Con actos culturales y con marchas, la Universidad de El Salvador (UES) recordó este jueves 30 de julio a los estudiantes asesinados durante la masacre ocurrida hace 51 años, en el año 1975 sobre la 25 avenida Norte, en las inmediaciones del hospital Rosales.
Temprano, las autoridades universitarias desarrollaron un acto cultural en el cineteatro del campus central, en San Salvador, donde recordaron los orígenes de la masacre.
«Aquella tarde del 30 de julio de 1975, un contingente de estudiantes salió a las calles para exigir algo que hoy nos pareciera elemental: que se respetara la autonomía universitaria, violentada días antes por la intervención militar del centro universitario de occidente de Santa Ana y que se garantizara el derecho a la educación pública frente a un estado autoritario, que veía en cada aula un foco de sospecha», rememoró el rector, Juan Rosa Quintanilla, quien recordó que el alma máter sigue siendo un punto de conciencia social.

El rector lamentó que hasta la fecha no hay un número de víctimas que se puedan contabilizar, dado que el Estado sigue teniendo protegidos los archivos militares sobre la barbarie. «El Estado decidió que era preferible exterminar a la juventud antes que escuchar sus razones y darle un presupuesto justo a esta universidad para formar a los hijos e hijas de los más pobres de este país», añadió.
Durante el evento se reprodujo un video de la vicepresidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Andrea Pochak, quien recordó que la entidad documentó la masacre, luego que trascendiera las fronteras.

«Dos años y medio después, en enero de 1978, la comisión interamericana realizó una visita in loco a El Salvador, ahí escuchó testimonios de víctimas, familiares y testigos de la masacre y reunió información que permitió documentar la situación de los derechos humanos en El Salvador…La comisión documentó que la masacre del 30 de julio de 1975 se produjo en un contexto más amplio de violaciones a derechos humanos», dijo este jueves Pochak a los asistentes y señaló que el Estado salvadoreño no solo negó la masacre sino que la facilitó.
La comisionada indicó que el Estado tiene la obligación de investigar y juzgar esa masacre, porque se trata de hechos imprescriptibles.
¿Qué pasó el 30 de julio de 1975?
Hace 51 años ocurrió de la masacre estudiantil del 30 de julio de 1975 donde un número, aún indeterminado de estudiantes y trabajadores organizados de la Universidad de El Salvador (UES), fueron masacrados por militares durante la marcha, contra el gobierno del entonces presidente coronel Arturo Armando Molina. A la fecha aún se busca identificar con nombres y apellidos a las víctimas de ese hecho.
La protesta se gestó porque cinco días antes, un desfile bufo del Centro Universitario de Occidente fue reprimido por el ejército. Ese día, los universitarios pedían respeto al coronel Molina, que ganó las elecciones de 1972.
El “desfile bufo” fue suspendido por órdenes militares, y la Asociación General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños (Ageus) solicitaba una interpelación contra el Ministro de Defensa y Seguridad Pública, tras la intervención militar del 25 de julio en la sede de occidente.
El 30 de julio de 1975 estudiantes de la UES realizaron la manifestación para protestar por las medidas que adoptó el gobierno, dejando heridos, fallecidos y desaparecidos, donde se logró identificar solo a José María López, estudiante de Medicina de la UES, la universidad fue cerrada desde el 31 de julio a mediodía.

Esta matanza no fue un hecho aislado, el 5 de julio de 1975 el presidente de esa época, Arturo Armando Molina, prometió parar “el terrorismo” en el país.
Ese día el presidente explicó que analizaban medidas para reprimir “la violencia, los secuestros, los asaltos” y toda clase de hechos que acontecían en esa época.
El 9 de julio Molina anunció que se descartaba un estado de sitio en el país, sin embargo, el presidente expresó a un periodista internacional que se tenían “tomadas medidas concretas de seguridad para eliminar todas las olas de violencia”.
Mientras todo esto ocurría, en el país se gestaba el concurso de Miss Universo, por primera vez realizado en suelo salvadoreño, avalado y apoyado por el gobierno.
Hasta el año 2022, se habían identificado 17 personas que fueron masacradas y otras 38 personas desaparecidas. Así mismo, contabilizan 19 personas que resultaron heridas.
Como medida de reparación, la UES ha entregado títulos póstumos a estudiantes universitarios que fallecieron en la escena represiva, que fueron identificados porque tras la masacre hubo un levantamiento de cadáver por las autoridades de ese entonces.


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