La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, reiteró este martes que Groenlandia no está en venta y rechazó nuevamente las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien insistió en que la isla ártica debería quedar bajo control estadounidense.
Durante su participación en la cumbre de la OTAN, Frederiksen recordó que la posición del Gobierno danés y de las autoridades groenlandesas no ha cambiado. «Por supuesto que Groenlandia no está en venta. Lo hemos dicho claramente desde el principio. Los groenlandeses no desean formar parte de Estados Unidos. Ellos mismos lo han dejado claro», afirmó.
La jefa del Gobierno danés fue más contundente al asegurar que «Eso no va a suceder» y expresó su confianza en que todos los aliados de la OTAN respeten la soberanía del Reino de Dinamarca. No obstante, destacó que existe una estrecha cooperación con Washington en materia de seguridad en el Ártico y que ambas partes trabajan para fortalecerla.
«Tenemos una buena cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad en el Ártico. Queremos ampliarla. También contamos con un grupo de trabajo que está analizando precisamente esta cuestión en estos momentos», explicó Frederiksen.
La primera ministra también subrayó que Dinamarca prácticamente cumple la meta de la OTAN de invertir el 5 % del producto interno bruto (PIB) en defensa y sostuvo que la prioridad de la Alianza debe ser enfrentar las amenazas externas. «Hay muchos enemigos fuera de la OTAN. No necesitamos enemistades dentro de la Alianza», manifestó.
Horas antes, Trump volvió a defender su interés por Groenlandia y aseguró que la isla debería estar bajo control de Estados Unidos. El mandatario afirmó que Dinamarca no destina suficientes recursos al territorio autónomo y sostuvo que Groenlandia tiene un enorme valor estratégico para Washington debido a su ubicación en el Ártico.
El presidente estadounidense también reiteró, sin presentar pruebas, que la isla está rodeada por embarcaciones chinas y rusas. Además, advirtió que Estados Unidos podría retirar sus tropas de Europa al considerar insuficiente el apoyo de sus aliados frente a la inversión militar estadounidense.
En medio de este escenario, Dinamarca anunció la compra de dos aviones de patrulla marítima P-8 Poseidon, fabricados en Estados Unidos, con el objetivo de reforzar la vigilancia en el Ártico y el Atlántico Norte. Paralelamente, continúa el trabajo del grupo creado tras el preacuerdo alcanzado entre Trump y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, para analizar nuevas medidas de cooperación en la región, entre ellas la posibilidad de ampliar la presencia militar estadounidense en Groenlandia.

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