Productores reportan 12 millones de quintales de maíz y 900,000 quintales de frijol cultivados en primera cosecha 2026

La primera cosecha del año ya deja 12 millones de quintales de maíz y al menos 900,000 quintales de frijoles, indicó este viernes la Asociación Nacional de Trabajadores Agropecuarios (ANTA) y la Mesa Agropecuaria Rural e Indígena, cifras que se acercan a la mitad de la proyección estipulada para el ciclo 2026-2027.

Los productores celebraron la decisión de adelantar la siembra de este año, la cual ocurrió entre el 20 de abril y el 14 de mayo, lo cual, ayudó a aprovechar las lluvias de la transición al invierno, sembrar y cosechar.

“A pesar de que hemos tenido un año atípico, problemático e impredecible hemos logrado con el apoyo del Programa Aumento a la Producción del MAG (Ministerio de Agricultura y Ganadería), por segundo año consecutivo adelantarnos a los efectos climáticos con resiliencia”, leyó el ingeniero Mateo Rendón, coordinador de la Mesa Agropecuaria.

Quien explicó que la cosecha actual es producto de las estrategias de siembra de semilla de alto rendimiento y resistencia al cambio climático. “En el caso del frijol, este que ven aquí es un frijol ¿cuál es la característica? Esta es la semilla que sembramos, esta cooperativa es la productora de esta semilla, esta semilla tiene la característica que es de rápida acción, a los 40 días este frijol está ‘chileando’, empieza a florecer y lo otro es que necesita menos agua, aguanta la sequía lo más posible, por eso es que las zonas productivas que tenemos los frijolares son con estas semillas”, explicó Rendón en la conferencia.

En el caso del frijol, la semilla de alto rendimiento que usaron permitió que la planta resistiera sin agua entre 25 y 30 días, además, afirmó que han usado foliares que protegen el cultivo de las altas temperaturas que han rondado entre los 38 y 40 grados Celsius.

Los productores estiman que han cultivado 135,000 manzanas de maíz, 30,000 de frijol y también 3,600 manzanas de hortalizas “con las cuales alcanzaremos un 70 % del consumo nacional de tomates, cebollas, chiles y papas”, señalaron y aseguraron que esto evita la especulación o alza de los precios.  “Ya no dependemos de Guatemala ni de Honduras”, añadió Rendón, aunque precisó que aún el país no es sostenible.

El pasado 14 de abril, los productores anunciaron que este año sembrarían como en los viejos tiempos: sembrar a mediados de abril para evitar la sequía del mes de julio. Los agricultores reconocieron las fuertes críticas que recibieron, pero celebraron que la decisión tomada junto al Ministerio de Agricultura y Ganadería e instituciones de gobierno relacionadas, rindiera fruto.

“Si hubiéramos esperado a junio estuviéramos fritos, si no hubiéramos tomado esta decisión sustentada en las agencias de investigación del cambio climático”, acotó Rendón.

Los agricultores explicaron que esta producción cosechada proviene de 12 zonas donde hubo más lluvia en los meses anteriores o que tienen posibilidades de regadíos, como Ahuachapán Norte, Ahuachapán Sur, Santa Ana Centro, Sonsonate Norte, La Libertad Centro, San Salvador Norte, Chalatenango Norte, Cuscatlán Norte, La Paz Centro, San Vicente Centro, Morazán Norte y Cabañas. En el caso de oriente, Rendón reconoció que es un fenómeno diferente porque “no ha habido invierno” y las milpas se han quedado pequeñas.

¿Y la postrera?

Los agricultores señalaron que la idea es mantener la previsión de la segunda cosecha, popularmente denominada postrera, y cultivar similares números que los resultados de la primera producción, sin embargo, Rendón aseguró que aún están a la espera de la información técnica para tomar una decisión.

Agencias internacionales como la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos han confirmado que el fenómeno de El Niño ya afecta la región y que hay un 81 % de probabilidad que éste se mantenga muy fuerte para el último trimestre del 2026.

Sin embargo, aseguraron que ya se preparan con bombas achicadoras, reservorios y punteras, es decir, excavaciones para extraer agua en los lugares donde hay posibilidad de hacerlos a pocos metros de tierra. Las gremiales aseguraron que el plan para los próximos años es “olvidarse del invierno”, buscar otras alternativas y provocar que la alimentación del país no dependa de él.

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