El Ministerio de Salud (Minsal) otorgó la aprobación regulatoria para el uso en El Salvador de una nueva terapia dirigida contra el cáncer de mama en etapas avanzadas.
Se trata del tratamiento, denominado Enhertu (trastuzumab deruxtecan) e introducido por la farmacéutica AstraZeneca, actúa mediante un mecanismo microscópico que ataca las células cancerosas de forma selectiva, ofreciendo una nueva línea de defensa cuando los tratamientos convencionales han dejado de funcionar.
«El medicamento cuenta con el Registro Sanitario y aprobación por parte del Ministerio de Salud para las tres indicaciones que presentamos el día de hoy y estará disponible para el mercado privado», dijo ayer Mónica Solórzano Lobo, quien es responsable de Asuntos Externos y Comunicaciones de AstraZeneca para América Central y el Caribe.
Actualmente, al contar con el registro sanitario del Ministerio de Salud, la terapia ya puede ser recetada y adquirida en el canal médico privado de El Salvador.
Representantes de AstraZeneca confirmaron que se encuentran en la etapa de presentación de los datos clínicos a las autoridades gubernamentales con el objetivo de lograr su incorporación en la lista oficial de medicamentos del sistema público. En la región centroamericana, Panamá y Costa Rica ya han incluido esta molécula dentro de sus esquemas de salud pública.
¿Cómo funciona la nueva molécula?
Históricamente, el cáncer de mama se trataba de forma generalizada, pero hoy la ciencia médica lo aborda según el perfil genético y molecular del tumor. El médico Adrián Guzmán, médico oncólogo, explicó que esta nueva terapia pertenece a un grupo de medicamentos conocidos como «conjugados», los cuales combinan un agente biológico con quimioterapia.
El especialista utilizó una analogía para explicar su mecanismo de acción: el medicamento funciona como un vehículo diseñado exclusivamente para detectar una «antena» o receptor específico en la célula cancerosa, llamado HER2. Una vez que el fármaco se adhiere a esa antena, penetra la célula maligna y libera en su interior una carga de ocho moléculas de quimioterapia.
«Este medicamento es un biológico que podríamos pensar que es como una (nave) y que guarda una carga de ocho moléculas de quimio y que el biológico lo que [hace] nada más es el vehículo o el carro para que detecte la puerta. Entro a la célula y libero la carga de quimioterapia solo en la célula que tiene el (receptor) HER2», explicó Guzmán.
«Esto es bastante significativo porque reduce la exposición del tejido sano a la quimioterapia y reducen los eventos secundarios», detalló el especialista. De esta forma, el medicamento ataca el cáncer desde adentro.
Tres escenarios de aplicación
En El Salvador, el tratamiento ha sido avalado para tres indicaciones específicas de cáncer de mama metastásico o avanzado (cuando la enfermedad se ha diseminado a otras partes del cuerpo).
El fármaco está indicado para pacientes con tumores «HER2 positivos» que ya han fallado a una primera línea de tratamiento, un escenario donde los estudios clínicos mostraron que la terapia cuadriplica el tiempo de supervivencia sin que la enfermedad avance, comparado con tratamientos anteriores.
Además, la aprobación incluye a pacientes con tumores «HER2-bajo» que han dejado de responder a terapias hormonales, y a un grupo selecto de pacientes con el agresivo cáncer «triple negativo» que presentan alguna expresión del receptor HER2 tras haber fallado a la quimioterapia.
«La conceptualización de el cáncer era como una sola enfermedad […] Con el tiempo hemos aprendido que no es un solo camino, sino que son tres tipos de tumores que van a responder, crecer, tratarse y comportarse de una forma diferente», explicó el galeno.
Complemento, no sustituto
Guzmán aclaró que esta innovación no elimina el uso de la quimioterapia tradicional, sino que se suma a las opciones disponibles. El medicamento se administra de forma intravenosa cada tres semanas y no se combina simultáneamente con otros tratamientos oncológicos, sino que se utiliza en etapas o «líneas» secuenciales cuando la enfermedad aprende a evadir otras terapias.
Al contener una carga de quimioterapia, el tratamiento no está exento de efectos secundarios, como alteraciones gastrointestinales o caída del cabello, sin embargo, los oncólogos aseguran que posee un perfil de seguridad manejable con medidas preventivas.
A pesar del avance tecnológico que representa para los pacientes en etapas metastásicas, los médicos reiteran que la tasa de detección temprana en la región sigue siendo baja. Por ello, las autoridades de salud salvadoreñas mantienen el llamado a realizarse la mamografía anual a partir de los 40 años como el método principal para detectar la enfermedad antes de que requiera tratamientos complejos

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