Ofensiva guerrillera en el suroeste de Colombia deja siete civiles muertos y 17 heridos

La ofensiva de grupos armados ilegales en el suroeste de Colombia, que comenzó el viernes con dos ataques a batallones, se recrudeció este sábado con un atentado con un cilindro bomba en la Vía Panamericana que dejó al menos siete civiles muertos y 17 heridos, todos ocupantes de vehículos que fueron alcanzados por la explosión.

El sangriento ataque fue perpetrado en un tramo de la carretera conocido como El Túnel, en el municipio de Cajibío, departamento del Cauca, donde según el Ejército, guerrilleros de la columna Jaime Martínez, que hace parte de las disidencias de las antiguas FARC, lanzaron un cilindro lleno de explosivos que cayó sobre un autobús.

La onda explosiva no solo destruyó el autobús sino otros 15 vehículos que circulaban en ese momento y abrió un enorme cráter en la Panamericana, la principal carretera del suroeste de Colombia, donde las imágenes muestran un enorme rastro de destrucción, con cuerpos tendidos en la carretera, como en un escenario de guerra.

«Los que atentaron y mataron a siete civiles e hirieron a 17 civiles más en Cajibío, muchos indígenas entre ellos, son terroristas, fascistas y narcotraficantes», escribió en su cuenta de X el presidente colombiano, Gustavo Petro.

Según el comandante de las Fuerzas Militares, general Hugo Alejandro López, en la zona del atentado había «un bloqueo por parte de estos terroristas de la Jaime Martínez» que a unos dos kilómetros de ahí sostenían un enfrentamiento con una unidad de la Tercera División del Ejército.

La columna Jaime Martínez hace parte del Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de las FARC, dirigida por Néstor Gregorio Vera, alias Iván Mordisco, el hombre más buscado de Colombia, por quien el Gobierno ofrece una millonaria recompensa.

«Quiero decirlo que es una acción terrorista clara de las estructuras de Mordisco y de la Jaime Martínez contra la población civil», manifestó el general López al concluir un consejo de seguridad en Cali en el que se analizó la situación de orden público en la región tras los ataques de los últimos días.

Escalada de violencia guerrillera

Los departamentos del Cauca, Valle del Cauca y Nariño, todos en el suroeste de Colombia, son blanco casi diario de ataques de grupos guerrilleros que este viernes comenzaron una nueva escalada con ataques con explosivos a dos batallones de la zona.

El primer atentado de ayer fue perpetrado en Cali, capital del Valle del Cauca, contra el Batallón Pichincha, unidad militar que también alberga la sede de la Tercera Brigada del Ejército, y por la noche fueron lanzados cilindros contra el Batallón de Ingenieros Agustín Codazzi, en la vecina ciudad de Palmira, en ambos casos sin causar víctimas.

«Durante estos dos días en el Valle del Cauca se han presentado 26 acciones criminales, terroristas, que solo han afectado a nuestra población civil», agregó el comandante de las Fuerzas Militares tras el consejo de seguridad en Cali, que estuvo encabezado por el ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez.

Este sábado, antes de la explosión en la Panamericana, también fue atacado el radar del Cerro Santana, situado en la localidad de El Tambo (Cauca), usado para controlar el tráfico aéreo en el suroeste del país, lo que causó daños a ese sistema, según la Aeronáutica Civil (Aerocivil).

El departamento del Cauca, situado entre la cordillera de los Andes y el océano Pacífico, es escenario desde hace décadas de una guerra por el control territorial por su posición estratégica para sacar al mar la cocaína producida en las montañas.

El gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, calificó el atentado de hoy en la Vía Panamericana como «una tragedia que nos desgarra como departamento y enluta profundamente a nuestras familias».

«El Cauca no puede seguir enfrentando solo esta barbarie. Estamos ante una escalada terrorista que exige respuestas inmediatas. Exigimos al Gobierno Nacional acciones contundentes, sostenidas y eficaces frente a la grave crisis de orden público que vivimos», manifestó Guzmán en X.

El funcionario agregó: «En las últimas horas se han registrado acciones en El Túnel, El Tambo, Caloto, Popayán, Guachené, Mercaderes y Miranda. Esto es una ofensiva directa contra la vida, contra un pueblo indefenso».

El ataque en Cajibío, municipio situado a 35 kilómetros de Popayán, capital del Cauca, sobre la Vía Panamericana, que comunica con Cali, recibió una condena generalizada de sectores políticos y sociales del país, así como de organismos internacionales.

«Condeno rotundamente los ataques ocurridos en las últimas horas en Cauca, Valle del Cauca y Nariño. Lamento profundamente la pérdida de vidas humanas y demás afectaciones. Hago un llamado urgente a los grupos armados al desescalamiento de la violencia y respeto a la población civil», expresó en X el jefe de la Misión de la ONU en Colombia, Miroslav Jenca.

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