La noche del domingo pasado murieron las señoras Natividad de Jesús Flores y Dolores de Villalobos, cuando iban como pasajeras en un pick up que se estrelló contra un furgón estacionado a la orilla de la carretera que de Sonsonate conduce a Acajutla. En el percance resultó gravemente lesionado Luis Ernesto Villalobos, esposo de Dolores,
Tras Natividad, Dolores y Luis hay familias que sufren por la nefasta tragedia, pero desgraciadamente al final solo pasan a ser parte de las frías, duras y dolorosas estadísticas de nuestra triste realidad.
Desde el 1 de enero hasta ayer 576 salvadoreños murieron en 8,975 accidentes de tránsito, los cuales dejaron 6,052 lesionados y millonarias pérdidas materiales, según el Observatorio Nacional de Seguridad Vial. Las cifras superan a las registradas en 2025, cuando en el mismo período hubo 457 muertos en 7,736 accidentes que produjeron 4,826 lesionados.
Las causas siguen siendo las mismas; la distracción al volante, la invasión al carril contrario, el irrespeto a la distancia reglamentaria, no respetar las señales de tránsito y el exceso de velocidad, a lo cual se suman el mal estado de los vehículos, el consumo de drogas y bebidas embriagantes, así como la intolerancia, la irresponsabilidad y la falta de pericia.
Se asume que quienes conducen un vehículo, de cualquier tipo, tiene los conocimientos teóricos y prácticos, pero muchos lo hacen sin siquiera tener una licencia para ello, especialmente miles de motociclistas que circulan de manera temeraria sin tener la licencia que los acredite. Se debe regular esta situación y decomisar los vehículos que sean conducidos por personas sin licencia, pues se ha demostrado que por costumbre o tradición una multa no es suficiente.
Las estadísticas indican que el 36 por ciento de los fallecidos eran peatones que murieron por la imprudencia de los conductores, muchos en estado de ebriedad. Un dato muy revelador es que el 36 por ciento de los muertos resultaron en accidentes de motocicletas.
Hoy que hay cámaras en casi todas las ciudades y en las principales carreteras, nos damos cuenta que en la mayoría de accidentes en los cuales está involucrada una motocicleta, el culpable es el motociclista que viola el reglamento de tránsito. En plenas ciudades, especialmente en San Salvador, muchos motociclistas conducen a excesiva velocidad, sobrepasan a su antojo aun en zonas peatonales y son expertos valeverguistas formando un tercer carril inexistente, ante la desidia de las autoridades de tránsito. Lo peor es que muchos motociclistas son menores de edad sin licencia.
Las estadísticas del Observatorio señalan que el promedio diario de accidentes viales es de 65, incluyendo a cualquier tipo de vehículo. Los departamentos con más cantidad de accidentes son: en su orden San Salvador, La Libertad y San Miguel. Precisamente son los departamentos con la mayor cantidad de vehículos registrados.
Y es que la cantidad de vehículos en circulación también es un factor que incide en la accidentabilidad vial. Actualmente casi se llega a los 2.1 millones de vehículos circulando y literalmente desde las 4:00 de la madrugada hasta las 9:00 de la noche se han convertido en horas pico del tráfico.
Cuando salimos de nuestras casas hay que hacerlo concentrados, con tolerancia y pidiendo a Dios no sufrir un percance en el trayecto a nuestros lugares de trabajo, nuestros sitios de estudio o hacia donde nos dirijamos. Sí manejamos hay que considerarlo un privilegio y debemos tener claro que es nuestra la responsabilidad de la seguridad del peatón, de nuestros acompañantes y de los demás conductores, Cuando salimos de casa alguien nos espera de regreso sano y salvo.
Un vehículo mal utilizado o manejado con irresponsabilidad se convierte en un arma de fatales consecuencias que ponen en riesgo nuestra vida y la de los demás, especialmente los peatones. Tras un muerto, un lesionado o una persona que va a dar a la cárcel por consecuencia de un accidente, hay una familia y otros seres queridos que sufren.
El Observatorio señala que hasta el sábado pasado las autoridades de tránsito y la Policía Nacional Civil (PNC) habían capturado a 848 conductores en estado de ebriedad, por lo que enfrentarán el delito de conducción peligrosa. En este mismo periodo el año pasado la cantidad de detenidos sumó 784. Aunque no hay una cifra oficial, mucho muertos y lesionados son causados por conductores ebrios, tal es el caso de Carlos Alberto Avelar Argumedo de 51 años de edad, quien el 23 de abril pasado, en el bulevar de la Costa del Sol, arrolló la motocicleta donde se conducía Jaime Heriberto Ordóñez Molina, de 38 años y su hijo Jefferson Alexis Ordóñez, de 15. Padre e hijo murieron. La prueba de alcotest arrojó que Avelar tenía 161 centígrados de alcohol en sangre y el análisis pericial indicó que conducía a excesiva velocidad.
Manejar cualquier tipo de vehículo es un privilegio que debemos asumir con responsabilidad, respetando las leyes, protegiendo la vida de los demás y con mucha prudencia, tolerancia y responsabilidad. Bajar las cifras es posible si conducimos con mucha conciencia,
*Jaime Ulises Marinero es periodista

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