Irán alcanzó este miércoles 75 días consecutivos de bloqueo parcial de internet global, convirtiéndose en el apagón digital más largo del que se tenga registro en una sociedad altamente conectada, informó la organización NetBlocks.
La medida supera los 72 días de restricciones que aplicó Birmania durante el golpe militar de febrero de 2021, considerado hasta ahora el corte de internet más extenso registrado por la organización especializada en monitoreo del tráfico y censura digital.
El director de NetBlocks, Alp Toker, aseguró que “el apagón de Irán es el apagón nacional más largo del que hay registro, y el más largo de este tipo en una sociedad conectada digitalmente”.
Según los registros históricos de NetBlocks, otros apagones prolongados ocurrieron en Sudán en junio de 2019, con 36 días de desconexión, y nuevamente en octubre de 2021, cuando las restricciones se extendieron durante 25 días.
La organización también recordó que Irán ya había impuesto anteriormente una interrupción de internet de 20 días durante las protestas registradas en enero de este año.
NetBlocks advirtió que la censura digital aplicada por Teherán provocó un deterioro de la seguridad informática y abrió espacios para corrupción, vigilancia y estafas relacionadas con los nuevos sistemas de acceso restringido promovidos por el Gobierno.
“Esta censura digital ha provocado especulación y un deterioro de la seguridad digital, ya que los planes de internet ‘pro’ respaldados por el gobierno y las listas blancas selectivas están dando lugar a vigilancia, corrupción y estafas”, señaló la organización.
Las autoridades iraníes implementaron un esquema denominado “internet Pro”, mediante el cual el acceso a la red dejó de ser un servicio público generalizado y pasó a funcionar bajo niveles diferenciados de conexión.
El sistema fue aprobado por organismos vinculados a la seguridad nacional, como el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, mientras que su ejecución quedó bajo responsabilidad del Centro Nacional del Ciberespacio.
Medios iraníes como Shargh describen este modelo como un “internet por clases”, debido a que algunos sectores privilegiados mantienen acceso libre y sin censura, mientras gran parte de la población enfrenta restricciones severas.
La desigualdad en el acceso no es nueva en Irán. Altos funcionarios y determinados grupos cercanos al poder cuentan desde hace años con las llamadas “tarjetas blancas”, que permiten navegar sin bloqueos incluso durante períodos de censura masiva.
Aunque el propio Gobierno iraní expresó públicamente su rechazo a “cualquier forma de restricción o discriminación” en el acceso digital, las decisiones continúan siendo controladas por organismos relacionados con la seguridad estatal.

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