Yessica Beatriz Salmerón Alvarado fue condenada a 30 años de prisión tras ser hallada culpable de someter a una persona a explotación y violencia física extrema. El Tribunal Segundo de Sentencia de San Miguel le impuso una pena de 20 años por el delito de trata de personas y 10 años adicionales por lesiones muy graves agravadas.
De acuerdo con las investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR), Salmerón engañó a la víctima llevándola a vivir a su casa para obligarla a realizar oficios domésticos sin remuneración y trabajos sexuales, de los cuales la agresora obtenía beneficios económicos.
La violencia física contra la víctima escaló sistemáticamente. Desde noviembre de 2024, la mujer comenzó a sufrir golpes, quemaduras con agua y era castigada obligándola a pasar horas de rodillas sobre material de construcción. El calvario se agravó en mayo de 2025, cuando la condenada le restringió el acceso a la alimentación.
El nivel máximo de violencia ocurrió en agosto de 2025, cuando Salmerón quemó con fuego las extremidades inferiores de la víctima, causándole quemaduras de segundo grado. Tras esta agresión, la víctima logró escapar, solicitó auxilio a las autoridades y alertó a la policía, lo que permitió la captura inmediata de su agresora.
La prueba documental, pericial y testimonial presentada por la Fiscalía fue contundente para lograr la condena total de 30 años.
Condenas por abusos sexuales
En el municipio de Armenia, Sonsonate Este, Luis Enrique Rauda Castro fue sentenciado a 20 años de cárcel por violar repetidamente a una menor de 13 años durante 2024. El agresor sometió psicológicamente a la niña, amenazándola con que tenía parientes pandilleros que la matarían si no accedía a sus abusos.
Esta coacción se agravó por la madre del imputado, quien intimidaba a la víctima afirmando que su hijo se quitaría la vida si ella lo rechazaba. Los abusos terminaron en diciembre de 2024, cuando la niña se deshizo del teléfono celular por donde recibía las amenazas, cobró valor y contó lo sucedido a su familia. El Tribunal Segundo de Sentencia de Sonsonate emitió el fallo condenatorio.
Por su parte, el Tribunal Segundo de Sentencia de Santa Ana impuso una pena de 42 años y ocho meses de prisión a Isaías Abel Antonio Hernández. Las investigaciones revelaron que el hombre abusó de la víctima desde el año 2011, cuando ella apenas tenía 9 años. Las agresiones sexuales escalaron a violaciones a partir de que la víctima cumplió 15 años y continuaron hasta 2025.
El ciclo de violencia sistemática se rompió cuando la joven, ya mayor de edad y con un empleo, logró relatar su situación a una persona de confianza que la motivó a interponer la denuncia ante las autoridades.

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