víacrucis, un recorrido entre las parroquias centrales y el Calvario donde se recuerdan 14 estaciones o momentos que Jesús vivió en el camino a la Cruz.
También se conmemora el santo entierro por la noche y previamente se hacen «el descendimiento», el momento en que Jesús es bajado de la cruz.
Sábado Santo
El Sábado Santo, la Iglesia Católica medita la pasión y muerte del Señor, así como su descenso a los infiernos. El Sábado Santo se realiza la Vigilia Pascual que concluye con la Liturgia Eucarística y se acompaña a la Santísima Virgen María, que vela en soledad junto a la tumba de su amado Hijo.
Durante la Vigilia Pascual se realizan tres actos importantes que inician con la celebración del fuego en donde el sacerdote bendice el fuego y enciende el cirio pascual. En este acto se entona el Pregón Pascual que es un poema escrito cerca del año 300 que proclama que Jesús es el fuego nuevo.
Se da también la liturgia de la palabra donde se leen siete lecturas, desde la Creación hasta la Resurrección. En este momento, la lectura del libro del Éxodo es la más importante, porque narra el paso de los israelitas por el Mar Rojo cuando ellos huían de las tropas egipcias y fueron salvados por Dios. De la misma manera recuerda que Dios salva a su pueblo por su Hijo.
El tercer acto es cuando la Iglesia entera renueva sus promesas bautismales renunciando a Satanás a sus seducciones y a sus obras, se bendice la pila bautismal o un recipiente en representación, y se recita la letanía de los Santos que nos une en oración con la Iglesia militante y triunfante.
Domingo de Pascua de Resurrección
El Domingo de Pascua se celebra con una Misa solemne en la cual se enciende el cirio pascual, que simboliza a Cristo resucitado, luz de todas las gentes. En algunos lugares, muy de mañana, se lleva a cabo una procesión que se llama “del encuentro”.
En ésta, un grupo de personas llevan la imagen de la Virgen y se encuentran con otro grupo de personas que llevan la imagen de Jesús resucitado, como símbolo de la alegría de ver vivo al Señor.

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