El Parkinson es la principal causa de consulta en el área de neurología del ISSS

Aunque El Salvador carece de un estudio epidemiológico oficial sobre la enfermedad de Parkinson, los datos dentro del sistema de salud revelan una realidad ineludible. El doctor Jorge Sánchez, presidente de la Asociación de Ciencias Neurológicas de El Salvador (ACNES), advierte sobre la alarmante afluencia de pacientes en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS).

“Dentro de la clínica es la enfermedad más común. De hecho, en las estadísticas de la consulta de neurología del Seguro Social, la enfermedad de Parkinson es la primera causa de consulta”, reveló este viernes el doctor Sánchez.

La proyección a futuro es un reto de salud pública: “Yo diría que la proporción por cada 100 personas, quizás unas 9 o 10 personas por cada 100 van a sufrir la enfermedad de Parkinson, por lo menos en los próximos 5 o 10 años”, estimó el especialista, quienes organizaron el XIII Simposio Internacional de Neurología en El Salvador.

Este incremento está ligado directamente al aumento en la expectativa de vida. El doctor lo ilustra de forma muy clara: “Es como un carro, ¿no? Mientras más tiempo lo tenemos empiezan a fallar cosas y pues igual los seres humanos, mientras más tiempo estamos en esta tierra, nos empiezan a fallar cosas y el cerebro no es la excepción”.

La ACNES define a la enfermedad de Parkinson como «un desorden neurológico progresivo que afecta a las habilidades motrices de las víctimas».

El «gatillo»: Dieta, sedentarismo y agrotóxicos

¿Existe un perfil específico del paciente salvadoreño? Según el Dr. Sánchez, “es cualquier perfil, desde un ama de casa que está en su hogar todo el tiempo haciendo oficio, hasta el ingeniero, el arquitecto, o el médico”.

Aunque el Parkinson tiene una fuerte base poligénica (múltiples genes) o hereditaria en algunos casos, requiere de factores epigenéticos o ambientales que funcionen como «gatillos» para manifestarse. En este punto, las costumbres salvadoreñas no juegan a favor de la prevención.

“Nuestra dieta no es adecuada. Ya ve que los pueblos latinos dependemos mucho del maíz. Nosotros el maíz lo freímos y todo es maíz frito y pan frito y todo frito”, advierte el doctor Sánchez, quien también cuestiona la poca actividad física de la población:

“Este estilo sedentario, que eso es muy latino, o sea, a usted el bus lo deja parado, usted se enoja porque no lo dejó tres cuadras antes y se enoja porque le toca caminar dos cuadras”, explicó.

A estos hábitos se suma un peligroso factor ambiental en el campo salvadoreño: los pesticidas.

El doctor Néstor Gálvez, director del programa de neurología autonómica en el Baptist Health Miami Neuroscience Institute, confirmó la gravedad de esta exposición: “Hay un movimiento grande, sobre todo en el área, que están tratando del paraquat, de los insecticidas, porque eso aumenta mucho la incidencia del Parkinson”.

Además, Gálvez advirtió que los altos índices de “trauma craneoencefálico” (comunes por accidentes de tránsito en el país) son otro factor de riesgo vital.

Una señal de alerta temprana, según explica el doctor Gálvez, ocurre a la hora de dormir. Hay pacientes con trastornos que tienen “sueños hipermotores, gritan, patean, se levantan de la cama”. Según el neurólogo, “muchos de esos pacientes, 20 o 30 años después, desarrollan enfermedad de Parkinson”.

La Inteligencia Artificial

La esperanza para personalizar la medicina Frente a esta patología, que el doctor Gálvez describe como “una enfermedad más sistémica que localizada”, la tecnología emerge como un poderoso aliado.

La Inteligencia Artificial (IA) se perfila no como un reemplazo del médico, sino como una herramienta para diagnósticos certeros y tratamientos personalizados.

“Tenemos que adaptarnos, tenemos que subirnos en este tren de inteligencia artificial porque es la evolución natural de la medicina”, asegura de forma contundente el doctor Sánchez.

La IA ya está facilitando el registro de historiales clínicos inmediatos e identificando rápidamente fenotipos biológicos que antes eran un misterio, pero uno de los mayores hitos será su uso en el tratamiento directo.

“La inteligencia artificial, desde el punto de vista práctico, está ayudando a manejar la parte de la estimulación cerebral profunda, de cómo adaptar cierto tipo de estimulaciones a las necesidades del paciente”, explica Gálvez.

Para tranquilizar a los pacientes frente a estas nuevas tecnologías, el doctor Gálvez es claro: “Yo le digo a los pacientes, no se preocupen, que eso no lo está viendo un robot en la casa. Al final de cuentas, siempre habrá necesidad de que estén los profesionales y los médicos detrás”.

Mientras la ciencia avanza buscando dar al paciente una calidad de vida normal (similar a la que logran hoy pacientes con diabetes o hipertensión), el mensaje final para la población salvadoreña está en el control de sus hábitos. Como bien concluye el Dr. Sánchez sobre estas enfermedades neurodegenerativas: “Antes de llegar a eso, mejor lo prevenimos”.

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