Este 2 de agosto, durante la novena peregrinación hacia Ciudad Barrios en honor al natalicio de San Óscar Romero, los feligreses protagonizarán un acto de resistencia pacífica.
A su llegada a la entrada del distrito de Chapeltique, en San Miguel, los caminantes encenderán «farolitos amarillos» como un signo visible de rechazo a la minería metálica en El Salvador. Según el padre Santos Belisario Hernández, con esta luz buscarán hacer un llamado para que la actual ley minera cese y sea derogada, enviando el mensaje de que los salvadoreños eligen la vida y denuncian los «proyectos de muerte».
El cardenal Gregorio Rosa Chávez respaldó esta exigencia, alertando sobre la extrema vulnerabilidad ambiental que ya enfrenta la nación. El jerarca católico advirtió que será necesario hacer lucha «cuando el poder económico pretenda despojar al país de la vida», recordando el conocido lema de que «sin agua no hay vida, sin bosques no hay agua».
Lamentó que en los recorridos hacia el oriente del país se observan cada día menos espacios boscosos, más cemento y una destrucción impune de la naturaleza, sumado a que casi toda el agua en el país está contaminada, lo que provoca muertes por enfermedades relacionadas.
Para reafirmar el peso institucional de esta demanda, Rosa Chávez vinculó la protesta de los peregrinos con un documento del Papa Francisco, el cual establece el imperativo ético de «cuidar la casa de todos». El cardenal enfatizó que oponerse a la minería en un territorio sin bosques y con severo estrés hídrico es una tarea ineludible a la que nadie puede renunciar.

Esta es la segunda manifestación de este tipo que se realiza en la caminata a la Cuna de Monseñor Romero, ya la Iglesia Católica utilizó este signo el año anterior.
Aunque no es la primera vez que la Iglesia sienta su postura en contra de la mencionada normativa.
El pasado 23 de diciembre de 2024, la Asamblea Legislativa aprobó con 57 votos la Ley General de Minería Metálica, derogando así la prohibición de la explotación minera que había estado vigente desde 2017.
Como respuesta, la Iglesia católica, con el apoyo de diversas denominaciones religiosas y organizaciones de la sociedad civil, han hecho una campaña de recolección de firmas e intentaron entregarlas a la Asamblea en marzo; con estas exigían a los diputados que reviertan la decisión y devuelvan la legislación que protegía la salud y el medio ambiente.
El objetivo de esta novena caminata quedará enmarcado en la postura que la Iglesia salvadoreña busca consolidar en su trayecto hacia la cuna de Monseñor Romero. En palabras del propio cardenal Rosa Chávez, el lema central de la peregrinación este 1 y 2 de agosto será un rotundo clamor: «Un sí a la vida y no a la minería y no a la muerte, no a la violencia y sí a la paz».

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