La presencia de niños en el entorno digital ya no es excepcional, pero sí plantea nuevos riesgos. Especialistas en ciberseguridad advierten que los datos personales de los menores se han convertido en un recurso atractivo para redes de fraude, incluso cuando no utilizan activamente redes sociales.
De acuerdo con ESET Latinoamérica, la información de los niños se recopila desde múltiples espacios, como centros educativos, aplicaciones móviles y plataformas de entretenimiento, lo que incrementa las probabilidades de exposición ante vulneraciones de seguridad.
El problema no es menor. Investigaciones recientes indican que casi la mitad de los padres comparte contenido sobre sus hijos en internet, mientras que un porcentaje significativo de menores ya ha enfrentado situaciones como ciberacoso o violaciones a su privacidad.
“Antes de hablar con tus hijos sobre cómo proteger sus datos, empieza por explicarles por qué deberían hacerlo. Puedes usar una situación real que ya entiendan. Por ejemplo, antes de irse a la escuela, cierran la puerta principal con llave. Así, mantienen seguros sus juguetes, dispositivos y otras cosas importantes. Si alguien les roba la ropa y sus pertenencias, esa persona podría incluso hacerse pasar por ellos. Eso es esencialmente lo que significa el robo de identidad en el mundo online”, comenta Martina López, investigadora de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica.
Uno de los mecanismos más utilizados por los delincuentes es la creación de identidades sintéticas, que combina datos reales con información falsa para operar sin ser detectados. Estas identidades pueden utilizarse para abrir cuentas bancarias, solicitar servicios o realizar compras fraudulentas.
Además, las brechas de seguridad en plataformas educativas o videojuegos representan un riesgo adicional, ya que pueden dejar expuestos grandes volúmenes de datos personales de menores en cuestión de minutos.
“Los niños suelen asumir que sus datos no son valiosos simplemente porque son pequeños. Como padre, es útil explicarles con delicadeza que la información personal tiene valor en el mundo digital, sin importar la edad de quien la posee. Los delincuentes pueden usar indebidamente la identidad de un niño por diversas razones. Algunos buscan datos personales para crear identidades falsas o sintéticas que permiten a los delincuentes abrir cuentas o solicitar servicios bajo el nombre de otra persona. Otros pueden apropiarse de las cuentas de redes sociales o juegos de un menor para hacerse pasar por él, contactar a sus amigos o difundir contenido dañino”, señala López de ESET.
Frente a este panorama, los expertos insisten en la necesidad de adoptar medidas concretas: contraseñas robustas, autenticación en dos pasos, actualización constante de dispositivos y revisión de configuraciones de privacidad.
Más allá de la tecnología, la clave sigue siendo la comunicación. Orientar a los menores sobre los riesgos y fomentar hábitos digitales responsables puede reducir significativamente la exposición a amenazas.
Martina López de ESET Latinoamérica, concluye: “Proteger los datos de tu hijo no se trata de limitar su acceso al mundo digital, sino de brindarle las herramientas y la confianza para navegar por él de forma segura. Con contraseñas o frases de contraseña seguras, autenticación multifactor, dispositivos seguros y una comunicación abierta en casa, los niños aprenden a proteger su identidad en línea de la misma manera que protegen sus pertenencias en la vida real. Pequeños hábitos constantes adquiridos desde pequeños pueden marcar una gran diferencia: ayudar a tu hijo a mantenerse más seguro, más resiliente y a tener más control sobre su futuro digital”.

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