Desde que se creó la humanidad, los seres humanos hemos estado en conflicto. Creo que Caín y Abel protagonizaron la primera disputa. Luego, por muchas razones, se originaron todo tipo de problemas. Al ser humano parece que no le gusta vivir en paz.
El mundo necesita paz. Los seres humanos anhelamos paz en todos los sentidos. La felicidad se consigue cuando hay paz espiritual y física. Cuando un enfermo yace en un hospital lo que anhela es tener salidas, paz para no seguir sufriendo. Con respecto a las guerras, siempre en el voto religioso se escuchan voces decir que eso ya está escrito. Lo que sucede en la geopolítica es que solo por momentos se respira paz. Fue formidable ver en tiempos de la pandemia que parecía que a los seres humanos se les había olvidado las guerras.
Psicológicamente, muchos sufren las guerras, especialmente los niños. Fue desgarrador ver a niños palestinos que jugaban con una muñeca a la cual cargaban como si fuese un funeral. Y, de esa manera, las guerras dejan secuelas de todo tipo.
Familias que se destruyen por no tener paz. Lo he observado en familias que hacen tribulaciones por las herencias. Cuando eran infantes y comían juntos con sus padres, todo era paz. En el sepelio arman las reyertas; ya que, la codicia y ambición afloran.
Con respecto a las noticias de la guerra entre Estados Unidos junto con Israel en contra de Irán, ya no se sabe a qué medio de comunicación creerle. Cada quien con sus argumentos a favor que van ganando la guerra. Mientras tanto, la destrucción, la zozobra, los cuerpos que yacen muertos por doquier es la noticia.
Los mandatarios, cuando tienen poder, anhelan más poder. No sabemos si la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) apoyará a Estados Unidos. Donald Trump lo que quiere es el petróleo; por esa razón sigue atacando a los iraníes. Los espectadores nos quedamos viendo los genocidios, gente llorando a sus seres amados fallecidos.
El mundo necesita paz, necesita que las fronteras se abran, que los mandatarios ya no piensen en el poder material, de tener más petróleo o riquezas. El mundo debe de pensar más en vivir en armonía que en generar conflictos. Ya no más divisiones por ideologías; fue suficiente terror ver a millones de personas que murieron por culpa del comunismo o gobiernos dictatoriales de diferentes pensamientos.
Muchas religiones manifiestan que pronto viene el Salvador Jesucristo. Pues, hace años que escucho eso. Sin embargo, cada vez que hay más guerras, se dice que eso ya está escrito. Algunas guerras se han justificado matando en nombre de Dios. En Nigeria presenciamos una aniquilación de cristianos de parte de grupos yihadistas. Si, ni siquiera en el ámbito religioso nos respetamos, ¿cómo podremos tener paz si hay odio en los corazones de los seres humanos?
Cuando se escuchan los cañones de la guerra, las organizaciones internacionales que claman por la paz, por los derechos humanos, se quedan con los brazos cruzados. Aunque, hay clamores de parte de la iglesia Católica; sin embargo, los presidentes hacen caso omiso. Mientras tanto, gente inocente muere a causa de bombardeos.
A través de la historia hemos visto campos de concentración como los de la Segunda Guerra Mundial, bombas atómicas destruyendo a ciudades japonesas, etc. Mejor pensemos en la paz, en tener a personas de pensamientos benignos como: Gandhi, Mandela o Martin Luther King.
Queremos que haya paz en la tierra; para eso debemos quitarnos las divisiones que nos impiden tenerla como la política, la religión y otras causas. La canción “Imagine” de John Lennon nos dice “Imagina a toda la gente viviendo la vida en paz”. Menos guerras, más paz. Oremos al unísono para que cesen los conflictos armados.
*Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador.
fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv

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