Hace algunos días llegó nuevamente a mis manos un libro que conocí hace muchos años y que, al releerlo, volvió a tocar mi mente y mi corazón. Se trata de Pásame otro ladrillo, escrito por Charles Swindoll.
Confieso que me encantó volver a recorrer sus páginas. Y me alegró comprobar que hay libros que, aunque fueron escritos hace décadas, conservan intacta su capacidad de hablarnos con frescura y profundidad.
Este libro tiene un propósito claro: enseñarnos una forma excepcional de liderazgo tomando como ejemplo la vida de Nehemías, uno de los personajes más admirables del Antiguo Testamento.
Más que un texto religioso, lo considero una obra profundamente humana. Una lectura útil para cualquier persona que desee crecer, liderar mejor, tomar buenas decisiones y aprender a construir con sabiduría.
Como Alfredo, y también como escritor, debo decir que encuentro en esta obra una riqueza singular. No solo por su contenido espiritual, sino por la claridad con la que logra traducir antiguas enseñanzas bíblicas a los desafíos concretos de la vida actual.
Un libro antiguo con respuestas muy actuales
Swindoll estudia la vida de Nehemías, un hombre que vivió aproximadamente 425 años antes de Jesucristo. A simple vista, podría parecer una historia distante. Sin embargo, al leerla descubrimos que sus conflictos se parecen mucho a los nuestros.
Nehemías fue un líder en el mundo político y administrativo de su tiempo. Supo enfrentar crisis, resolver problemas, organizar personas y mantener firme su visión aun en medio de la crítica y la oposición.
Eso me impresionó profundamente. Vivimos en una época donde abundan las teorías sobre liderazgo, pero pocas veces encontramos ejemplos tan concretos y tan bien vividos como el suyo.
La fuerza de una visión clara
Uno de los grandes aprendizajes del libro es este: todo liderazgo verdadero comienza con una visión. Nehemías tenía un propósito definido: reconstruir los muros de Jerusalén.
No caminaba sin rumbo. No improvisaba. Sabía lo que debía hacer. Cuántas veces nosotros mismos vivimos llenos de actividad, pero sin dirección clara. Swindoll nos recuerda que una visión bien definida ordena la energía, motiva al equipo y da sentido al esfuerzo diario.
En la vida familiar, empresarial o espiritual, saber hacia dónde vamos cambia por completo la manera de caminar.
La oración como punto de partida
Algo que me impactó nuevamente al releer este libro es la insistencia en la oración. Antes de actuar, Nehemías oró. Antes de hablar, oró. Antes de decidir, buscó dirección.
En un mundo acelerado, donde todo parece exigir respuestas inmediatas, esta enseñanza resulta profundamente necesaria. Muchas veces queremos resolverlo todo con nuestra propia fuerza.
Pero el libro nos recuerda que detenernos a buscar dirección no es perder tiempo; es ganar claridad.
Organizar también es un acto de sabiduría
Otra gran enseñanza es la importancia de planificar. Nehemías no fue un soñador desordenado. Fue un hombre práctico, estratégico y organizado. Evaluó la tarea.
Distribuyó responsabilidades.
Estableció prioridades. Y eso también es liderazgo. He pensado muchas veces, Alfredo lo reconoce con sinceridad, que algunos proyectos fracasan no por falta de talento, sino por falta de organización.
Este libro nos recuerda que la inspiración necesita estructura para convertirse en resultados.
Cómo enfrentar la crítica sin detenerse
Nehemías también enfrentó oposición. Fue criticado, burlado y amenazado. Y aun así siguió adelante. Qué vigente resulta esta lección. Vivimos tiempos donde muchas personas abandonan sus proyectos por temor al juicio ajeno.
Swindoll enseña que todo líder encontrará resistencia. La clave no está en evitarla, sino en aprender a responder con firmeza, serenidad y fe. Seguir construyendo, aun cuando otros cuestionen, es parte del proceso.
La integridad: el ladrillo que sostiene todo
Quizá la lección más poderosa del libro sea esta: el liderazgo verdadero no se sostiene solo en capacidad, sino en integridad. Nehemías no solo reconstruyó muros físicos; ayudó a restaurar la moral y la esperanza de todo un pueblo.
Eso me recordó algo que he aprendido en mi caminar profesional y literario: una obra bien hecha puede levantar mucho más que estructuras visibles; puede levantar vidas.
Como Alfredo, he visto que las palabras bien dichas, las decisiones correctas y la conducta íntegra dejan huellas duraderas.
Una lectura que vale la pena
Recomiendo este libro porque ofrece algo que hoy necesitamos urgentemente: pausa, reflexión y dirección. Leerlo es detenerse a pensar. Es permitir que una lectura breve nos cuestione y nos ayude a crecer.
Y esa es justamente la magia de los buenos libros: no solo informan; transforman.
Epílogo: seguir construyendo
Vivimos rodeados de distracciones. El teléfono nos llama a cada instante. Los algoritmos nos ofrecen contenido interminable. Pero un buen libro sigue siendo una mejor conversación.
Quizá hoy necesitamos menos deslizamientos de pantalla… y más páginas que nos inviten a pensar. “Pásame otro ladrillo” nos recuerda que la vida se construye día a día.
Un acto correcto. Una decisión sabia. Una lectura oportuna. Como dice el libro de Proverbios: “Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará” (Proverbios 24:3).
Construir bien toma tiempo. Y a veces, todo comienza cuando alguien nos dice, con sencillez y esperanza: “Pásame otro ladrillo”.
*Alfredo Caballero Pineda, es escritor y consultor empresarial.
alfredocaballero.consultor@gmail.com

Deja una respuesta